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	<title>123porno.com &#187; Relatos gay</title>
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		<title>Encuentro con Lucy</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Dec 2010 08:45:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de fantasias]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos de primera vez]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos de sexo]]></category>
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		<description><![CDATA[<a href="http://www.123porno.com/2010/12/03/encuentro-con-lucy/"><img class="alignleft size-full wp-image-917" title="Encuentro con Lucy - 123porno.com" src="http://www.123porno.com/wp-content/uploads/2010/12/enculado.jpg" alt="Encuentro con Lucy - 123porno.com" width="175" height="230" /></a> Lucy era una prostituta joven pero experimentada. Solo veía algunos clientes seleccionados, generalmente hombres maduros y casados como yo. Ella tenía su apartamento donde me recibía y nos entregábamos a atrevidos juegos sexuales que mi esposa jamás me permitiría. Era delgada pero tenía un hermoso culo redondeado y unas tetas erectas y firmes. Después de alguna tarde hablábamos de sexo y me demostraba una agudeza y una mente abierta y receptiva.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lucy era una prostituta joven pero experimentada. Solo veía algunos clientes seleccionados, generalmente hombres maduros y casados como yo. Ella tenía su apartamento donde me recibía y nos entregábamos a atrevidos juegos sexuales que mi esposa jamás me permitiría. Era delgada pero tenía un hermoso culo redondeado y unas tetas erectas y firmes. Después de alguna tarde hablábamos de sexo y me demostraba una agudeza y una mente abierta y receptiva.</p>
<p>Generalmente ella me chupaba el pene hasta levantármelo, cosa que algunas veces tardaba bastante, y luego yo la penetraba por el ano. Un día ella me confió que era estudiante avanzada de psicología y que había notado mis problemas de erección y mi franca inclinación hacia el sexo anal. Yo evadí el tema pero ella insistía.</p>
<p>-Vamos, háblame de tus intimidades, abre tu mente. Si vences tus represiones y tus miedos gozarás más del sexo, al fin y al cabo solo se trata de eso, de disfrutar. Yo creo que hay algo mas que no asumes, que no dejas manifestarse. Mira hagamos algo distinto, probemos algunas cosas nuevas. Dime ¿alguna vez te has travestido? ¿alguna vez te has puesto ropa interior femenina? -me preguntó como si fuera lo más normal.</p>
<p>-¿Qué cosa?&#8230; no, no. ¿Qué crees que soy? ¿Cómo voy a hacer algo así?&#8230; nunca. -respondí atropelladamente. Ella me miró fijamente, yo aparté la vista. En realidad lo había hecho varias veces en la intimidad de mi cuarto. Mientras mi esposa estaba de viaje o en casa de sus padres, me desnudaba totalmente y escogía sus prendas mas sugestivas y me las ponía para luego masturbarme frente al espejo hasta tener violentos orgasmos.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-917" title="Encuentro con Lucy - 123porno.com" src="http://123porno.com/wp-content/uploads/2010/12/enculado.jpg" alt="Encuentro con Lucy - 123porno.com" width="250" height="329" />-Si tu lo dices, bueno. En todo caso ¿por que no probamos?. Sí, sí no me mires así, es solo un juego, déjame vestirte de mujer, dame el gusto, mira mi novio me acaba de regalar una lencería maravillosa, déjame ponértela. -dijo mientras sacaba de un cajón unas braguitas de encaje rosa con volantes de color rojo y un sostén del mismo material, luego sacó un &#8220;Baby doll&#8221; de color carne transparente. Yo me sentía sumamente excitado y ella lo notaba. Me que dé de pie desnudo al pie de la cama y dejé que ella me pusiera aquellas hermosas prendas. La braguita era grande pero ceñida, me marcaba las nalgas en forma provocativa, me miré al espejo de cuerpo entero y me vi raro pero deseable, por un momento olvidé a Lucy y quebré la cintura y me contoneé frente al espejo. Ella estaba totalmente desnuda y me sonreía. Pronto nos besábamos y acariciábamos, sin embargo sus manos no buscaban mi pene sino mis nalgas, acariciándome con insistencia y sensualidad, caímos en la cama, mi erección era total, ella se había excitado notablemente y estaba húmeda y jadeante. Pronto intensifico sus caricias sobre mi culo que empezaba a moverse para recibir sus dedos que entrando bajo la braguita tocaban mi ano.</p>
<p>-Bueno, creo que hoy no va a ser mi culo el penetrado. -me susurró roncamente al oído. Me había vuelto boca abajo y me enrrolló la braguita sobre los muslos, yo ya francamente entregado a sus juegos colaboré arrollan dome el baby doll encima de la cintura y dejando abierto el camino a sus manos hábiles. Luego sentí su aliento ardiente entre mis nalgas y que las separaba con las manos..</p>
<p>-¡Oooohhh&#8230; que deliciaaaa&#8230; hazlo, Lucy, hazlo&#8230; chúpame el culo! -primero sentí sus labios sellarse en mi orificio anal como una boca a otra boca, luego su lengua puntiaguda empezó a entrar y salir de mi recto.</p>
<p>-¡Aaaaahhhhh tu lenguaaa&#8230; tu lenguaaa meeee meee coooooo&#8230;rroooooo! -grité y eyaculé repentinamente.</p>
<p>Sin embargo ella siguió, me lamia las nalgas, la parte inferior de los muslos, pronto tuve otra erección. Cuando volví a estar plenamente excitado ella se separó y abrió la mesa de noche. Sacó un falo de látex rosado que imitaba la forma de un pene, nos miramos unos instantes sin decir nada. Lucy me acarició las mejillas con la punta del falo, sentí un olor a látex perfumado. Cuando lo presionó contra mis labios abrí la boca y lo chupé, ella pareció quedar conforme y sacó un bote de lubricante. Ahora ya los dos sabíamos que iba a pasar y lo deseábamos. Moví el culo con impaciencia mientras ella se tomaba su tiempo para abrir el bote y llenarse los dedos de lubricante, me estremecí involuntariamente al sentir la crema fría que era esparcida sobre mis gluteos. Lucy me estaba lubricando. Y también me poseía de una manera sutil y concluyente, se puso a mi lado y empezó a restregarme el falo entre las nalgas, yo lo sentía resbaladizo y duro, no era excesivamente grueso. Finalmente entró de punta y volví a gemir cuando se abrió paso unos centímetros dentro de mi cuerpo. Ella se detuvo un momento y me hizo volver la cara hacia su rostro.</p>
<p>-Quiero verte la cara cuando te entierre esta cosa en el culo. Cuando sientas algo parecido a lo que yo he sentido tantas veces, ábrete, ábrete, goza&#8230; -Y repentinamente empujó el instrumento enterrándolo totalmente en mis intestinos.</p>
<p>-¡Ooffffff&#8230; clavadoooooo&#8230; estoy clavadoooo! -Luego ella lo empezó a mover con destreza y todo fue un frenesí de quejidos, jadeos y gemidos. Yo me contorsionaba mientras ella me susurraba palabras soeces al oído, tratándome de puta, de hembra, de mujercita. Mis gritos al acabar se deben haber escuchado en todo el edificio.</p>
<p>Cuando volví en mi Lucy seguía a mi lado sonriéndome.</p>
<p>-Eso era, sabía que era eso ¿Sabes? cuando le conté a mi novio de ti él me dijo: &#8220;Ese está pidiendo a gritos que lo claven&#8221;, yo estuve de acuerdo. -comentó.</p>
<p>Desde ese día nuestra rutina sexual incluía invariablemente la penetración anal. Yo me desnudaba rápidamente y me agachaba para ser complacido. Yo le confesé mis fantasías sexuales, mis deseos reprimidos. Cuando ella lo sugirió me parecía casi natural.</p>
<p>-¿Sabes? Creo que ya no me necesitas a mi, creo que es hora que te decidas y lo aceptes -dijo.</p>
<p>-¿Aceptar? ¿Aceptar qué? -respondí.</p>
<p>-Que lo que quieres es ser penetrado por otro hombre, sentir las caricias de unas manos fuertes, masculinas, derretirte en sus brazos, sentirte deseado.</p>
<p>-No, te equivocas, es solo una fantasía, de ninguna manera yo&#8230;</p>
<p>-Mi novio quiere hacértelo. -me interrumpió sin hacerme caso. Yo callé bruscamente. Conocía a Carlos, su novio, era joven alto, musculoso, bien parecido.</p>
<p>-Ponte tu ropa interior, vamos, no temas él está viniendo. Tiene experiencia ¿acaso crees que eres el primero que tengo que es un homosexual reprimido? te sorprendería saber cuántos conozco como tu, algunos se animan, otros no, aquellos que se animan, bueno, Carlos los desflora con delicadeza.</p>
<p>Asentí mecánicamente, la idea de tener sexo con otro hombre me era cada vez más atrayente, sin embargo estaba nervioso y aun no decidido del todo. Alicia no hizo mucho caso a mis dudas y empezó a ponerme las prendas femeninas, yo la dejaba, pronto estuve vestido de mujer una vez mas: braguita y sostén de satén y un delicado baby doll con ribetes de encaje todo color rosa. Después apagó la luz, el cuarto quedó en la semipenumbra. Escuché la puerta de calle y Alicia salió a recibir a Carlos. Hablaron algo en voz baja, luego la puerta del dormitorio se abrió y cerró, yo me volví de espaldas. Unos brazos fuertes y grandes me rodearon la cintura.</p>
<p>-Relájate, no tengas miedo. Lucy me contó todo, solo disfruta, vamos, así, así, relájate. -decía Carlos, mientras me besuqueaba el cuello y el lóbulo de la oreja.</p>
<p>Sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo con destreza y suavidad, mis caderas, el interior de mis muslos, la parte inferior de mis nalgas. Yo suspiré y me apoyé en él. Lo sentí desnudo a través de la tela del baby doll, solo tenía puesto un calzón. Ahora me lamía el cuello y con la punta de sus dedos frotaba mis pezones que, con sorpresa, sentí erectarse.</p>
<p>En la penumbra apenas adivinaba sus formas, cerré los ojos y él siguió acariciándome, me tocaba en sitios que me estremecian y casi sin que lo notara me iba haciendo mujer antes de penetrarme, yo me sentía femenina y dispuesta, decididamente quería que me desfloraran. El me volvió con delicadeza y tomándome por la nuca me besó metiéndome la lengua entre los labios. Yo acaricié sus fuertes hombros y respondí con pasión.</p>
<p>-Así, asssí, ¿ves, te gusta, verdad? -dijo.</p>
<p>-¡Oh, sí, sí, me gusta que me toques así! ¿puedo, puedo agarrarte el miembro? -dije.</p>
<p>-Arrodíllate&#8230; así.- yo obedecí. Mis ojos acostumbrados a la oscuridad pudieron distinguir un abultado calzón de látex con un cierre adelante. Él con parsimonia fue bajando el cierre y revelándome un pene grueso y palpitante, totalmente erecto. Cerré los ojos cuando él empezó a acariciarme las mejillas con la glande húmeda de su miembro, sentí su olor fuerte, almizclado, sentí su dureza cuando pasó sobre mis labios.</p>
<p>-Esto te hará mujer, esto es lo que te meteré por el culo hasta que te sientas lleno, esto te romperá el culo y te llenara de semen, siéntelo, siéntelo. -susurraba mientras deslizaba el pene sobre mis labios dejando un rastro cremoso.</p>
<p>-No, no lo demores mas, házmelo, tómame antes que me arrepienta. vamos a la cama, vamos, Carlos, no me des tiempo a pensar lo que estoy haciendo, quiero estar roto. -supliqué.</p>
<p>Caímos en el lecho entre besos, caricias y suspiros, me bajé la braguita y me lamió las nalgas. Luego empezó a untarme con crema todo el culo. Me puso de lado y me hizo levantar una pierna, después se pegó a mi, casi me corro cuando sentí su cabeza caliente contra mi orificio anal. Resbaló varias veces hasta que sentí unos centímetros separar mis carnes, pese a las repetidas sesiones con Lucy mi ano aun estaba demasiado cerrado para aquella cosa gruesa y caliente que pugnaba por abrirse paso dentro mio. El se apretó un poco más y sentí un pequeño dolor cuando parte de su glande se abrió camino en mi orificio.</p>
<p>-Esto va a dolerte, pero al final te gustara&#8230; -dijo.</p>
<p>Luego se apretó más aun y giró con violencia hacia arriba arrastrando mi cuerpo contra el suyo, por un segundo quedé sobre él con todo mi peso contra su duro miembro, luego mi propio peso hizo que me empalara brutalmente en su verga. Chillé de dolor y una sensación de plenitud casi me ahogaba, él las meneó dos o tres veces haciendome gemir. -Oojj&#8230; aahh&#8230; ¿esstaaá&#8230; esstaá toda dentrooo?&#8230; -pregunté.</p>
<p>-Hasta el último centímetro, mi amorcito -susurró en mi oído.</p>
<p>Luego me abandoné con voluptuosidad a sus deseos. Sentía una deliciosa sensación de entrega total mientras él jugaba con mi cuerpo, apretándome, meciéndome, entrando dentro mío con fuerza y vigor. Mis brazos colgaban flácidos y mis piernas también, mi recto, abierto total y definitivamente, aceptaba la dureza de su pene que entraba y salía. Yo gemía y sollozaba quedamente, de mis labios entreabiertos caía un fino hilo de saliva. Me dio la vuelta, poniéndome<br />
boca abajo y me penetró una y otra vez. Cuando su semen caliente y espeso inundó mis entrañas oleadas interminables de placer me llevaron a un orgasmo violento.</p>
<p>(Por Marcelo)</p>
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		<title>Dos hombres atrapados en el ascensor</title>
		<link>http://123porno.com/2009/10/27/dos-hombres-atrapados-en-el-ascensor/</link>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 08:30:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos gay]]></category>

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		<description><![CDATA[Vivo en un pueblo industrial del norte de España. Tengo 35 años y soy de complexión normal, aunque con un ligero sobrepeso. Soy heterosexual aunque no voy a negar que de vez en cuando surge una persona de mi sexo que me atrae, principalmente algún que otro adolescente...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vivo en un pueblo industrial del norte de España. Tengo 35 años y soy de complexión normal, aunque con un ligero sobrepeso. Soy heterosexual aunque no voy a negar que de vez en cuando surge una persona de mi sexo que me atrae, principalmente algún que otro adolescente.</p>
<p>Aquel día yo regresaba a casa después del trabajo. Serían poco más de las ocho de la tarde, y poco antes de llegar al portal estalló una tormenta de todos los demonios, con relámpagos, truenos y un copioso aguacero. Terminé corriendo los 50 metros escasos que me separaban del portal y nada más entrar, llegó a toda prisa un vecino del octavo piso (yo vivo en el décimo). Es un muchacho de unos dieciocho años, delgado y de mi estatura. Es un chico poco hablador, pero se le ve buena persona. Le conozco desde hace diez años, pero justamente ahora, al verlo entrar al portal corriendo y chorreando agua me fijé en él. Viste un niki crema y pantalón corto, ya que estamos en pleno verano. Su pelo es color castaño muy clarito. </p>
<p>-Pasa muchacho, que estás empapado. Le digo</p>
<p>-Gracias, contesta ¡cómo llueve!</p>
<p>Llamamos al ascensor y el oprime el botón de su piso. Subimos en silencio. Procuro no mirarle, pues me parece que va a notar que de repente me he puesto muy nervioso, y sin poderlo evitar dirijo un par de veces la vista hacia su bragueta. Estamos llegando al sexto piso cuando se escucha un trueno especialmente fuerte, se va la luz y el ascensor se para. En pocos segundos nos ilumina el acumulador de emergencia, que yo sé tiene una autonomía de dos horas escasas. Bueno, suficiente para que vuelva el fluido eléctrico y podamos salir.</p>
<p>-Vaya faena. Ahora sí que estamos pringados, le digo jovialmente, pero al mirarle me doy cuenta de que está asustado, y mira el indicador del piso donde estamos. Inútil, pues no funciona. Vuelve su mirada hacia mí y me pregunta cuánto durará esto. Naturalmente le contesto que no lo sé, es cosa de la tormenta, pero no creo que la compañía eléctrica demore mucho la reparación. Supongo que de quince a treinta minutos. Me pregunta, nervioso, si el ascensor está seguro o… Yo, que casualmente soy administrador de la casa estos meses, estoy enterado y le contesto que están pendientes de venir los técnicos para cambiar los cables de sustentación y el de limitación de velocidad, pero que sería mala suerte que se rompieran ahora. Naturalmente, yo estoy razonablemente seguro de que eso no ocurrirá, dado que se cambian por precaución, pero su vida útil, según los técnicos, es de dos años más. Además están las cuñas de frenado, de las que nada le digo. Exagero la parte negativa porque se me está ocurriendo algo…</p>
<p>Me doy cuenta de que mis comentarios le han infundido temor, y unido a que está empapado, su cuerpo comienza a tiritar sin poderse contener.</p>
<p>-Oye, ¡tranquilo! Esto no se va a caer así que no te pongas nervioso, le digo, mientras doy un paso hacia él. -Chico, estás empapado. Vas a pillar una pulmonía. Es mejor que te quites el niki e intentaré secarte.</p>
<p>Está de acuerdo, pues la verdad es que tiene mucho frío. Queda desnudo de cintura para arriba, y puedo ver que no tiene vello en el cuerpo. Con un pañuelo le seco lo mejor que puedo, pero continúa temblando y muy nervioso. Le propongo darle un pequeño masaje con el doble fin de terminar de secarle, y a la vez relajarle.</p>
<p>-Estás muy tenso. Hazme caso, verás como te sienta bien.</p>
<p>No muy convencido, no es que acepte, es que como yo comienzo a masajearle las clavículas, opta por no oponer resistencia y se deja hacer. Tiene la piel muy suave, de adolescente, y mi masaje se extiende por los brazos y el pecho, llegando a acariciar de pasada sus pezones, que están duros. Él mira hacia el suelo y no dice nada, mientras poco a poco llego al estómago. -Date la vuelta, le digo. Se gira cara a la pared e inicio el masaje de su espalda. Nunca lo había hecho, pero creo que me salió bien pues noté que se relajaba. En esa posición, le contemplé a mis anchas el culito. Lo cierto es que a través del pantalón no se apreciaba mucho. En realidad casi nada, pero solamente eso sirvió para que notase que mi polla reaccionaba. Contuve mis deseos de acariciarle las nalgas y le indiqué que girase de nuevo, y se puso de cara hacia mí.</p>
<p>-Estupendo, esto funciona, le dije, ahora vamos a dar un masaje en las piernas.</p>
<p>-No hace falta, dijo muy bajito, ya estoy mejor.</p>
<p>-Pues claro que estás mejor, ya lo noto. Pero con un masaje en las piernas quedarás como nuevo, ya lo verás.</p>
<p>Y sin más, me agaché ante él y comencé a frotarle los gemelos. Dedicaba una mano a cada pierna y el masaje fue concienzudo, hasta que noté como sus músculos se relajaban. Entonces subí hasta las rodillas y miré hacia arriba, a su cara. Tenía los ojos cerrados. Me animé muchísimo y extendí mis manos hasta abarcar por completo sus pantorrillas. Tampoco tenían pelos, eran suaves y excitantes. Me arrodillé para estar más cómodo pues hasta entonces mi posición en cuclillas no me permitía estar a gusto, y en esta nueva postura mi cara quedó a la altura de su entrepierna. Continué el masaje de sus muslos, dedicando ahora dos manos a una pierna, ahora a la otra, ahora una mano a cada una, y subiendo cada vez un poquito más hasta que mis dedos rozaron los bajos de su pantalón corto. Ahí me entretuve un momento para seguir muy poco a poco hacia arriba bajo el pantalón. Mis caricias, que ya no eran masajes, a la parte interior de sus muslos se duplicaron. Miré hacia arriba nuevamente y vi que continuaba con los ojos cerrados, aunque su respiración se aceleraba un poco, me pareció… Mis manos continuaron hacia arriba lentamente, sabiendo que en cualquier momento rozaría con la punta de los dedos su slip, y eso era sumamente peligroso, pues se podía espantar y me dejaría sin más opción que el socorrido cinco contra uno. Acerqué mi boca a su bragueta y exhalé mi aliento suave y caliente. En ese momento mi mano derecha, en su muslo izquierdo, rozó el slip y se apartó rápidamente. Al poco repetí el roce, pero un poco más largo y al volver a mirarle a la cara vi que seguía igual, con los ojos cerrados. Este chico se deja hacer, me dije. De todas formas me forcé a continuar lentamente. A todo esto, mi aliento comenzaba a surtir efecto, y pude ver que bajo su pantaloncito crecía un bulto muy significativo, que por la posición de su polla cuando estaba en reposo, tomó orientación hacia su izquierda, es decir, a mi mano derecha.</p>
<p>A todo esto, mi mano izquierda se orientó hacia su culito, llegando también a rozar el elástico inferior de su slip. Con lo que mis dos manos rozaban levemente el slip. Mis caricias se fueron alargando y ya no abandonaba la tela de su ropa interior, sino que me adentraba en ella poco a poco y en un momento sentí el bulto que su polla hacía. Acaricié su contorno con delicadeza, mientras la mano izquierda ya cubría completamente una nalga de mi lindo muchachito y la oprimía suavemente. Él seguía quieto y con los ojos cerrados, pero la cosa le gustaba y para prueba la erección que tenía, pues ahora yo estaba acariciando su polla por completo, y no la tenía pequeña por cierto, y la notaba durísima. En un momento dado se la oprimí y dio un respingo, pero siguió quieto, así que comencé a masajeársela por encima del slip, mientras la mano derecha era ya completamente dueña de su culito, recorriéndolo en todos los sentidos y notando su dureza. Para mí la situación ya era difícil de aguantar y decidí pasar a la acción en serio, es decir, meterle mano bajo la ropa interior. Las dos manos a la vez, cada uno en su terreno, se introdujeron bajo su slip sin encontrar resistencia. Agarré su polla y la apreté con fuerza. Estaba caliente y muy dura. Con mi dedo pulgar le acaricié el capullo, sintiendo que daba un respingo. A la vez, le oprimía con fuerza el culo y un dedito comenzaba a explorar lentamente su raja, camino del agujero posterior.</p>
<p>En ese momento me empezó a estorbar su ropa. -Quítate el pantalón, le dije, y como no se movió se lo repetí en tono más serio. Ahora sí, aflojó el botón y bajó la cremallera. El pantalón cayó hasta sus tobillos y yo entonces le bajé delicadamente el slip, dejando ante mi vista lo que mis manos ya conocían. Una bonita polla de buen tamaño, pero no exagerada, unos huevos redondos y duros, y el culo que lo vería inmediatamente.</p>
<p>Orienté su polla hacia mi boca y empecé a lamer suavemente su capullo, para a continuación metérmela en la boca y darle una suave mamada, a la vez que le masturbaba. Su cuerpo reaccionó y ya no estaba quieto. Se agitaba levemente y gemía de vez en cuando. Tuve que parar muy deprisa, si no se me hubiese corrido ya mismo. Le di la vuelta y su culito quedó a la altura de mis ojos. Y qué culo. Redondo, blanco, sin pelos. El culito soñado de un quinceañero. Dediqué mis dos manos a tocarlo por entero, dándole también algún mordisco suave y varios azotes. Lo fui abriendo poco a poco, hasta dejar a la vista su maravilloso agujerito. Lo toqué y se contrajo como una flor. Abriéndole bien las nalgas con mis manos, dediqué mi lengua a hacerle conocer las delicias del beso negro. Recorrí a fondo las inmediaciones y luego pasé al agujero. Lo ensalivé bien, lentamente y con la punta de la lengua comencé a, casi, follarlo. Su agujerito se relajó y se abrió un poco, con lo que mi saliva entró más aún, lubricándolo lo mejor que pude. Su sabor acre no me importaba y me moría de ganas de meterle la polla hasta dentro, pero no quería hacerle daño, así que le hice doblarse hacia delante, apoyado en la pared con sus manos, y le metí lentamente el dedo índice, con cuidado y previamente ensalivado, que aunque con alguna dificultad fue entrando, notando su calor y su tierno y mullido interior. Al final entró hasta el nudillo y comencé a moverlo dentro, con un sentido de rotación y de mete y saca que le debía gustar muchísimo, ya que ahora no paraba de gemir, mientras se había agarrado la polla con una mano y se la meneaba suavemente. Yo también hice lo mismo pues no podía aguantar sin tocármela.</p>
<p>Entonces me levanté sin sacar mi dedo de su culo y giré para colocarme de frente a él, intentó ponerse recto pero no le dejé. Cogí su mano y la puse en mi polla, que empezó a menear torpemente, pero no importaba, para mí era delicioso. A todo esto mi dedo no estaba quieto dentro de su culito, lo saqué y con su jugo y mi saliva, lubriqué otro dedo y le metí los dos. Suspiró de gusto y estuvimos un buen rato en esa posición, el meneándomela y yo follándole con dos dedos inquietos, hasta que ya no pude más y le dije que se volviese de nuevo cara a la pared. -Venga chaval, que te voy a dar por culo. No se lo hizo repetir y rápidamente me presentó su precioso culito, separando incluso sus cachetes con las manos. Yo, ante su agujerito ofrecido difícilmente me pude contener y por poco lo follo a lo bestia. Por suerte, uno está civilizado. Coloqué mi capullo en su agujero y lo moví poco a poco, apretando suavemente. Entró un poco y me detuve. Luego un poco más. Atrás y adelante, y así hasta que tuve dentro todo el capullo y parte de mi polla. Entonces sin poderme contener, empujé y en dos o tres viajes se la introduje hasta los huevos. Ahí me quedé quieto, observando como él gemía un poco, de dolor y de placer. Era maravilloso sentir sus blancas nalgas contra mis caderas y su cálida opresión en mi verga. Comencé a bombear lentamente y poco a poco fui acelerando el ritmo, a la vez que con una mano le masturbaba con fuerza. Él no aguantó mucho y se corrió a lo bestia, gritando y todo, que tuve que taparle la boca, y poniendo perdido el suelo del ascensor. Con la corrida se agitó lo indecible, y sus movimientos de culo llegaron a volverme loco, alcanzando yo también el orgasmo, un orgasmo como hacía tiempo no experimentaba. Me corrí íntegro dentro de él llenándole de leche para después acabar apoyado contra su espalda con la polla dentro. Estuvimos así un rato y al sentir que se movía para sacársela y notar mi polla esos movimientos, se puso en pié de guerra nuevamente y no le dejé irse, sino que nuevamente comenzó por mi parte el vaivén, acompañado esta vez por unos cuantos azotes a su culo, que provocaron unos ¡ayes! Tan excitantes que rápidamente me corrí otra vez, quedando de verdad esta vez exhausto por completo.</p>
<p>Poco después vino la luz y salimos de allí, pero esta parte de la historia creo que ya no es interesante.</p>
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		<title>Sumisa estancia en prisión</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 08:29:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos gay]]></category>

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		<description><![CDATA[Sé que siempre se dice lo mismo... pero lo mío si fue un error, un error que pagué bien caro.

Que más da quien y como me enmarronaron, cuando se lleva la contabilidad de un gran hotel tienes que ser mucho más precavido de lo que yo fui y no fiarte de nadie, pero eso ahora es lo que menos importancia tiene...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>ESTA NO ES UNA HISTORIA REAL, PERO SI QUE ESTÁ BASADA EN SITUACIONES REALES, DE HECHO LO QUE ME MOTIVÓ A ESCRIBIRLA, A PARTE DE SER UNA DE MIS FANTASÍAS, ES LA LECTURA DE CONSEJOS QUE UNA ASOCIACIÓN FACILITABA A LOS PRESOS QUE SE ENCUENTRAN EN CIRCUNSTANCIAS SIMILARES A LAS QUE DESCRIBO. ESPERO QUE DISFRUTEIS.</p>
<p>Sé que siempre se dice lo mismo&#8230; pero lo mío si fue un error, un error que pagué bien caro.</p>
<p>Que más da quien y como me enmarronaron, cuando se lleva la contabilidad de un gran hotel tienes que ser mucho más precavido de lo que yo fui y no fiarte de nadie, pero eso ahora es lo que menos importancia tiene.</p>
<p>Cuando ingresé en prisión tenía 26 años, acababa de terminar la carrera, encontrar trabajo y&#8230;me destrozaron la vida, el caso es que cuando entré no pensé que mis preocupaciones serían las que os voy a contar.</p>
<p>Tengo un aspecto bastante fibroso, no demasiado pero mi cuerpo está muy marcado, y no doy la impresión de ser débil, pero eso en la cárcel da igual.</p>
<p>En mi celda tenía a dos compañeros más, estaba diseñada para 2 pero la habían ampliado por la masificación de presos. Según entré en la celda, me dejaron las cosas bien claras, fue una primera impresión terrorífica, no había intimidad ninguna, una taza al final de la celda, entre la litera y la cama. Mis primera palabras con mis compañeros de celda las pronunció Carlos:</p>
<p>-Tu cama es la de la litera de abajo. Era claro que era la peor, ya no solo por el estado en que se encontraba, si no por que estaba a la altura de la taza del inodoro, y a mi me parecía imposible poder dormir con esa imagen y ese olor junto a mis narices .</p>
<p>Después de decir eso me miró de arriba abajo, mientras esbozaba una sonrisa falsa. Carlos era muy fuerte, cumplía condena por dos homicidios y llevaba 10 años en prisión, todas las tardes dedicaba 3 horas al gimnasio y según me enteré después era muy temido y admirado entre el resto de los presos.</p>
<p>El otro compañero de celda era Luis, tenía 48 y solo le quedaban 5 meses para salir, una mirada rápida le bastó para continuar leyendo una revista que tenía en las manos.</p>
<p>En mi primera cena, y en vista a que me daba la impresión de que no me llevaría bien con Carlos, me senté solo, y enseguida vino junto a mi otro chico, también parecía joven, aparentaba unos 27 o 28 años y se presentó como Lorenzo. Me puso un poco al día de todo, pero ya acabando la cena me dijo en voz baja: &#8211; Tío no sabes donde te han metido, ¿tu eres marica? &#8211; No, le contesté yo, ¿por qué? &#8211; Mira, me dijo Lorenzo, solo te doy un consejo, obedece a Carlos, él es muy importante aquí, yo al principio también lo pasé mal, pero te aseguro que si no lo haces tu estancia aquí será una pesadilla.</p>
<p>Según me dijo esto cogió su bandeja y se fue.</p>
<p>Esa noche cuando se dio la señal de apagado de luces, en la celda, Carlos se acercó muy lentamente a mi, frotándose con las manos en su entrepierna. Tenía un pantalón de deporte para dormir, se agachó a la altura de mi cama y me dijo:</p>
<p>- Me apetece que me la chupes.</p>
<p>- Lo siento (contesté con aparente frialdad pero con un miedo tan intenso como nunca había tenido) pero yo no voy de eso.</p>
<p>Al instante le cambió totalmente el gesto de su rostro, se embruteció de una manera instantánea, nunca había visto unos ojos tan expresivos como los suyos, me entró pánico.</p>
<p>- Mira bonito, me decía mientras me acariciaba la cara, lo que has dicho no me ha gustado nada, y te advierto que si no estás conmigo estás con todos.</p>
<p>Luis al escuchar la conversación se había erguido de su cama y esbozaba una pequeña sonrisa mientras me decía. &#8211; Mas te vale que obedezcas tonto. Para después volver a tumbarse en la cama.</p>
<p>Carlos se levantó, de muy mal humor y se acostó. Cuando hizo eso respiré profundamente intentando que no se escuchara la larga espiración que exhalé. Era impresionante, escuchaba como Carlos se masturbaba en su cama sin ningún tipo de pudor, con la manta bajada y mostrando sus genitales. Tras un largo e intermitente suspiro se levantó de la cama, desnudo, y arrojó a la taza del inodoro un trozo de papel higiénico. Su pene era de un tamaño normal, aunque bastante grueso a mi parecer, y de él aún colgaban gotas de semen, esa imagen me repugnó.</p>
<p>Al llegar la mañana, después de una larga noche en la que apenas había dormido, me despertaron nuevos gemidos de Carlos, para después repetirse la misma imagen de la noche, el cuerpo musculado y desnudo de Carlos, frente a mi tirando al inodoro un trozo de papel higiénico. En ésta ocasión aprovechó el viaje y orinó en la taza, no sabía quien habían diseñado la distribución de esa celda pero desde luego que la taza del inodoro estaba en la peor posición que podía tener.</p>
<p>Seguí de forma autómata el transcurso del día, y lo cierto es que me extrañó que nadie me dirigía la palabra. Pero fue sobre la una del mediodía cuando comenzó mi calvario, mientras caminaba por uno de los pasillos, para dirigirme hacia el patio de deportes donde se nos permitiría estar hasta la hora de la comida, sentí un fuerte empujón que me hizo caer en una gran habitación llena de aparatos de deportes, lugar donde me cogieron entre varios reclusos y me inmovilizaron entre risas e insultos.</p>
<p>Entre mis atacantes estaba Carlos, con una rapidez y violencia asombrosa me agarró por el cuello, cortándome totalmente la respiración mientras me gritaba: &#8211; No quieres caldo&#8230;dos tazas&#8230;aunque van a ser muchas más de dos.</p>
<p>Me quitaron toda la ropa, y con los brazos retorcidos hacia la espalda, me colocaron en posición de rodillas mientras gritaban: &#8211; Así, así a lo perrito.</p>
<p>Delante de mi cara tenía a Carlos, masturbándose de una forma compulsiva. Una vez que tuvo su pene erecto me lo pasó por la cara. &#8211; Siente lo que te va a entrar.</p>
<p>Se fue hacia detrás&#8230;, con todo lo que grité y el ruido que ellos hacían, no entendía como nadie venía a ayudarme. Comencé a sentir unas palmadas en mis nalgas mientras Carlos gritaba. &#8211; Habéis visto que buen culo tiene.</p>
<p>Yo me cerré con todas mis fuerzas, pero entonces uno de ellos me apretó tan fuerte en el cuello que cortó por completo la respiración, las volví a relajar. &#8211; Así eso está mejor. Me dijo Carlos.</p>
<p>Sentí como me untaba con algo el ano, no supe que, pero me daba la impresión que era saliva, y comenzó a penetrarme con un dedo. &#8211; Si, le va a entrar sin problemas. Dijo Carlos</p>
<p>Entonces colocó la punta de su pene en mi ano y comenzó a introducirlo poco a poco, para después de tres o cuatro envestidas, penetrarme totalmente, era una sensación paralizante, me penetraba una y otra vez mientras me agarraba por los hombros y era animado por la muchedumbre. Agachó su cara hasta mi oreja y me dijo: &#8211; Después de mi vienen todos ellos, si no quieres que esto te pase a menudo quiero que vengas muy sumiso a mi y entonces te follaré yo solo, si no, de vez en cuando haremos una orgía con tu culo.</p>
<p>Tras decir esto continuó las envestidas, subiendo el ritmo hasta que con un gran gemido eyaculó dentro de mi, con un innumerable número de gemidos y gritos. Yo sentía mis entrañas húmedas, era una sensación muy extraña y dolorosa. Cuando Carlos sacó su pene de mi, sentí como otro volvía a llenarme, pero éste mucho más grande y con penetraciones más profundas e intensas, verdaderamente me estaba lastimando muchísimo, llamé a Carlos, se acercó a mi y le dije que sería suyo, pero me contestó que les había prometido un culo a los chicos y él siempre cumplía sus promesas, pero como prueba podía limpiarle la polla con mi boca. Dudé justo el tiempo que tardó el que me estaba penetrando en proporcionarme una nueva embestida, entonces me la metí dentro de la boca y con mucha suavidad se la limpié hasta que se cansó, me la metí entera en la boca y se la chupaba con toda la suavidad que pude, cuidando de no hacerle daño cuando me penetraban, ya que todo mi cuerpo se tensaba. Uno a uno me violaron, de una forma brutal, yo no entendía como podían hacerlo de esa forma, sin ningún tipo de compasión, yo no les había hecho nada pero parecían odiarme, no tengo palabras para describir el dolor y la humillación que sentía, era como si tuviera heridas en el ano y siguieran rozándolo constantemente. Cuando terminaron, casi todos repitieron, me dejaron tirado en la habitación, sangraba por el ano y me asusté muchísimo. Me vestí y volví a la celda, sin comer, todo ello con permiso de un funcionario tras alegarle molestias estomacales. Estuve toda la tarde en mi cama, pensando en mi nueva situación, temeroso como nunca, y con tantas dudas que incluso se me pasó por la cabeza el suicidio, hecho que rechacé por darme más miedo aún que mi nueva situación&#8230; tenía que adaptarme, decidí entregarme por completo, ya que me juré no pasar de nuevo por el calvario y al dolor al que me habían sometido, pensé que si hacía todo lo que Carlos quería, éste se saciaría sin lastimarme.</p>
<p>A las pocas horas Carlos entró en la celda, con ese odioso aire se superioridad y seguro en mi sumisión. Se acercó a mi y con sarcasmo me preguntó como me encontraba, una subida de hombros fue mi muda respuesta y me dijo mientras comenzaba a acariciarme por el vientre introduciendo su mano en mi calzoncillo ante mi pasividad total: &#8211; No te preocupes, a partir de ahora todo va salir a pedir de boca&#8230; y hablando de boca&#8230;creo que voy a usar de nuevo la tuya, dejaremos un par de días tu culo debido al lamentable estado en el que te lo dejamos, ¿te apetece?. &#8211; Si . Respondí dócilmente. &#8211; Cuando me contestes, acaba con un &#8220;cariño&#8221;&#8230;aquí se agradece mucho ese tipo de tratos. Me indicó. &#8211; Si cariño, le volví a contestar.</p>
<p>Se bajó rápidamente el pantalón deportivo que usaba y se sentó en mi cama, separando las piernas y apoyándose en la pared. Me fui acercando hacia él lentamente y pensé que cuanto más lo excitara menos duraría mi suplicio, por lo que lo besé lentamente en el pecho, sintiéndome completamente asqueroso al contacto con su bello, pero continué descendiendo hasta su entrepierna, donde me decidí a aplicar todo lo que a mí me gustaba que me hicieran las mujeres, comenzando por lamerle sus testículos. &#8211; Oooooooooooh&#8230;veo que has aprendido la lección&#8230;sigue así guapo.</p>
<p>Se los levantaba con mi lengua una y otra vez, cuanto paré para quitarme de la boca algún pelo, me indicó que no lo hiciera y que continuara hasta que me dijera. &#8211; Ahora a la polla. Me ordenó.</p>
<p>Todo en él me repugnaba, su olor, el sabor que impregnaba la boca incluso horas despues de estar con él&#8230;pero sobre todo la prepotencia con que me ordenaba hacerle lo que quería. Me esforcé ampliamente por complacerle, le lamía desde los testículos subiendo hasta la punta de su pene para luego introducírmela entera en la boca, chupaba y succionaba todo lo mejor que mi inexperiencia me permitía, y mientras se la chupaba sacaba mi lengua por debajo para intentar incrementar su placer, y no fallaba, al poco tiempo la tranquilidad con que se sentaba y parecía disfrutar lentamente se convertía en nerviosismo y ansiedad, comenzando a agarrarme la cabeza y marcarme con sus manos el ritmo que quería, provocándome varias arcadas al introducirme su pene hasta la garganta. &#8211; Sigue cabrón que vas a merendar leche, y más te vale que después de correrme sigas chupando y limpiando hasta que yo te diga, ¡y que no se te escape ni una gota!. Remarcaba fuertemente.</p>
<p>La presión en mi cabeza fue aumentando y sus caderas acompañaban los movimientos de mi boca hasta que un ruido seco salió de su garganta mientras yo sentía el semen en mi boca. Cerré los labios al rededor de su pene para que no saliera nada, e intenté no dudar tragandome todo lo que podía, pero salía mucha más cantidad de la que podía ingerir, y las gotas resbalaban por su pene, por lo que me tenía que esforzar para introducírmelo más profundamente y cuando ya estaba por la base lo lamía dejándoselo brillante por la saliva que intercambiaba por su semen. Obedeciendo sus mandatos continué con la felación, de forma más lenta y suave según me fue indicando, hasta que me mandó erguirme. &#8211; Muy bien guapito, te has portado como una buena putita, sigue así y el tiempo pasará de forma más llevadera.</p>
<p>Y lo cierto es que fue así, dentro de lo insoportable que me resultaba la presencia de Carlos, el resto de los reclusos me tenían completamente vedado, nunca estuve implicado en ninguna de la numerosas reyertas que se formaban y cuando era así, ninguno de ellos me agredía y yo podía irme tranquilamente, siguiendo mi papel de sumiso.</p>
<p>Durante unas dos semanas continué con las felaciones, ya estaba acostumbrado al sabor del semen, lo que no llevaba tan bien era el sabor de sus genitales, especialmente cuando nos encontrábamos en el gimnasio, según decía le excitaba mucho y siempre me llevaba al servicio antes de las horas de ducha obligándome a chupársela, pero al final de la tercera semana me obligó a desnudarme. &#8211; Gírate, quiero ver como va ese culo. &#8211; Aún me duele cuando voy al baño. Contesté.</p>
<p>Pero abrió mis nalgas, me ordenó que le ensalivara uno de sus dedos y comenzó a penetrarme con él, desoyendo mis quejas. &#8211; No, no, de eso nada yo lo veo muy bien, vuelve a chupármela. Me ordenó.</p>
<p>Le hice la mejor mamada que pude, incluso le comí el culo, cosa que siempre hacía a disgusto y por solicitudes de Carlos, a iniciativa propia, se quedaba como extasiado cuando le hacía eso, pero incluso me apartó la boca de su culo. &#8211; Ahora vamos a recordar como eras por detrás. Me coloqué de rodillas y noté como me abría las nalgas con las manos sintiendo la presión de su pene sobre mi ano. Instintivamente lo cerré, pero recordé lo que otro que estaba en situación me había aconsejado, que me relajara ya que dolía muchísimo menos. Así lo hice y Carlos me fue penetrando poco a poco. &#8211; Muy bien cariño, fóllame mi amor, despacio para que te disfrute más. Le decía yo fingiendo placer.</p>
<p>Lo cierto es que me lo hizo bastante suave, pero me dolió, sobre todo según se iba excitando, y ampliaba la profundidad de sus penetraciones. &#8211; Tienes un culo muy suave maricón. Me repetía una y otra vez.</p>
<p>Finalmente se corrió, volví a sentir la horrorosa sensación de líquido en mi interior, y como resbalaba hacia el ano cayendo entre mis piernas cuando Carlos la sacó de mí. &#8211; Muy bien putita, ¿Te ha gustado eh?, pero ahora saboréame.</p>
<p>Se había quedado bastante tiempo dentro de mí sin moverse, y cuando la sacó ya la tenía bastante &#8220;floja&#8221;, la introduje en mi boca y volví a sentir el desagradable sabor de la mezcla de semen y excrementos, haciendo un tremendo esfuerzo por limpiarle con la boca el anillo de heces que le había quedado en la base del pene. &#8211; Límpialo maricón que es tu propia mierda. Me decía entre risas.</p>
<p>Yo me esforzaba extremadamente en las felaciones, lo que me evitó muchas penetraciones anales, pero aún así de vez en cuando, por &#8220;variar&#8221; como Carlos decía, me enculaba en varias posiciones y aunque yo seguía obedeciéndole ciegamente, era una cosa que no soportaba, siempre me causaba dolor y siempre sangraba un poco, no como el día de la violación pero cuando iba al baño manchaba el papel.</p>
<p>El tiempo iba pasando y yo seguía sumergido en la rutina de las felaciones, mínimo por la mañana y por la noche, Carlos aprovechaba los festivos o algún día que le apetecía para penetrarme analmente, y le cogió especial gusto a ponerme tumbado boca arriba con las piernas levantadas, le encantaba hacerlo, y cuando yo colaboraba en mis movimientos de caderas se volvía loco, decía que le chiflaba ver las expresiones que ponía según la intensidad con que me penetrara. Me afeitó totalmente el cuerpo, decía que le encantaba acariciarme con la piel suave, y tenía que cuidar extremadamente mi higiene, cosa que él no hacía para nada, y que yo creía que era con la intención de humillarme aún más y mostrar ante el resto de los presos la sumisión que ante él yo mostraba.</p>
<p>Pasó el tiempo y a Luis le venció su condena. Fue un día de celebraciones saludos y despedidas. Carlos le decía constantemente lo grato que había sido compartir Celda con él y a ver que subnormal metían ahora, y cuando ya estábamos los tres en la celda, Luis le dijo a Carlos. &#8211; Carlos tu me harías un favor. &#8211; Faltaba más, coño, parece mentira. &#8211; Quiero que me prestes al maricón durante mi último día. &#8211; Coño Luis&#8230;yo no es por no prestártelo, pero ya sabes que si no me sacio no puedo ni dormir, y ya me acostumbre a irme a la cama recien folladito. &#8211; Vamos Carlos&#8230;desde que llegó solo me hago pajas viendo como te la mama y te lo follas&#8230; &#8211; Vale, vale. Le cortó rápidamente Carlos. Mañana será todo el día tuyo.</p>
<p>Yo escuchaba en mi litera. &#8211; Oiste nene. Me gritó Carlos. &#8211; Si. Contesté. &#8211; Mañana más te vale que complazcas al colegilla porque si no te vas a enterar.</p>
<p>Normalmente nunca tuve problemas con Carlos, salvo un par de veces que no hice lo que quiso, o mejor dicho como él quiso, y mi castigo era follarme por el culo sin apenas lubricación además de tratarme sin ningún tipo de contemplación, o soltarme un tortazo por cualquier tontería, así que sabía que tenía que obedecer y complacer a Luis. El muy cabrón.</p>
<p>A las 05.00 de la madrugada noté como Luis me despertaba. &#8211; Venga que ya es mañana. &#8211; A ver si tengo que despertar a Carlos para que trabajes. </p>
<p>Me hizo levantarme y desnudarme, estuvo contemplándome unos minutos mientras me acariciaba todo el cuerpo, especialmente me pasaba el dedo por el ano y los testículos.</p>
<p>- Como me voy a poner. Me decía. &#8211; Arrodíllate. Me ordenó. Se quitó su pantalón mostrándome con descaro toda su entrepierna, me impresionó la cantidad de pelo que tenía, era increíble, y a su vez repulsivo, tenía como mechones de vello que le caían bajo sus testículos, y que parecían estar pegados, hecho que achaqué a la clarísima falta de cuidado que tenía en la limpieza corporal, hecho que no me extrañó debido a que por todos era conocido que Luis &#8220;Tulipán Negro&#8221; como muchos le llamaban sabiendo que no le gustaba bañarse, eludía siempre que podía el pasar por la ducha.</p>
<p>- Lámeme enterito guapo.</p>
<p>Ya estaba acostumbrado a las humillaciones, a los fétidos olores y la más absoluta sumisión, pero esto era totalmente nuevo, olor, sabor, y sensaciones nuevas. Hacía tiempo que no me pasaba, pero se me volvió a la mente el joven, heterosexual, atractivo y con futuro que era antes de entrar en prisión. Tenía las chicas que quería, un buen coche y un pequeño piso en el centro de la ciudad, y sobre todo un futuro prometedor truncado por una encerrona. Me quedé pensativo un instante, suficiente para que Luis se impacientara, me agarrara por los pelos y me tirara hacia abajo hasta que quedé de rodillas. &#8211; Me tienes hasta los cojones cabrón, empieza a lamerme de una puta vez. &#8211; Perdona. Respondí.</p>
<p>Saqué mi lengua y le empecé a lamer los testículos. Miré hacia la cara de Luis y vi el rostro de satisfacción que ponía. &#8211; Asssssssí, zorra, así.</p>
<p>Pude comprobar que lo que pegaba a los pelos eran grumos de una sustancia espesa y pestilente que se iba diluyendo con mi saliva y que me impregnaba toda la boca del sabor más repelente que en mi vida había probado. Levantó las piernas y me llevó la boca hasta su ano. Allí me esperaba una idéntica sustancia pero con un sabor aún más remarcado.</p>
<p>- La lengua dentro&#8230;venga la lengua dentro. Me ordenaba.</p>
<p>Sabía que tenía que obedecer, pero lo que me era imposible fue el poner cara de satisfacción, ni siquiera pude fingir, era tan nauseabundo que no podía evitarlo.</p>
<p>En cuanto me fue posible comencé con la felación, le recogía la piel con la mano y se la chupaba cambiando de ritmo constantemente, a esas alturas ya sabía de sobra como hacer gozar a un hombre. Se corrió, se corrió como nunca lo hiciera antes Carlos, por su puesto lo hizo dentro de mi boca, eso fue lo que menos me importó ya estaba de sobra acostumbrado. No exagero para nada si os digo que estuve por lo menos tres minutos para tragarme todo el semen y dejarle su polla completamente limpia.</p>
<p>Ese día lo recuerdo como uno de mis peores días, sobre todo por que me devolvió a la mente la situación en la que me encontraba, no solo en el tiempo que estuviera en prisión, sino en lo que ocurriría cuando saliera. Luis se cebó conmigo ese día, mi primer encuentro con él no fue más que el preludio de lo que me restaba. Se pasó horas penetrándome, obligándome, y solo la intervención de Carlos me salvó. &#8211; Oye Luis no te pases que me lo tienes que dejar enterito, venga ya vale. Luis sabía que ya tenía bastante que agradecer, se corrió rápido en mi boca y lo dejó. Quedó exhausto en la cama, al igual que yo. Al día siguiente se fue, y más que todo lo que me había hecho, me dolió la última mirada que me echó, junto a esa sonrisa.</p>
<p>Pero mi vida volvía a la rutina&#8230;</p>
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		<title>Amor en la sierra</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 08:28:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos gay]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi familia toda su vida ha vivido en la Sierra de Sinaloa, México, en los buenos tiempos criábamos ganado y sembrábamos de temporal, pero llegó el momento que la vida se puso dura para todos, aun para los de la ciudad, así que nos tuvimos que convertir en Narco Agricultores, es decir sembramos la Marihuana y Amapola, para poder subsistir, desde pequeños nuestro padre nos llevaba a lo alto de la Sierra, en lugares inaccesibles, para la Policía y los soldados, de al forma que para llegar teníamos que viajar a lomo de mula o caballo 7 horas, hasta donde estaba el sembradío...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi familia toda su vida ha vivido en la Sierra de Sinaloa, México, en los buenos tiempos criábamos ganado y sembrábamos de temporal, pero llegó el momento que la vida se puso dura para todos, aun para los de la ciudad, así que nos tuvimos que convertir en Narco Agricultores, es decir sembramos la Marihuana y Amapola, para poder subsistir, desde pequeños nuestro padre nos llevaba a lo alto de la Sierra, en lugares inaccesibles, para la Policía y los soldados, de al forma que para llegar teníamos que viajar a lomo de mula o caballo 7 horas, hasta donde estaba el sembradío, y de ahí no nos bajamos hasta que la hierba ya estaba lista para cortarse, y esto llevaba de 3 a 5 meses, los cuales vivíamos aislados, sin ver más caras que la de los coyotes y animales de la región. Pero llegó la desgracia a nuestras vidas, un día cayeron los Soldados al sembradío y mi padre murió en el enfrentamiento dejándonos en la orfandad. Siendo nosotros 6 hermanos, mi hermano un año mayor y yo tuvimos que hacernos cargo de los compromisos de siembra para los narcos, pues de otra manera la pasaríamos mal. Mi hermano siempre fue más temerario que yo, de hecho yo detestaba esa forma de vida, pero había que hacerle frente, así que ya que tuvimos todos los implementos listos (armas, semilla, un yunque y provisiones) nos despedimos de la familia, para no verla en varios meses, llegamos al lugar, donde sólo había una pequeña cabaña con solo 3 paredes, sin puerta y ventanas grandes para sofocar los tremendos calores que hacen en mi tierra, así que ahí permanecimos, los primeros 2 meses nos dedicamos a la ardua labor de preparar la tierra, sembrarla y cuidar las matas y el sembradío de día y de noche, todo transcurría normal, mi hermano y yo nos llevábamos muy bien, un día en la noche tratando de matar el tiempo empezamos a hablar de mujeres y de la falta que nos hacia un buen acto sexual, empezamos a hablar de senos, panochas y de lo buenas que están las mujeres en los pueblos serranos, y sin querer empezamos a excitarnos, así que mi hermano me propuso que nos masturbáramos, a lo que acepté, empezamos cada quien con los ojos cerrados a masturbarnos, hasta que eyaculamos, así lo empezamos a hacer cada noche antes de dormirnos, hasta que un día mi hermano me propuso que yo lo masturbara a él y él a mí, que para sentir otra mano diferente-según me dijo- así que acepté- quién primero me dijo Miguel (así se llama mi hermano)- tú primero me dijo- con ciertas reservas y algo cohibido le dije &#8211; bueno hay que desnudarnos- nos desnudamos, y al quitarse el calzón pude notar que la tranca de mi hermano se encontraba erecta y palpitante, a lo que me sorprendió, pero no dije nada, era evidente que le excitaba la idea, se tendió en el catre, y con su mástil al aire se dispuso a que lo masturbara, algo sacado de onda tomé su verga, que al sentir mi mano se puso más tensa, lo cual le resaltaba las venas de su tolete, empecé con mi mano a masturbarlo, apenas había empezado cuando tuvo una eyaculación muy abundante, vaya- le dije- estabas urgido- no me contestó, se concretó a acostarme en el catre y a hacer que se me levantara, pues yo no tenía erección, con su mano tomó mi verga y suavemente empezó un rítmico movimiento, hasta que me hizo venir, todo esto en silencio, terminé, me limpié y apagamos el quinqué sin comentar nada, en mi mente fluían mil cosas, pero me había excitado el haberlo hecho, al siguiente día no comentamos nada, en la noche mi hermano me dijo: &#8211; Qué te pareció lo de anoche- bien le dije- esquivando la mirada- y a ti- más o menos me contestó, como que una mano no es suficiente, pero ni modo, ¿lo hacemos nuevamente?- me lo dijo con una mirada tan intensa y penetrante que no pude negarme- Pero esta vez yo empiezo y lo vamos hacer de manera diferente- Me quedé con un signo de interrogación en el rostro- Tú déjame ser, no te preocupes me dijo, y se puso frente a mí, sin dejar de mirarme empezó a desabrocharme la camisa y por cada botón acariciaba mi pecho, yo empecé a sentir un calorcito desde mi vientre hasta las bolsas de mis testículos, y mi verga empezó a reaccionar, hasta formar un bulto visible, él lo miró y sólo sonrió, de repente se acercó a mi pecho desnudo y empezó a besarlo, dejando en el abismo de la excitación, no hice nada por detenerlo, con sus manos empezó a desabrochar mi cinto y mi pantalón, mi verga cabeceaba dentro de mi jeans, quitó los botones y lo bajó hasta las rodillas, me sentó y lo quitó, luego empezó a besar la parte interna de mis muslos, gemí de placer, quitó los calzones y mi verga quedó al aire, parecía tener vida propia pues no dejaba de saltar, él la tomó de la base, y con la otra mano acarició mis testículos, me mordí los labios de placer, de repente sentí lo increíble, algo caliente en la punta de mi pene, era su boca que empezaba darle pequeñas chupaditas a la cabeza y luego empezó a recorrerla, con su lengua, hasta que la introdujo totalmente en mi verga, dándome una mamada riquísima, con sus manos empezó a recorrer todo mi cuerpo, mi calentura estaba al limite, de repente y sin que lo esperara, pasó sus dedos por mi ano, pegué un grito de placer y sorpresa, él siguió con su trabajo, su dedo empezó a explorar mi ano, de repente sentí una sustancia aceitosa en mi ano, mi hermano tenía una botella de aceite de oliva y estaba lubricando mi culo, entendí lo que quería hacer y dudé un momento pero al final el placer me venció, siguió mamando mi verga y con su dedo empezó a metérmelo en el culo, la sensación era lo máximo, sincronizadamente me lo mamaba y me bombeaba el culo, no pude resistir mucho y me vine, él se comió todo mi semen ante mis admirados ojos. Hecho esto se incorporo y me dijo:- necesito darme un baño ¿y tú? También-respondi- nos fuimos a bañar al río, nos desnudamos y empezamos a bañarnos, se acercó a mí por detrás y pude sentir su verga palpitante y gruesa en medio de mis nalgas, y a pesar de ser nueva la sensación de un pene entre mis nalgas era excitante, pasó su mano por enfrente y acarició mi verga, la cual respondió nuevamente, esta vez empezó a besar mi nuca, haciéndome estremecer, me tomó de la mano y me llevó hasta donde estaban nuestras ropas, nos tendimos en el suelo y casi al mismo tiempo nos lanzamos a nuestras bocas, besándonos lujuriosamente, era hora de pagar el placer proporcionado, y me tendí sobre su verga, la cual pude sentir en todo su esplendor en mi boca, de repente me puso en posición del 69 y también empezó a mamarme la verga, intercalando entre el pene los testículos y mi ojo del culo, con voz ronca me dijo: &#8211; Quiero que seas mi mujer- esa frase me hizo estremecer, asentí con la cabeza- él entonces me puso en cuatro patas y empezó por detrás a acariciarme mis nalgas, a lamer mi culo, con su lengua me la empujaba a manera de pequeño pene, logrando que mi esfínter se dilatara en gran manera, de tal manera que lo sentía muy hinchado, de repente puso en mi entrada su grande y gorda verga, con un primer impulso sentí como separaba los pliegues de mi ano, empezó a empujar batallando unos momentos hasta que mi puerta se abrió a aquel visitante cilíndrico, del siguiente empujón metió la cabeza y una parte más, sentí un ardor que me recorría y me saqué, él inmediatamente me tomó por las nalgas fuertemente y arremetió nuevamente, de una sola estocada me la metió a la mitad, grité de dolor, se quedó inmóvil unos segundos, dejando que mi culo se acostumbrara a su dimensión y luego sentí sus huevos chocar con mis nalgas, y empezó a bombearme, el dolor empezó a desaparecer, y a transformarse en un calor que me llenaba, sus movimientos eran suaves, podía sentir la dimensión de aquella rica verga cómo me penetraba, Miguel seguía bombeando, -¡ah! ¡ qué rico aprietas, mejor que cualquier mujer del mundo!- esta frase dicha cuando lo tenía dentro, me excitó sobremanera, y tuve una erección grande, así que pasé mi mano a mi verga y empecé a masturbarme mientras Miguel me bombeaba, creo que mi excitación era mayúscula, pues sentía como mi culo trataba de sacar la verga de Miguel, él aceleró el ritmo, y eso fue suficiente para que yo me viniera en grandes chorros, segundos después sentí el esperma de mi hermano inundarme las entrañas, de tal forma, que cuando Miguel sacó su verga, sentí como salió de mi culo y se escurrí entre mis piernas, no me importaba nada más, se acercó a mí y me dijo, ésta es nuestra noche de bodas, yo me reí y le dije- creo que sí, disfrutémosla, creo que estoy loco pero me encantó lo que me hiciste. Nos metimos al bañar nuevamente, sin dejar en todo momento de acariciarnos, como unos recién casados de verdad, nos acostamos y apagamos la luz de la cabañita, Miguel se durmió rápido, yo me quedé a pensar sobre esta nueva situación, y el por qué de mi comportamiento homosexual, sólo pude darme cuenta que es una tendencia que traía desde la infancia, la cual había mi mente tratado de ocultar, y en la soledad de esos parajes había salido para no esconderse más, y lo más importante que tenía quien me hiciera feliz. Así estuve hasta casi el amanecer recordando lo vivido, volteé ver a Miguel y dormía desnudo, la luz de la luna se reflejaba en su cuerpo musculoso, mis ojos se posaron en esa verga tan dulce y grande que me había desvirgado unas horas atrás, la cogí con sumo cariño y la empecé a mamar, despacio, metiéndomela en la boca, a lo que empezó a reaccionar, a tomar turgencia, hasta llegar a su dimensión en la cual ya no cabe en mi boca, Miguel ya despierto se sonrió dulcemente, agarré la botella del improvisado lubricante, y en la penumbra empecé con una mano a lubricarme el culo, sin descuidar a mi amante y su erección, sin más me monté arriba de él mientras nos besábamos con mi mano acomodé su rica verga en mi culo, y poco a poco fui sentándome en ella, ya el dolor era soportable, y recargado en su pecho, con mi culo ensartado y al aire solo me concreté a mover mi cintura, sintiendo cómo era atravesado, con movimiento circulares y hacia enfrente y hacia atrás yo sólito me clavaba, administrando mi placer, tuve un orgasmo sin haber eyaculado, aumenté la rapidez de mis movimientos, mi amante se retorcía de placer emitiendo pequeños gruñidos, sentí su leche derramarse bien profundo, lo abracé y nos volvimos a quedar dormidos.</p>
<p>Hoy deseamos que se llegue el tiempo de siembra, para poder estar solos allá arriba en la sierra, me siento mal con mi madre, pero ella no lo sabe ni lo sospecha, ojalá nunca lo sepa pues sería un golpe muy duro, pero no me arrepiento, Miguel me hizo encontrarme conmigo mismo.</p>
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		<title>Loca pasión gay</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 08:27:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos gay]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando el hombre que amaba desapareció de mi vida por aquellas circunstancias que ni la vida misma te puede explicar, quedé destrozado. Desde hacía años le había entregado poco a poco todo mi sentir, mis deseos enloquecidos. Vivimos momentos de amor inolvidables que aún recuerdo en las noches. Cuando despierto sobresaltado como sintiendo que él esta en mi recamara, posado a mi lado y deslizando sus manos de hombre sobre mi piel,. en el instante menos pensado, estoy gimiendo y gritando su nombre e imaginando que está dentro de mí, poseyéndome, haciéndome suyo...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando el hombre que amaba desapareció de mi vida por aquellas circunstancias que ni la vida misma te puede explicar, quedé destrozado. Desde hacía años le había entregado poco a poco todo mi sentir, mis deseos enloquecidos. Vivimos momentos de amor inolvidables que aún recuerdo en las noches. Cuando despierto sobresaltado como sintiendo que él esta en mi recamara, posado a mi lado y deslizando sus manos de hombre sobre mi piel,. en el instante menos pensado, estoy gimiendo y gritando su nombre e imaginando que está dentro de mí, poseyéndome, haciéndome suyo. Tiemblo reviviendo esos instantes sublimes en que mi razón se nublaba cuando el éxtasis compartido por nuestros cuerpos unidos y convertidos en uno, llegaba al momento culminante de una entrega total.</p>
<p>Quedé, en realidad, durante varios meses dolido en mi interior, y reclamaba a Dios por qué él tenía que haber sido víctima de una violencia absurda. Pero ya nada se podía hacer. Poco a poco fui entendiendo que la vida tenía que seguir.</p>
<p>En aquél abril, ya me sentía un poco recuperado y decidí ir a un cine, estando en él vi una escena muy excitante, que me dejo inquieto. Sentía ese cosquilleo, que te turba todo y tienes que hacer algo. Pensé en ir a mi oficina y masturbarme. Llegue allí, me desnudé y comencé a acariciar mi cuerpo. De pronto vi el periódico sobre mi escritorio, en la página que mostraba los clasificados. Al tomarlo vi algunos de esos sitios gay, anunciando que iban a presentar una obra de teatro muy &#8220;especial&#8221; y dejaban entrever que habría una orgía en el escenario. Tomé el teléfono y llame. Me contestó una voz varonil. Al escuchar a ese hombre dándome la explicación de lo que ofrecían se me aceleró el corazón, tenía un poder seductor que me hizo comenzar a masturbarme mientras escuchaba su palabras. Creo que debió percibir algo, tal vez mi respiración, porque me preguntó que si había subido unas escaleras corriendo. Le dije que no, que si me lo permitía, simplemente le diría que tenía un tono de voz muy hermoso y que debería trabajar en la radio o la televisión. Le pregunté su nombre y me dijo: me llamo Efraín. Le dije que tenía un nombre muy lindo y que iría el día del evento que era un sábado en la noche. Yo hable con él un martes.</p>
<p>Debo manifestar, que ese día después de hablar con Efraín me masturbé con la excitación que me producía el retumbar de sus palabras en mis oídos. Lo imagine allí, conmigo penetrándome y sintiéndome en sus brazos. Lo imaginé, alto, moreno, velludo y con una verga de al menos 17 cms., gruesa y venuda., con una cabeza redonda y provocativa, capaz de enloquecer mi vida hasta más no poder.</p>
<p>Pasó el miércoles, y nunca me abandonó ese deseo que Efraín hizo surgir en mi, con solo escuchar su voz. El jueves ya casi siendo las siete de la noche, pasé frente al club donde trabajaba Efraín y en el cual se daría el evento anunciado. Era un club gay, donde también habían travestis. Yo seguí de largo en mi auto, pero al pasar frente al club pude ver a un hombre que salía en ese momento del club, me dio la sensación de que antes de cerrar la puerta daba algunas instrucciones a alguien con cierta propiedad, por lo que me pregunté en cuestión de milésimas de segundos, si ese hombre sería Efraín. La imagen de aquél macho, me confundió, hizo entrecortar mi respiración, mientras mi auto avanzaba hacia mi casa. Fueron casi veinte minutos de recorrido, cuando una fuerza extraña que me invadió me hizo dar vuelta y tomar rumbo hacia el club. Me dije a mi mismo, hoy quiero, conocer a ese hombre, estoy seguro que él es Efraín. Avanzaba y me sentía ansioso; tenía nervios, pero estaba decidido.</p>
<p>Al llegar al club, ingresé en una zona de parqueo aledaña a la entrada principal, la cual tenía un pesada puerta metálica color café, y una ventanilla pequeña que se abría para que desde el interior y con la seguridad debida se preguntará a quien llegaba, que se le ofrecía. Así sucedió cuando pulsé el timbre. Una mujer abrió la ventanilla, me preguntó que si deseaba algún servicio especial o un masaje. Como instintivamente, le dije que deseaba un masaje, que me sentía algo tensionado y que sería una gran idea relajarme de esa manera.</p>
<p>Ella me abrió puerta y al entrar vi al hombre que había visto antes cuando pase frente al club. Nuestras miradas se cruzaron y me detuve mirando de frente pero muy tiernamente sus ojos negros. Hice una pequeña sonrisa, de manera muy tímida y él me dijo sonriendo, hola bienvenido. Ven a la barra y te explico como es el servicio que te podemos brindar. Mi corazón latía a mil. Al escuchar su voz, inmediatamente reconocí que era el hombre que me había atendido por teléfono. Era Efraín. Al estar en la barra frente a él. Le pregunté, tu eres Efraín, verdad? Y como sorprendido me dijo, si, me conoces?. No, pero si conozco tu voz. Yo soy Yairi Paolo, recuerdas que llamé el martes pasado para preguntar por el evento del sábado. Me dijo, claro, recuerdo tu llamada. Y te confieso que estaba ansioso de que llegara el sábado para conocerte. Le dije, que no había resistido la tentación de venir antes, porque su voz tan hermosa me sonaba como un eco en mis oídos y me producía como una energía atrayente, que me había hecho venir desesperadamente para conocerlo. El sonrió, y me dijo: gracias. Bueno, te invitaré, como cortesía de la casa, a un cóctel. Acepté encantado.</p>
<p>El siguió al otro lado de la barra y pude apreciarlo mejor cuando se desplazó para cambiar un cd de Julio Iglesias que sonaba en ese momento. Vi claramente todo ese paquete hermoso y abultado en su entre pierna y me sentí súper excitado. Sus 1.80 de estatura, su complexión atlética como de gimnasio, tenía bigotes algo poblados, y unos ojos negros intensos que brillaban cuando ese hombre me miraba y me hacía sentir mil sensaciones indescifrables. ¡Estaba enloquecido!.</p>
<p>Se acercó a mi y me dijo: bueno Yairi que quieres hacer: te puedo llamar a un chico, aquí hay un catalogo para que escojas a alguien que te guste. O a un travesti, señalándome otro catálogo. Los miré durante algunos minutos y realmente había unos chicos divinos y unos travestis hermosísimos. Pero ahí estaba él y cuando levanté la mirada y vi sus ojazos penetrantes le dije: deseo que tu me des el masaje que necesito. El se sorprendió y me dijo: espera a ver si Rosa me reemplaza mientras yo te doy el masaje. Se retiro y me pareció una eternidad mientras volvía. Al regresar desde una pequeña sala a la cual había entrado me llamó, me dirigí hacía él y cuando iba a entrar Rosa salía yendo hacia la barra a reemplazarlo. Me tomo de la mano y me dijo: ven, subamos a la segunda planta para atenderte como te lo mereces, quiero que disfrutes el masaje más placentero de tu vida. Al escucharlo me estremecí y le dije: Gracias Efraín, eres muy tierno y no sabes cuanto te agradezco que seas tu quien vaya a compartir este momento conmigo.</p>
<p>Entramos a una habitación donde vi una cama en forma de corazón, inmensa. Y sobre ella un espejo grandísimo. El se sentó en la orilla de la cama, aún teniéndome la mano agarrada y me haló quedando sentado en sus piernas. Lance un pequeño gemido de sorpresa y él me abrazó, diciéndome al oído: Puedo quitarte la camisa e irte desnudando poco a poco.? Le dije también muy suavemente, como susurrándole: claro, no te detengas. La forma como lo hacía me hizo entender que era un hombre que sabía lo que hacía, se le notaba la experiencia. Me sentí seguro, protegido, en los brazos de Efraín. </p>
<p>Cuando me quito completamente la camisa, comenzó a acariciarme con las yemas de sus dedos y yo temblaba de emoción. Sentía esos cosquilleos por cada pedacito de mi y lo abrazaba con desespero. Le decía: Que rico, Efraín. Que rico.</p>
<p>Fue hacia mi pantalón y lo abrió con una agilidad que quedé pasmado. Me recostó en la cama y fue bajando el pantalón. Cuando me lo había quitado todo, pudo apreciar que mi interior era un hilo dental, blanco, como los que siempre acostumbro a utilizar desde que vivo mi sentimiento como gay. Me dijo: Sabes que es muy excitante ver ese hilo dental entre tu tierna raja y ver como contrasta con tu piel morena. Le dije: Ay! Tan divino, me encanta que te guste. Me respondió: Y ni que decir de ese culo tan paradito y tan redondito. Te lo voy a masajear. Sentí sus manos de macho en celo apoderarse de mi culo, me toco allí, en todo el centro y me hizo ver estrellas, fue con el dedo pulgar, y después fue pasando dedo por dedo, mientras yo lanzaba gemidos de locura. Entonces, sentí la humedad de su lujuriosa lengua mojar mi esfínter, el cual involuntariamente producto de esa alucinación de deseo, comenzó e efectuar espasmos abriéndose y cerrándose, como pidiendo verga a gritos. Me fue metiendo su lengua, la cual manejaba como un pintor parisino maneja su pincel. Y como me tenía boca abajo, me sentía dominada por ese hombre que apenas estaba conociendo pero que con solo tocarme, de la misma manera estaba enloqueciendo mis sentidos.</p>
<p>Se detuvo y se separo de mi, suavemente. Me dijo: Muñeca, quédate así, boca abajo, cierra los ojos e imagina que te estoy acariciando. Yo lo hice mientras sentía su respiración agitada. Podía escuchar como se iba quitando la ropa. Cuando se hubo quitado la ropa y estaba completamente desnudo. Me dijo voltéate lentamente y solo abre los ojos cuando yo te lo ordene. Me sentí dominada y sumisamente, enloquecida de pasión, le obedecí. El era mi macho en ese momento; yo era su mujer. Y quien manda es el macho&#8230;..una se entrega y se derrite en sus brazos. Escuche su voz: fue una frase firme pero candente y llena de excitación. Mírame! El espectáculo era increíble, el hombre más divino que jamás había visto estaba como Dios lo había traído al mundo ante mis ojos. Su verga ya en erección se alzaba imponente ante mis ojos y estaba tan cerca de mi que tuve que hacer un esfuerzo gigantesco para no abalanzarme sobre ella y devorarla de una mamada.</p>
<p>Fue, entonces, cuando él, con su brazos musculosos y firmes me rodeó por las caderas y me empujo hacia el centro de la cama, mientras se inclinaba sobre. Sentí el calor de su piel y su boca frente a la mía. Me miró con una varonil ternura y cerrando los ojos fue lentamente uniendo sus labios a los míos y yo enajenado totalmente, entre abrí los labios para recibir el primer beso de un hombre. Ha sido la sensación más divina. Todo se confundió en mi mente y mis sentimientos, en ese instante cuando su lengua y sus gemidos se apoderaban de mi, le correspondía con más pasión y casi sintiéndome mujer. Estaba allí, dominada por Efraín y anhelaba que ese instante fuera eterno. Fue su voz la que me volvió a la realidad, cuando me dijo: abre un poco las piernas. Abrazándolo lo hice y sentí que sus dedos me tocaban la entrada de mi huequillo lubricándolo tiernamente. Sentía como ponía entre mis nalgas una crema cálida preparando el momento que desesperadamente mi cuerpo pedía a gritos.</p>
<p>Levantó mis piernas y las apoyó en sus hombros, él estaba arrodillado en la cama y tenía mi culo allí abierto y dispuesto para una entrega total. Su verga inmensa de al menos 19 cms. Apuntó hacia mi cavidad enloquecida y al sentirla justo en la entrada misma, me relaje toda al tiempo que él comenzaba a empujar, firmemente pero con ternura. El corazón se me salía, mi respiración se entrecortaba y mis gemidos iban en aumento, pidiéndole que no se detuviera. Cuando ya me la había metido toda, comenzó a embestirme una y otra vez, demostrando su poderío de macho y haciéndome sentir mujer.</p>
<p>Fueron como quince minutos frenéticos donde ese hombre me poseía y hacía temblar lo más recóndito de mi ser, de pronto me dijo: mi amor, me vengo!. Grite: desesperada&#8230;.hazlo en mi boca!. Saco su verga de mi culo y yo como una gata golosa prepare mis labios poniéndome en la posición más cómoda para recibir ese manjar. El primer trallazo de leche fue abundante y espeso&#8230;me cayo en toda la lengua y ávida lo lleve hacia mi garganta, cuando el segundo trallazo de ese macho divino inundo toda mi boca, y atragantada, salían gotas por la comisura de mis labios&#8230;yo trataba que ni una sola gota se me saliera de mi boca&#8230;. le pertenecía a Efraín en cuerpo y alma&#8230;y allí en es instante nació mi gran amor por mi Efri. Quede jadeante y lo abracé&#8230;.el me abrazó y susurraba palabras tiernas en mi oído mientras me pedía que volviera el sábado. Lo que sucedió aquella noche de inauguración del club fue maravilloso&#8230;pero después se los contaré.</p>
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		<title>Orgía de amigos, mi vecino gay</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 08:26:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como siempre mis padres y hermanos salieron el día sábado a la casa de campo, y ese día es el día libre de los empleados, así que iba a tener la casa solo para mí. salí al patio y no vi a mi vecino así que decidí meterme a la piscina, pero me meti desnudo, se sentía muy rico bañarme sin ropa, sentir lo fresco del agua en mis bolas y culo, después de un rato me percate que mi vecino estaba observándome, el estaba sin camisa, se le notaba que siempre va al gimnasio...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como siempre mis padres y hermanos salieron el día sábado a la casa de campo, y ese día es el día libre de los empleados, así que iba a tener la casa solo para mí. salí al patio y no vi a mi vecino así que decidí meterme a la piscina, pero me meti desnudo, se sentía muy rico bañarme sin ropa, sentir lo fresco del agua en mis bolas y culo, después de un rato me percate que mi vecino estaba observándome, el estaba sin camisa, se le notaba que siempre va al gimnasio.</p>
<p>Yo no lo tome en cuenta, aunque estaba sin camiseta y se le notaba que se la vive en el gimnasio, después de un rato de no verlo, me fije y el se estaba haciendo la paja yo me sorprendí y me lo quede observando, el me saludo y me pregunto que si estaba solo a lo que respondí que si, el salto la cerca y se metió conmigo a la piscina, pero el se metió con su short que lo tenia hasta las rodillas, así que le dije que si quería terminar de quitárselo estaba bien, así que se lo termino de sacar y pude observar su verga, era esplendorosa, era excelente, apetecible, de color blanca y una cabeza inmensa, como ya se estaba pajeando la tenia como un tronco por estarme viendo nadar desnudo, el me trato de dar un beso en la boca, pero yo lo detuve, ya que no me gusta eso, yo no soy gay, pienso que solo soy bisexual, no me gusta ser penetrado así soy solo activo, aunque si me han penetrado pero prefiero no repetirlo. el se molesto un poco y se alejo así que yo tome un poco aire y me hundí en el agua y empecé a mamarle la verga debajo del agua, por los movimientos podía notar que estaba excitadísimo, se movía como desesperado, lo tenia gozando, pero yo ya no aguantaba la respiración y tuve que parar, salí del agua y le dije que entráramos a la casa y que fuéramos al cuarto de mis padres para poner la película gay que tenían, la misma que ya había visto la semana anterior en la &#8220;fiesta&#8221; que tuve con mis amigos. el me quedo mirando y le dije vamos para poder &#8220;jugar&#8221;. subimos y puse la película, el se exalto y me confeso que era la primera vez que lo iba a hacer con un hombre, yo iba a decir algo y el me dijo como ya vi el sábado anterior eres un experto no? y yo solo sonreí.</p>
<p>Le dije te toca a ti y el muy gustoso sin decir nada se arrodillo y se metió mi verga en su boca, le empezó a dar besitos y a chuparla como si fuera un helado, se metía mis bolas en la boca y jugaba con ellas, yo ya veía estrellas de la excitación, recorría mi tranca y tenia sus manos masajeando mis nalgas, yo le dije que para ser su primera vez estaba muy bien, también lo empecé a tratar como a una puta, le decía que me la mame mas y mas, que se la meta toda en la boca y cosas mas calientes, ahí fue cuando le dije que me lo quería follar pero el no acepto, me dijo que el me quería follar a mi, yo le dije que no lo quería, pero el me dijo que no me haga el que no me gustaba porque me había visto como me habían follado y también me dijo que porque no quería ser follado ahora, yo le respondí que no y volví a insistir, abrazándolo por detrás, poniéndole mi verga justo en la raja del culo, pero el es mas fuerte y se soltó. el me dijo que si no me dejaba follar el se iba y nos quedábamos calientes los dos, así que como yo ya estaba muy pero muy caliente no podía decir que no así que acepte, pero le dije que con la condición de que cuando yo me lo cogiera, seria mi esclavo, y el muy gustoso acepto mis condiciones. así que lo acosté en la cama y fui besando y lamiendo cada parte de su pecho, deteniéndome en sus tetillas, me puse a jugar con ellas con mi lengua y después baje hasta llegar a su tranca, empecé a tratar de meterme toda su verga pero era muy difícil, media aproximadamente 19 o 20 cm y era un poco gruesa, así que no podía meterla toda en mi boca, por tratar me empezaron a dar ganas de vomitar, el se dio cuenta y me pidió que le lamiera el culo, así que lo puse boca a bajo en la cama y empecé a darle lengüetazos en su peludo ano, le metía mi lengua en su ano y después le meti mi dedo y el se exalto y me dijo que primero me quería cojer el así que me tiro de un golpe a la cama y empezó a mamarme la verga otra vez, el se metió mis bolas a la boca y jugaba con ellas, el se sorprendió porque las tenia rasuradas, yo lo hago porque me excitó, eso me lo pregunto antes de irse, el siguió recorriendo con su lengua mi verga que estaba tan dura como un pedazo de fierro, yo estaba jadeando del gusto, después se puso a succionarla y a darle besitos en la cabeza, el si se pudo meter me verga completa en la boca, yo veía mi verga entrar y salir sin problemas de su boca, me tenia en las nubes gritando de la excitación hasta que me corrí en su boca, el se trago toda mi leche sin dejar escapar nada, grandes tallazos de leche pero el igual se los trago todos y quería mas, porque me la siguió chupando por un rato hasta que me la dejo vacía y media erecta. </p>
<p>El tenia su verga como un mástil así que me dijo ahora te toca, el me puso mis piernas en su hombro y me escupió el culo y empezó a meterme su verga, esta vez no me dolió tanto pero igual gritaba un poco de dolor, pero en poco tiempo se le convirtió en gusto y excitación yo jadeaba del gusto, después de un intenso mete y saca, me dijo que ya iba a correrse así que me saco la verga del culo y me volteo, me tiro toda su espesa leche en la cara, estaba calientita y yo trate de chupar lo que podía alcanzar y me puse a chupar su mástil pero ya no salía mas de su verga, yo la succionaba pero ya estaba vacía. yo le dije que se arrodillara para que me la mame a mi, yo le dije ahora comienzas a ser mi esclavo. me la mamo un rato, el la chupaba con desesperación, después se calmaba y la chupaba como si fuese una paleta de caramelo y el era el niño, pero un niño malcriado. </p>
<p>Después yo le dije que pare, el se sorprendió y me decía que no que el quería su chupete pero yo le dije que el juguete que le traería iba estar muy bonito para el y fui a un cajón de mis papas y saque un consolador, como el tenia su culo virgen lo lubrique con un unos lengüetazos y un poco de vaselina y se lo comencé a meter, al principio le dolió mucho y me pedía que se lo saque pero yo le recordaba que era mi esclavo, después de un rato ya no decía nada, solo lo disfrutaba, el se movía como que si lo estuviese follando yo u otra persona, después le ordene que el solo se lo metiera y que me la siga mamando así que el solo se metía y sacaba el consolador del culo mientras continuaba mamandome la verga, otra vez me corrí dentro de su boca, lanzándole mi liquido caliente y pegajoso, el la seguía mamando aunque estaba flácida, después de seguírmela mamando se me puso como mástil de nuevo así que le dije que era mi turno de cojerlo y le saque el consolador del culo, a lo que se lo saque se quedo un gran agujero que pedía ser rellenado otra vez, así que con facilidad le meti tres dedos de una sola y el comenzó a gozar con mis dedos, el me pedía que lo cabalgara así que después de un rato de escuchar sus gemidos de excitación que me indicaban sus orgasmos le saque los dedos y le empecé a mamar el culo, el seguía gimiendo del gusto, como el estaba en cuatro, me arrodille y le meti mi verga de un solo golpe.</p>
<p>El me pedía mas despacio que le dolía, pero yo estaba muy caliente solo por saber que me estaba tirando a un hombre mayor, a un tipo de 20 años, el lloro por un rato, ya después de que su ano se acostumbro a mi miembro, empezó a pedirme mas y yo le iba cada vez mas rápido, le avise que me iba a correr y el me dijo que me la quería mamar pero yo le dije que era mi esclavo y que me quería correr dentro de el, así que en un momento solté mis chorros de leche dentro de su ano. cuando el se levanto le chorreaba la leche del culo, le pedí que me limpiara la verga con su lengua y el me obedeció, el se la tragaba con gusto, como desesperado, el tenia hambre de una verga y de un poco mas de leche, así que me la mamo hasta que se me puso dura de nuevo y yo todavía tenia hambre de su culo así que me acosté y le dije que se sentara en mi verga, ya no tuve problema en entrar en su culo, así que me cabalgo, el me decía cosas muy calientes, me pedía mas y mas, así que íbamos cada vez mas rápido, de nuevo le avise que me iba a correr y me pidió que le acabara en la boca, así que accedí y lo puse a mamar verga, salieron chorros de leche y el no dejo escapar ni una sola gota, me dejo la verga seca de tanto mamar. nos quedamos dormidos y yo fui el primero en despertar y como se me empezaba a parar de nuevo lo abracé y empecé a sobarle el culo con mi verga, el se despertó y me dijo que estaba cansado y que le dolía el culo, así que se fue, pero quedamos en vernos otra vez.</p>
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		<title>Cobrando por primera vez</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 08:25:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos gay]]></category>

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		<description><![CDATA[Pues verán me encontraba en la Universidad, y tenía necesidad de trabajar para mantener mis estudios, así que hice de todo, desde lava coches hasta mesero, pero un día a sugerencia de un amigo mío, me dijo que por qué no me compraba un teléfono celular y ponía un anuncio para ofrecer mis servicios, pero me dijo que como no era muy guapo que no iba a tener éxito con las mujeres, entonces me dijo que pusiera mi anuncio exclusivo para caballeros, y así lo hice, y empecé a prestar mis servicios...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pues verán me encontraba en la Universidad, y tenía necesidad de trabajar para mantener mis estudios, así que hice de todo, desde lava coches hasta mesero, pero un día a sugerencia de un amigo mío, me dijo que por qué no me compraba un teléfono celular y ponía un anuncio para ofrecer mis servicios, pero me dijo que como no era muy guapo que no iba a tener éxito con las mujeres, entonces me dijo que pusiera mi anuncio exclusivo para caballeros, y así lo hice, y empecé a prestar mis servicios.</p>
<p>Entonces decidí que lo iba a intentar pero si no me gustaba, lo dejaba, sólo quería tener el suficiente dinero para la inscripción de mi próximo año escolar así que no necesitaba mucho.</p>
<p>Pasó el primer día y nada, pasó el segundo y nada, pero el tercer día que era viernes como a las ocho de la noche sonó mi teléfono, entonces una voz varonil me preguntó por mis servicios, y le dije que hacía de todo un poco tanto activo como pasivo, pero claro dependiendo de la variedad iba a ser el costo, después de acordar el precio, él me dijo que si le gustaba en verdad me daba una gran propina, entonces le dije que estaba bien, acordamos vernos en un hotel en las afueras de la ciudad en donde vivo, estaba súper nervioso, y la verdad no me atrevía ni a tocar la puerta de la habitación, entonces tomé valor y toqué, entonces salió un hombre como de unos 40 años, no mal parecido y con una toalla en la cintura, que me dijo pasa, entonces me vio de arriba abajo, y me dijo empecemos.</p>
<p>Al observar el cuarto vi que tenía películas porno en la televisión, entonces él se sentó en un sofá enfrente de la televisión, me pidió que me desnudara y así lo hice, entonces él se sentó, se quitó la toalla y se abrió lo más que pudo de piernas, entonces vi que su pene estaba totalmente erecto, no era muy grande pero tenía una cabeza descomunal, entonces me pidió que me pusiera de rodillas y que gateara hasta donde él estaba, entonces me dijo primero lámeme con la lengua como si fueras un perrito, entonces le empecé a pasar la lengua por todo el pene, de vez en cuando se lo alzaba y le chupaba los testículos, hasta una vez me los metí los dos a la boca, y otras terminaba pasándole lengua por el ano.</p>
<p>Así estuvimos largo rato hasta que me dejó que me la metiera en la boca, la verdad estaba muy sabrosa, y cada vez me la metía más profundo y lo disfrutaba más y más, entonces la sentí en verdad dura, me pidió que le metiera un dedo en el ano, entonces tomé mi dedo medio lo ensalivé y se lo metí dándole un masaje completo en el recto, entonces sentí que iba a empezar a eyacular, y así fue saltaron los chorros de semen por toda mi cara, y mi boca, la verdad lo comí con mucho gusto todo el semen que cayó en mi boca, y después de limpiarlo todo, claro con mi lengua, él se echó de espaldas al sofá y abrió las piernas, sabía que era mi turno, la verdad yo nunca había penetrado a nadie por el ano, y menos a ningún hombre, pero al ver la posición me excitó, me arrodillé enfrente de él, y de un sólo golpe sin miramientos, se la dejé ir toda hasta el fondo, era exquisito sentir un ano, estaba súper apretada, sentí que cuando lo metía tronaba, y él hacía gestos de dolor para después decirme que le diera más, así lo hice, era riquísimo, y ver cómo se hundía todo mi pene dentro de él, fue fascinante.</p>
<p>Después de largo rato estaba a punto de eyacular, entonces él me pidió que eyaculara en su boca entonces saqué mi pene, ya con gotas que se escapaban de semen, y sujetándolo fuerte lo llevé hasta su boca soltando chorros de semen, que como gatito se los comía, para después limpiarme con su boca todo mi pene.</p>
<p>Me dio las gracias, sacó su billetera y me pagó, lo que le había pedido y por cierto una gran propina, entonces vi que me alcanzaba para mi inscripción y al salir de ahí me dije creo que fue mi debut y despedida del negocio, puesto que ya tenía todo el dinero que quería.</p>
<p>Al llegar a la universidad le platiqué a mi amigo, él se quedó impresionado de lo que le conté, entonces me dijeron pasa con el coordinador a que te de tu inscripción, entré a la oficina y vi que era aquel hombre que estuve la noche anterior, al verme sonrió y me dijo espero que lo de la noche anterior quede entre nosotros, a lo cual le dije que sí y reímos; después me enteré que estaba casado y que tenía hijos, la verdad yo lo veía tan normal que a no ser por aquella noche que compartimos, nunca pensaría mal de él.</p>
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		<title>Un hombre entrega su virginidad a su compañero policia</title>
		<link>http://123porno.com/2009/10/27/un-hombre-entrega-su-virginidad-a-su-companero-policia/</link>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 08:24:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos gay]]></category>

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		<description><![CDATA[Dos horas de batalla; la delincuencia es terrible. Una banda de secuestradores buscada durante 3 años. Si no fuera por Jim ahora estaría muerto. Después de los momentos de angustia, iniciamos el papeleo, reportes, reportes y más reportes...

Antes de continuar, me voy a presentar, tengo 19 años, modestia aparte, soy muy inteligente, ya que estoy estudiando un doctorado de sociología y psicología social...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dos horas de batalla; la delincuencia es terrible. Una banda de secuestradores buscada durante 3 años. Si no fuera por Jim ahora estaría muerto. Después de los momentos de angustia, iniciamos el papeleo, reportes, reportes y más reportes&#8230;</p>
<p>Antes de continuar, me voy a presentar, tengo 19 años, modestia aparte, soy muy inteligente, ya que estoy estudiando un doctorado de sociología y psicología social, esto me ha llevado a convivir con Jim, (lo llamaremos así para no dar a conocer su identidad) un policía de rango que trabaja contra el narcotráfico, el secuestro y todas sus afinidades. Él es rubio, ojos azules, 1.89 mts. De estatura, fornido, de cara agradable pero al mismo tiempo ruda, muy velludo, tiene 40 años.</p>
<p>Yo, como buen ratón de biblioteca, soy delgado, de 1.70 metros, cara pecosa, uso lentes, lampiño, de tez blanca, cabello castaño claro&#8230; 19 años, tengo buen carácter pero soy distraído. Yo no podría ser policía, se me olvidan los rostros, pero en cuanto a fechas, registros y demás cosillas importantes para la captura de un delincuente&#8230; Bueno, soy muy bueno en eso y Jim y yo hemos hecho buena mancuerna.</p>
<p>Bueno, como dije antes, una vez terminado todo el papeleo, fuimos a festejar la buena fortuna de estar vivos, la batalla es a balazos y duró dos horas. Fuimos a un bar en donde se concentran todos los policías cuando terminan sus labores; festejamos por más de una hora con varios compañeros que estuvieron en el operativo, pero poco a poco se empezaron a retirar y solo quedamos Jim y yo. Él insistió en que nos tomáramos otro trago, y eso siguió hasta que dieron las 11 de la noche y Jim y yo ya estábamos bastante &#8220;alegres&#8221;. Un poli que nos conoce, nos llevó a casa de Jim, ya que ninguno de los dos estaba en buen estado como para manejar la camioneta de Jim y mi casa estaba demasiado lejos, la mejor opción fue su casa y yo me quedaría ahí también. Sabía que en mi casa no causaría pánico, ya que no era la primera vez que faltaba, pero aun así avisé a mi padre.</p>
<p>Le di las gracias al poli que nos trajo a casa y yo subí las escaleras (7 escalones para ser exactos) que lleva a la casa de Jim, pero con él casi cargando fue demasiado difícil. Una vez adentro, le di a Jim una taza de café cargado, para bajar un poco la borrachera, hasta este momento todo normal. Pero me pidió ayuda para ir a su recamara, ya para entonces había pasado una hora de haber tomado la ultima copa y ya se había tomado el café cargado, francamente no creí que siguiera tan borracho, pero pense: &#8220;tal vez todavía se siente muy mareado&#8221;, así que le ayude a recostarlo.</p>
<p>Cuando lo ayudé a sentarse en la cama, su peso me gano y fui a dar encima de él. Me dio risa, pues caímos despatarrados uno encima de otro, pero la risa se desvaneció cuando traté de levantarme y él me tenia agarrado de la cintura de una forma muy fuerte, no podía moverme y de repente, cruzó sus piernas sobre mis nalgas, eso ocasionó una total inmovilización. Yo luche un poco, francamente no mucho, de repente me plantó un beso en la boca. Me dejó atónito. Yo tenía novia. Nunca había tenido relaciones homosexuales. Bueno, ni siquiera relaciones heteras, porque la verdad sea dicha, con mi novia solo eran unos buenos fajes y ya, nunca llegábamos a una cópula.</p>
<p>Para cuando me di cuenta, el ya me estaba manoseando&#8230;</p>
<p>- No Jim, suéltame. Le decía yo, no con mucha voz de mando, y sin mucho convencimiento, pero estaba asustado, la voz no me salía bien y además, me estaba gustando. ¿Porqué? No lo sé.</p>
<p>- ¡Vamos Doc!, Tu me gustas mucho. ¿Qué tiene de malo que nos divirtamos un rato? Somos amigos, ¿qué no? </p>
<p>- Tú lo has dicho, amigos. Le reclamaba yo enfadado, no soy un maldito maricón, así que suéltame.</p>
<p>Mi voz no debió ser muy convincente, porque no me soltó, al contrario, me apretó mas fuerte y me dijo: </p>
<p>- Pues yo si soy maricón, y me gustas a madres. Tu decides si hacemos el amor o te obligo. ¡Cómo tu quieras cabrón!!!.</p>
<p>- No te creo capaz Jim, le dije ya bastante asustado y con la voz temblándome. La verdad es que temblaba todo, un tanto que tenía miedo, otro que me estaba excitando, pero sobre todo, que jamás había hecho el amor con nadie y me ponía de nervios pensar que perdería la virginidad con Jim. Pero eso no era todo, también eran los nervios de pensar ¡por fin dejaré de ser virgen!. En algún tiempo pensé que moriría siendo virgen.</p>
<p>Me imagino que sintió mi temblor en mi cuerpo y sintió que me temblaba la voz; me supongo que pensó que estaba asustado (si lo estaba), y dejó de apretarme tan fuerte, su rostro cambió y agarrándome la cara ya sin violencia, me beso tiernamente y me dijo: </p>
<p>- Te amo Doc, desde que te conocí. Estemos juntos esta noche. ¿Si?</p>
<p>Yo no lo pensé mucho, el también me gustaba, así que dejé que me besara y poco a poco empezó a soltarme para acariciarme. En ese momento, se me ocurrió correr hacia la puerta, y salí de su casa huyendo; pero él iba detrás de mí.</p>
<p>Echo un balazo al aire y eso hizo que me detuviera, yo sabía que el tenía muy buena puntería, y me obligó a acostarme en el pavimento de la calle (me alcanzo cerca de 50 metros lejos de su casa), me hizo recostarme en el pavimento, puso su rodilla sobre mi espalda y me puso las esposas, y me paró del piso jaloneándome y empezó a llevarme, así esposado, a su casa, como si fuera un delincuente al que llevaba a la delegación.</p>
<p>Me hizo sentar en una silla, y me tapó la boca para evitar que gritara, fue a la cocina y traía una bandeja con algo, solo veía algunos frascos y hielo. Se fue a la recamara, dejó las cosas y regresó por mí.</p>
<p>- Bien Doc, ahora te voy a preguntar de nuevo, pero será la ultima vez que lo haga ¿quieres hacer el amor conmigo o prefieres que te obligue? </p>
<p>- Quiero hacer el amor contigo, -le contesté cuando me quito el trapo con lo que me tapaba la boca- pero quiero que seas muy cuidadoso. Jim, no he estado con nadie; por favor, no me hagas daño. Le suplicaba; tenia miedo.</p>
<p>El se puso detrás de mí y me quitó las esposas, me dijo: &#8211;&#8221;Metete a bañar&#8221; y te haces un lavado Me empecé a desnudar, la verdad es que si me daba pena, sobre todo porque el se me quedaba viendo de una forma muy lujuriosa me quité la playera, los zapatos, los pantalones junto con los boxers y fui al baño, me empecé a bañar y cuando me estaba lavando la cabeza entro Jim, totalmente desnudo y con su pene erecto, no se cuanto media, pero si me pareció demasiado grande. Me obligó a agacharme y el me puso el enema, me dolió un poco y traté de quitarme de su lado, no quería que me tocara, me agarró del cuello y me dijo:&#8221; o te estas quietecito o te pegaré, y sabes que si lo haré&#8221;. No hice ningún movimiento, y después de que terminó conmigo, se lo hizo él.</p>
<p>Terminamos de bañarnos y el se estaba comportando muy dulcemente, me seco la espalda y cada tanto me daba besitos cortos en el cuello y la cara; agarró su pistola y mientras que con una mano me acariciaba, con la otra tenia su pistola y ya había cortado cartucho, así es que estaba listo para disparar; yo seguía sin hacer nada, solo me dejaba hacer lo que él quería. Para como estaba la situación, no me pareció buena idea él hacerlo enojar y simple y llanamente me dejaba llevar por él.</p>
<p>En cuanto terminamos de secarnos, me cargó y me llevo a la cama (nunca se le cayó la pistola de la mano) que estaba llena de pétalos de rosas rojas y blancas y me dijo, mientras me recostaba en ella: </p>
<p>- Espero que te guste amor, lo hice especialmente para ti. Te amo mucho. No sabes cuanto tiempo he esperado este momento.</p>
<p>Su cara era totalmente diferente de la de hace un rato, su cara era de felicidad, de amor, de deseo. Me hizo sentir orgulloso y deseado. Nunca había sentido nada igual, y al mirar hacia mí estomago, mi pene estaba totalmente erecto. ¡Me estaba excitando demasiado! Mi cuerpo parecía haber sido golpeado con un shock eléctrico. Retorciéndose en éxtasis al mismo tiempo que Jim besaba, mamaba y mordía suavemente mis pezones.</p>
<p>- &#8220;Dios, me voy a desmayar.&#8221; Pensé.</p>
<p>Me volvió loco por el deseo y lujuria de la situación, cuando sentí que Jim se había levantado y se dirigía a mi verga. Como dije en un principio yo era virgen, y nunca había sentido nada sexualmente tan acogedor en mi vida. Pronto sentí como Jim buscaba entre mis piernas y tomaba mis delicados y lampiños huevos en su boca, uno a uno. Instintivamente, abría mis piernas para darle completo acceso a mi escroto. Sentí su ardiente lengua lamer arriba y alrededor de mi suave saquito, moviendo las joyas dentro y afuera de su boca. Pronto experimenté sensaciones aún más excitantes cuando Jim comenzó a mamar arriba y abajo de la punta de mi palpitante y humectada verga.</p>
<p>- &#8220;Oh dios, he muerto e ido al cielo.&#8221; Le decía a Jim mientras su ardiente y húmeda boca envolvían mi verga.</p>
<p>- Involuntariamente comencé a enterrar mi verga en su garganta. Podía sentir el semen hervir en mi próstata, gritando por salir. Pero Jim tenia otros planes.</p>
<p>- &#8220;Oh no querido Dr. No te vas a escapar tan fácil. Cuando esta puta verga dispare, será en mi culo.&#8221; </p>
<p>- &#8220;Oh, por favor Jim, déjame venirme en tu boca. No puedo esperar más, por favor, sécame. ¡Que putas! Jimmy balbuceaba desesperado, impresionándome a mí mismo al ver que estaba gozando como nunca. Y&#8230; ¡Con un hombre! Jim, contra su voluntad, decidió que por ser nuestra primera vez juntos, no insistiría en ser cogido. Levantó mis piernas en el aire y puso a trabajar su lengua a los lados de mil ano. Para no dejarme tocar mi pulsante verga y arruinar su plan de tomar todo mi delicioso jugo, Jim me tomo de ambas manos y las mantuvo entre las suyas. Aquí fue cuando en verdad comenzó a cogerme con la lengua en mi rosadito y fruncido ano. Yo literalmente gritaba: </p>
<p>- &#8220;Por favor Jim, déjame venirme.&#8221;</p>
<p>Jim sacó su lengua fuera de mi culo, dejando libre mi mano. Chupó su dedo central de su mano derecha con su propia boca. Una vez bien resbaloso, lo empujó dentro de mi colita. Lo resbalo tanto hacia adentro de mi humeante cavidad hasta encontrar una pequeña y dura semilla que se encontraba por ahí. Mientras masajeaba mi próstata, tomo de nuevo mi verga por completo dentro de su boca y la aspiró. Yo exploté en su boca. Disparé seis o siete gigantescos chorros de jugo de amor, entrando furiosamente en la boca de Jim.</p>
<p>Jim tragó tanto como pudo, pero yo había sido ordeñado tan violentamente que parte de mi sabroso liquido blanco se escapó de su boca y bajo por mi aún pulsante verga hasta la carona de vellos púbicos en la base de la misma.</p>
<p>- &#8220;¡OH, PUTAS, JIMMY!&#8221; Yo le gritaba mientras me golpeaba el éxtasis del orgasmo. &#8220;¡Oh, madre de dios!, &#8230;puta Jimmyyyyyyyyyy.&#8221;</p>
<p>Jim soltó mi mástil de su boca. Con mis piernas aún en sus hombros, recogió el semen de mi pubis y con eso friccionó su propia verga. Sabía que mi semen el suyo propio le darían la perfecta lubricación para una artística cogida por mi culo.</p>
<p>En ese momento, me dijo: </p>
<p>- &#8220;Ahora Doc, es mi turno. Voy a coger esta bella colita tuya virgen por tanto tiempo y tan fuerte que no sabrás ni que día es.&#8221;</p>
<p>Apartó mis nalgas frente a él y presiono la cabeza de su verga de 21 cm. (después supe cuanto medía, pero en ese momento no lo sabía) En mi ya mamado ano color de rosa. Yo me contraje por el dolor en que se encontraba mi trasero.</p>
<p>- &#8220;Oh, diablos Jim. Duele&#8221; Me quejaba y apretaba mi colita, tratando de que no lograra entrar más.</p>
<p>- &#8220;Se sentirá mejor en un momento amor. Solo relájate y déjate llevar.&#8221; Jim respondió en suave voz de amante.</p>
<p>Con esto dicho, empujó unos cuantos centímetros más de su verga en mi. Cuando encontró más resistencia, la sacaba un poco y de repente&#8230; la metió por completo. Yo grite. El dolor fue tremendo: ¡¡SÁCALA JIM, POR FAVOR, ME DUELE MUCHO, SÁCALA!!!!! Los 21 cm. de verga se introdujeron en mi ardiente y apasionante culo. Gritaba de dolor, pero al fin pude soportar la agonía. Me di cuenta que esta agonía se convertía en apresurados deseos de ser cogido, en especial cuando la verga de Jim alcanzó mi próstata. Jim por su parte, comenzó a hacer los movimientos circulares con sus caderas y manejo su verga en el ahora deseoso culo. Arrimó su cuerpo hacia adelante y me besó en la boca mientras su pasión lo cubría, su lengua forzaba su camino a encontrar la mía. Los dos nos encontrábamos perdidos en la espesa nube del deseo. De repente, me sorprendí gritándole: </p>
<p>- &#8220;Oh Jim, cógeme. Se siente tan fantástico y sabroso tener tu verga dentro de mí&#8221;.</p>
<p>- &#8220;Umb&#8221; fue la única respuesta que Jim pudo decir, debido al éxtasis en que se encontraba.</p>
<p>Jim violentamente puso mis piernas aún más altas doblándome casi a la mitad. Parecía que intentaba poner todo su cuerpo en mi colita. Luego de varias, largas y duras introducciones dentro de mí, Jim explotó como fuente.</p>
<p>Mientras yo comenzaba a contraer mi esfínter para apretar su verga y obtener las últimas gotas de leche producidas por Jim. Y pude notar que mi verga había eructado de nuevo otra carga de blanca lava entre nuestros calentados cuerpos.</p>
<p>Cuando Jim se tranquilizó un poco, colapso en mis brazos y lo abracé fuertemente.</p>
<p>Jim se movió solo un poco y su verga, ya morcillona, salió de mí y se acostó a mi lado. Los dos sudábamos abundantemente, se acostó de lado y me besó tiernamente en la boca. Esto me hizo desfallecer. Es tan hermoso sentir los labios húmedos de Jim&#8230;</p>
<p>Nos quedamos dormidos un rato. El no estar en mi cama, me hizo despertar. Vi a Jim acostado a mi lado y pensé &#8220;Jim quería que yo me dejara hacer lo que quería, bueno ahora me toca a mí, también le haré lo mismo que él me hizo, lo haré gozar&#8221;. Pero primero, escondí su arma, ya que al ser violento, me daba miedo que no quisiera entregarse a mí.</p>
<p>Empecé a besar su cuello mientras le daba la vuelta lentamente, y durante mi viaje descendente, alcancé los pezones erectos de Jim. Suave y amorosamente, los lamí y pellizque los pezones, permitiendo que un gemido de éxtasis saliera de la boca de Jimmy y que un gran latido se apoderara de su verga que ya estaba totalmente dura entre sus piernas.</p>
<p>- &#8220;Oh, Doctor. ¡Mámamela! Quiero venirme en tu boca, amor.&#8221; Yo separé las piernas de Jim. Inhalé profundamente ese olor a almizcle que provenía de la ingle de mi amante. Tomé las manos de Jim entre las mías sosteniéndolas apretadamente. Mi lengua caliente comenzó a escabullirse desde arriba de la verga bien parada de Jim, no estaba realmente lamiendo la verga, sino que estaba jugando con ella con mi lengua, revoloteaba en la parte interior de la cabeza de la verga, bajando suavemente hasta llegar a los carnosos huevos que colgaban libremente entre los muslos de Jim.</p>
<p>Jim se retorcía del placer y hacia movimientos como si estuviera cogiendo, restregando su verga contra mi cara. De repente, me levanté bruscamente y le dije: &#8220;Todavía no, Jim. ¡Yo quiero que esto dure!&#8221; De momento, yo ignoré la verga y los huevos de mi amante.</p>
<p>Empecé a lamer y pellizcar en la parte interior de los muslos de Jim, chupando la tersa piel y mordiéndolo suavemente. Entonces comencé a lamer un poco mas debajo de sus huevos colgantes, principalmente sobre el perineo de Jim. Me gustaba chuparle entre los huevos y el culo, haciendo a un lado los huevos con mi nariz. Eventualmente cambiaba de muslo donde repetía mi tortura, la cual hacia que Jim se retorciera de placer.</p>
<p>- &#8220;Ah, ¡estas caliente, cabrón!&#8221; Le dije mientras subía sus muslos sobre mis hombros y los sostenía con mi pecho, metiendo mi cara entre las nalgas de Jim.</p>
<p>Mi lengua encontró el caliente culo que lo estaba esperando y Comencé a girar mi lengua a lo largo de los bordes de su ano, pellizcando y mordiendo suavemente esa piel rozada y estriada dejándole pequeñas marcas de las mordeduras.</p>
<p>Mis movimientos volvieron a Jim loco del placer, ocasionando que moviera sus caderas en un frenesí de lujuria y excitación. Enrollé mi lengua como un taco y la empuñé hacia el ano, tratando de forzar con mi lengua a entrar en aquella apertura caliente. Pronto, el ano se relajo dé tal forma que permitió la entrada de mi lengua. De esa manera, me cogí a mi amante con la lengua hasta que chorros de saliva escurrían fuera de su ano.</p>
<p>Ambos, estábamos casi delirantes de placer. Las sensaciones sexuales que yo estaba sintiendo me tenían al borde del orgasmo, aun sin que me estuviera tocando mis genitales.</p>
<p>Yo sabia que no iba a aguantar mucho mas, así que saque mi lengua del ano de Jim, me levante como un semental y le metí mi verga ya lubricada en su culo. Un gran empujón fue todo lo que necesita para metérsela y pasar el esfínter de Jimmy lo que me provoco un temblor violento, y estalle en un gran orgasmo, bombeando mi semen en el interior de mi amante. Después de recuperarme del orgasmo, saque mi verga del ano de Jim, le bajé las piernas y le empecé a mamar la verga palpitante hasta hacerlo llegar a un clímax tan gratificante como el mío.</p>
<p>El olor de león en brama que el emanaba, junto con el delirio de ser mi primera vez y el olor de los pétalos de rosa hicieron que no se me bajara mi erección, el se dio cuenta y me dijo: </p>
<p>- te voy a enseñar hacer algo diferente.</p>
<p>De la bandeja que el había traído, había una botella de miel y me la roció por el cuerpo. El contacto de la miel cayéndome en mi desnudez me pareció tan erótico que casi me vengo en ese momento, pero pude controlarme, yo quería durar para él, quería hacerlo sentir que no podría dejarme nunca.</p>
<p>Empezó a recorrer con su lengua mi cuerpo, recogiendo la miel, mis pezones se erectaron cuando pasó su lengua sobre ellos, bajo poco a poco y llegó a mi ombligo, en el cual había echado un poco de miel, metió su lengua por esa pequeña cicatriz y siguió bajando hasta llegar a mi vello púbico y empezar a lamerlo, mis pelos se le metían a la boca y el los jalaba con los labios haciéndome gemir de delirio. Cuando llegó a mi pene lo empezó a mamar, fue increíble y en el momento en que yo iba a terminar, el me dijo: </p>
<p>- Espera bebé, no termines, aguanta.</p>
<p>Se levanto de la cama, haciendo volar los pétalos que me cayeron en el vientre y volvió con un pene de látex.</p>
<p>Se acostó boca arriba y me dijo, &#8220;haremos un 69&#8243;, en ese momento, me acosté arriba de él a la altura de su pene, arrodillado con su cabeza entre mis piernas y empecé a mamarle el pene, no sabia hacerlo muy bien, pero creo que a él le gustaba por los gemidos que daba, y el empezó a darme una mamada de fábula.</p>
<p>De repente, sentí que me metía sus dedos, y luego algo más grueso, era la verga de látex, esto me puso frenético y empecé a culear con mayor fuerza.</p>
<p>El es un gran amante, porque al mismo ritmo que me la mamaba me penetraba con la falsa verga y yo sentía un gran placer aunado con un gran, GRAN dolor, sentía que me quemaba y de repente estallé en un orgasmo increíble. Más grande que los dos anteriores e incluso, sentía que la respiración me faltaba. De tan intenso que fue, la falsa verga se quedó allí dentro, yo la apretaba con mi esfínter y Jim no pudo sacármela. Nunca creí que una verga de 30 centímetros por 8 de ancho pudiera caberme en mi rosadito y fruncido ano, pero así fue, la tenía toda adentro, hasta la base. Jim empezó a masturbarse violentamente, ya que yo interrumpí la mamada al sentir mi orgasmo, le ayudé apretando sus testículos y se vino tan violentamente como la misma masturbada.</p>
<p>Yo quedé acostado sobre Jim, no tenía fuerzas para levantarme, sentía que las piernas me temblaban y no me podía levantar. Me sentía extraño, pero no me sentía mal, era un temblor de todo mi cuerpo, ganas de reír y llorar al mismo tiempo. Jim se dio cuenta y me empezó a besar y a decirme: </p>
<p>- Cálmate chiquito, cálmate pronto pasará. Calma bebé.</p>
<p>Yo no sabía que me pasaba en ese momento, ahora sé que fue un orgasmo anal, el se había deslizado por debajo de mí así que yo seguía en la misma posición que antes pero sin Jim debajo, agarró el hielo y lo puso en mi trasero, eso me excito todavía mas y empecé a eyacular nuevamente, entonces el me sacó la verga falsa y el orgasmo fue nuevamente violento pero doloroso. Tenía tan sensible mi pene, testículos y ano que me dolía, me dolía mucho y al mismo tiempo gozaba demasiado.</p>
<p>Caí sobre mi estómago en la cama, sin fuerzas ni siquiera para hablar. El se acercó a mi y me beso la nuca. Se acostó a mi lado, con el revólver apuntando a mi rostro, se río y me dijo: </p>
<p>- No que no eras maricón? Te hice gozar como nadie pequeño putito. Apago la luz y se acostó a mi lado.</p>
<p>En ese momento, volví a mi realidad, volvió el miedo, la sensación de indefensión pues el seguía armado, y yo no tenía fuerza ni para levantarme, lo que hice fue acomodarme en la cama y dormir. Me dormí tan profundamente, que ni siquiera sentí cuando Jim se levantó y se metió a bañar. Eran las 7 de la mañana</p>
<p>Me levanté resentido, mi colita me dolía, el pene también me dolía e inició una sensación de vergüenza, de temor y también de degradación. Estaba tan apesadumbrado, que me vestí lo más rápido que pude y aprovechando que Jim estaba bañándose, me fui. Para mi buena suerte, pasaba un camión colectivo, me subí y me dirigí a mi casa. Cuando llegué, mi padre ya se había ido a trabajar y mi madre estaba por salir, la saludé y le dije que había tenido trabajo y estaba muy cansado, que no iría a trabajar hoy.</p>
<p>Me acosté en mi cama, sabía que no había ya mas nadie, y empecé a pensar en lo sucedido, y a pesar de lo confundido que estaba, el recordar todo me hizo sentirme excitado, me toque mi miembro arriba del pijama y me dolía, pero aún así me hice una paja, y traté de dormir; pero no podía. Me metí a bañar y al salir del baño y dirigirme a mi recamara, Jim estaba sentado en mi cama, con su traje verde de policía especial. Francamente, me sobrecogió el verlo ahí, sobre todo porque, aunque a fin de cuentas yo terminé gozando del sexo con el, en si fue una violación y eso me hacia sentirme realmente mal.</p>
<p>El se me quedó viendo a la cara, y solo me empecé a vestirme rápidamente, le pregunté: </p>
<p>- ¿Qué haces en mi casa?, ¿Quién te abrió? </p>
<p>- Tu mamá, venía llegando con su bolsa de mandado. Ella me dejó entrar. Necesito hablar contigo Doctor, sobre lo que pasó anoche.</p>
<p>- Yo no quiero hablar contigo Jim. Me obligaste ha tener sexo contigo y estoy muy confundido, me siento mal y no quiero que te me acerques, me das miedo&#8230;</p>
<p>Jim se puso muy serio, y no me dijo nada, solo se acercó a mi y me beso una mejilla, yo me hice hacia atrás, pero el me agarro la cabeza y me besó, diciéndome &#8220;te amo&#8221;, y se salió de mi recamara y me dijo hoy no hay trabajo. Te veré hasta mañana.</p>
<p>Duré 7 días encerrado en mi recamara, casi no me daba hambre y mi padre se empezó a preocupar. Tres días después de lo sucedido, mi padre entro en mi recámara y me preguntó que me pasaba, yo no aguantaba mas el silencio y le conté lo de la violación, obviamente me guardé los detalles y también el nombre de mi verdugo y mi padre me dijo: </p>
<p>- ¿Te lastimó demasiado? ¿Te duele algo?. ¿Quieres que vayamos al doctor , hijo? Te llevaré para que te haga algún estudio </p>
<p>- No papá, estoy bien.</p>
<p>- Entonces, lo que te pasa es que no te gustó que un hombre te tocara.</p>
<p>- Perdona papá, lo que te voy a decir, pero lo que me pasa es que SI me gustó que otro hombre me tocara, y eso me hace sentir mal. Eso es lo que me está matando. Siento que te fallé, siento que ahora te decepcioné..</p>
<p>- Porque, hijo, tu no me decepcionas ni me fallas, no tienes que sentirte así, he sabido que eres homosexual, lo que pasa es que apenas te das cuenta tu, pero yo ya lo sabía. Si a ti te gustó lo que Jim te hizo, háblalo con él y&#8230;</p>
<p>- ¿Cómo sabes que fue Jim? Lo interrumpí.</p>
<p>- Porque ha llamado todos los días para saber como estas, y se le nota muy preocupado y me pide que si necesitas algo de inmediato lo llame.</p>
<p>En ese momento me di cuenta que era cierto, no me afectaba demasiado que Jim me hubiese obligado, porque a fin de cuentas algún día iba a caer con él, porque Jim me gustaba, me había enamorado de él, por eso lo seguía, por eso lo esperaba y trataba de estar el mayor tiempo posible con él. Mi problema era de aceptación&#8230; Mi propia aceptación.</p>
<p>Dejé pasar la semana completa y fui a casa de Jim, el estaba en su sala, solo, con una tristeza en su mirada que me llegó al fondo del alma. En cuanto me vio ahí parado me pidió perdón, me dijo que no había sido su intención asustarme tanto, pero que por más que el trataba de acercarse a mi yo lo rechazaba, y me dijo que estaba enamorado de mi, que me amaba, que no podía vivir sin mi&#8230;</p>
<p>Mi respuesta fue sentarme en sus piernas y besarlo lo más profundamente que yo podía en esos momentos. Cuando terminó el beso, le dije: </p>
<p>- Jim, yo también te amo, pero me espantaste mucho, no era lo que yo esperaba en mi primera vez. Yo deseaba ternura, amor, caricias&#8230; No una pistola en mi cara y unos cuantos golpes..</p>
<p>- Tienes razón doc, fui una bestia, perdóname, pero yo estaba desesperado yo no aguantaba más tenerte tan cerca y tan lejos al mismo tiempo, necesitaba hacer algo. Y la peor estupidez fue hacerlo a la fuerza, bien podía tratar de convencerte&#8230;</p>
<p>- Si, podías tratar de convencerme, y te aseguro que no te hubiese costado demasiado trabajo. Yo también te amo.</p>
<p>Para cuando terminamos de hablar, ya era de noche y los dos habíamos llorado lo suficiente como para pedirnos perdón mutuamente y tratar de empezar de nuevo.</p>
<p>Le dije que me hiciera el amor, pero sin violencia, como si fuera nuestra primera vez, el me tomó de la mano, y me llevó a la recámara y me acostó en la cama.</p>
<p>De repente JIM me miró a los ojos, muy serio, poniéndose encima de mí, haciéndome sentir el peso de su cálido cuerpo sobre el mío. Me beso la frente, la nariz, los labios, el cuello&#8230; y fue bajando y bajando. Me desnudó lentamente, y continuó besándome por todas partes, centímetro a centímetro. Luego tomó mi mano y, clavándome una mirada muy sensual, la guió por su cuerpo. Quise abrazarle, pero no me dejó. Me obligó a contener mi deseo; quería quemarme a fuego lento. Quería alargar la pasión hasta que no aguantara más y tuviera que suplicarle que saciara mi hambre, que calmara mi ansiedad por poseerle o por ser poseído. Mi mano, cogida por la suya, pasaba flotando suavemente por su ardiente piel. Se desnudó lentamente, frente a mí, sin dejar de mirarme, y continuó con aquella dulce tortura. Me cogió ambas manos y se puso de rodillas encima de mí. Me guió por su cuello, su pecho, se paró en sus tetillas e hizo que las sobara,. Tomé el pezón con mi mano y lo apreté, luego hice lo mismo con la otra tetilla y · &#8220;Por Dios Doc, como me encantaría meterte la lengua en el culo.&#8221; · Voltee a verlo y le dije; En este momento soy tuyo, haz lo que quieras conmigo, solo ámame y hazme tuyo..</p>
<p>Y tuve que apretar mis nalgas al sentir su ardiente lengua en mi ano. Su lengua se encontraba atrapada en mi apretado ano, entrando y saliendo del caliente orificio. Deslizó su mano bajo mi cuerpo y tomó mis abultados huevos en su mano, apretándolos cariñosamente. La sensación de una lengua caliente en mi culo y los fuertes dedos en mis huevos, hizo que yo gimiera con aun más placer. Después, se tumbó sobre mi cuerpo, y se frotó sobre él, gimiendo en mi oído, haciéndome creer que aquello no podía ser real, que tenía que tratarse de un sueño Le pedí que me penetrara, entre susurros y suspiros en su oreja. Se lo imploraba, y me contestó: &#8220;Despreocúpate mi amor. Te meteré toda mi enorme verga hasta que tengas los ojos en blanco.&#8221; Murmuró Jim, luego de haber sacado su lengua de mi culo .</p>
<p>Jim se levantó y se montó sobre mi espalda. Preparó su erecta verga frente a mi húmedo culo, y con un repentino empuje, violentamente me penetró hasta el fondo, causándome un gran dolor. Jim giro sus piernas, de tal forma que ahora estaba sentado sobre mi, , permitiéndose coger aun más mi culo. Presiono mis piernas con las suyas, apretando aun más mi ano y permitiéndome sentir como su cabeza tocaba lo más profundo de mi.</p>
<p>Jim se halló rápidamente desorientado. Y yo estaba tan compenetrado en mis salvajes sensaciones eróticas que corrían por todo mi cuerpo que apenas si podía oír los lujuriosos gemidos emanados de su hermosa boca; Y por cada viciosa penetración de su verga en mi ardiente culo. Las deliciosas sensaciones que ambos sentíamos, nos tenían prácticamente sin sentido, podíamos venirnos en cualquier momento.</p>
<p>En ferviente lujuria, Jim cambio de nuevo su posición. Esta vez posesiono su cuerpo por completo encima de mi, hasta el punto donde podía bombear su verga dentro de mi. Abrazó con sus brazos la parte superior de mi torso, sujetándome amorosamente el cuerpo sudoroso y penetrándome aun más. Empezó a besarme y lamerme por el cuello y hombros mientras seguía metiéndomela, sintiendo que cada partícula de su cuerpo estaba involucrada en tan rica cogida. Yo estaba completamente extasiado, pidiendo mas, apretaba mi culo en clemencia de sentir todo su grosor, lo cual provoco que Jim alcanzara el clímax. Gemía, sé contorsionaba y gritaba sin control sintiendo como su semen bañaba todo el interior de mi colita.</p>
<p>Con cada increíble espasmo de orgasmo que sentía, introducía más su verga dentro de mi canal amoroso&#8230; una&#8230; dos&#8230; tres veces, luego Jim colapso extenuado, murmurando: . &#8220;Te amo, Doc, te amo. No me dejes. Quédate conmigo para siempre, decía esto al mismo tiempo que seguía viniéndose dentro de mi. Al irse disipando la nube de pasión y recuperando el conocimiento, Jim me miró , y en ese momento fui suyo, más suyo de lo que ya era. Seguía con su miembro adentro, pero solo la cabeza, y me volvió a penetrar, pero esta vez despacio, saboreando cada sensación. Me dejé llevar por él, nuevamente, porque me sentía tan bien que sólo quería sentir, dejarme hacer cualquier cosa que él quisiera. JIm empezó a moverse, haciéndome notar su miembro palpitante y duro en lo más profundo de mis entrañas. Me cogió una mano, y con la otra me acarició el pelo, mientras me mordía el cuello y gemía. Cerré mis ojos y me sentí en éxtasis. Terminé con un orgasmo increíble. Definitivamente, Jim es un buen amante, pero lo que lo hace fabuloso, es el amor que siento por el y se que también el lo siente por mi. Una vez que terminamos, el seguía dentro de mi, yo sentía su miembro flácido. </p>
<p>- Creo que tendremos que ir con el doctor, tienes sangre. Lo siento mi amor, creo que fui demasiado brusco contigo. ¡Perdóname! ¿si? No te volveré a hacer esto amor, lo siento.</p>
<p>- Si no vuelves a hacerme esto te dejaré de hablar ¿entiendes? Ha sido lo mejor que he vivido. Gracias Jim, me sentí muy bien, ahora mismo me siento muy bien. La próxima cogida, usaremos algo de lubricante para que no me irrites tanto con esa verga enorme que tienes. Trae un poco de hielo ¿si?, con eso se me quitará el ardor.</p>
<p>Se levantó, aun desnudo, se acercó a mi, me puso boca abajo y besó mi cuello y oreja derecha, y me dijo en el oído, casi en un susurro: </p>
<p>- Te vez hermoso así acostado. Iré a por el hielo, pero cuando entre quiero verte así acostado, ponte una almohada en el vientre, para que se te pare la colita. Traeré el hielo y yo te voy a curar.</p>
<p>Cuando entró, traía una bandeja con agua, otra con hielo, dos toallas y un tubo de una pomada -francamente no se que tipo de pomada- se me acercó, con la bandeja de agua y la toalla, la humedeció y luego me limpio, tanto sangre como su semen, cuando, me supongo ya estaba limpio, me secó con la toalla seca, luego me puso hielo, pero ahí, mientras me lo ponía en la colita, me empezó a besar la espalda, el cuello, los flancos, y con la otra mano me sobaba mis testículos. Era una nueva sensación, y me estaba excitando de una manera increíble, no habían pasado más de 15 minutos desde la ultima eyaculación y yo ya estaba a un paso de volverme a correr. Jim se dio cuenta y dejó de magrearme, yo le dije entre suspiros &#8211; Sigue amor, por favor, sigue, ahora estoy demasiado excitado,- </p>
<p>- Un momento, no seas impaciente, me dijo-, tomó el tubo de pomada, se puso en los dedos, en los 4 dedos, y me los empezó a meter, era la primera vez me hacían un fast finger, y fue demasiado excitante, tanto, que solo mover un poco la mano, me corrí de una forma increíble, recuerdo que yo gritaba, gemía, suspiraba, pero también me dolía,&#8230; tenía toda su mano adentro de mi, hasta la muñeca, y se sentía fabuloso, sentí que las piernas se me entumecían y el orgasmo venía desde mi ano hasta la punta de mi pene. Fue increíble, excitante, hermoso.</p>
<p>La pomada quedo en todo mi ano, por dentro y por fuera, pero mi semen quedó en la almohada que tenía yo bajo de mi. En eso, se paró Jim, me hizo acostar boca arriba, tomo su gran pene erecto y se sentó a horcajadas sobre mi abdomen, y me dijo, casi gritando por el éxtasis &#8211; ¡Jálemela, quiero correrme!!!! Y&#8230; lo hice. Claro que lo hice, quería que sintiera lo mismo que yo, así es que lo aventé a la cama, me puse sobre sus piernas y mi boca la llenó con su pene, empecé a darle una mamada regia. Yo no era experto, pero estaba decidido hacerlo feliz en ese momento, así es que empecé a mamar, a lenguetear, a morder, y no tardo casi nada en venir su orgasmo. Se retorcía prácticamente en cada venida, grito, bufó, y fue tan intenso que empezó a llorar.</p>
<p>Yo me acerqué a él, lo abrace y lo besé, él a mi también, y nos acostamos juntos. Ahora sí deseaba estar a su lado, dormir toda la noche en sus brazos, sintiendo el calor de su cuerpo y su respiración en mi cuello.</p>
<p>Desde entonces vivimos juntos, hasta ahora, nadie en la delegación se ha enterado que somos gay y que somos pareja. Yo sigo con mis estudios, ya inicié una nueva carrera universitaria (psicología criminal) y ya me hice miembro de la armada, me he quedado con Jim todo el tiempo y espero que nadie se entere por un buen tiempo .</p>
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		<title>Parecía un viaje aburrido</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 08:23:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La historia que les cuento hoy sucedió hace dos años, cuando con una amiga decidimos ir a recorrer el norte argentino, Bolivia y Perú. Mis amigos, me dicen Gato.

Después de aburrirme en lo que a sexo respecta durante 25 días, nos encontrábamos cruzando la frontera de Bolivia, en Copacavana, hacia Puno, en Perú, cuando en la fila para que nos sellen el pasaporte me encuentro parado detrás de un muchacho que dialogaba con una chica en inglés...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La historia que les cuento hoy sucedió hace dos años, cuando con una amiga decidimos ir a recorrer el norte argentino, Bolivia y Perú. Mis amigos, me dicen Gato.</p>
<p>Después de aburrirme en lo que a sexo respecta durante 25 días, nos encontrábamos cruzando la frontera de Bolivia, en Copacavana, hacia Puno, en Perú, cuando en la fila para que nos sellen el pasaporte me encuentro parado detrás de un muchacho que dialogaba con una chica en inglés. Yo no encontraba una puta lapicera para llenar los formularios de ingreso al país, y ya hastiado casi grité &#8220;¡¡Alguien me presta una lapicera!!&#8221;. El muchacho que estaba delante se dio vuelta y con una sonrisa de oreja a oreja, que casi me desmaya, me dijo en un mal castellano: &#8220;te presto la mía, quieres&#8221;. Era perfecto, pelo corto y rubio, ojos verdes azulados, flaco, dientes pequeñitos, un bulto que prometía menos de lo que en verdad ofrecía&#8230;. Un dios.</p>
<p>Le di las gracias y comenzamos a hablar, tenía 22 años, su madre era Argentina, viajaba solo, la chica era una amiga que conoció recién y lo importante&#8230;.iba en mi mismo micro!! Y yo no lo había visto. Después del tramiterío, ya en el micro le ofrecí sentarse con nosotros y tomar mates. Él aceptó ya que decía, se estaba aburriendo de andar solo.</p>
<p>Las horas pasaron y comenzó a oscurecer, mi amiga se había quedado dormida en otro asiento, y él, sentado a mi lado comenzaba a dormirse. Y yo, a excitarme.</p>
<p>Todo el micro se encontraba a oscuras, prácticamente todos dormían. Entonces me puse medio de costado y haciéndome el dormido puse mi mano de lleno en su bulto. Damon, así se llamaba, no se movió. Mi mano empezó a moverse lentamente, notaba como por debajo de su bermuda su pija empezaba a crecer. Y la mía también.</p>
<p>Estuve como quince minutos sobando aquel pedazo, y él seguía dormido. Me dije, un poco más&#8230;y le bajé la bermuda, casi me muero al tocar esa pija&#8230;no llevaba calzoncillos.</p>
<p>Mi mano rodeó esos 19 o 20 cm de carne palpitante, y comencé con una paja que poco a poco se iba convirtiendo en una chapada. Total&#8230;nadie podía vernos, sentados en el fondo&#8230;</p>
<p>Damon empezó a moverse, a respirar más rápido. Yo me imaginaba que él creería estar soñando, pero cuando alcé la vista vi como me miraba con esa sonrisa radiante que sólo él tiene. Y bajito, muy bajito, me dijo &#8220;seguí, lo hacés mejor que una puta&#8221;. Eso me calentó más, y como si me hubiese inspirado, me la tragué toda de un saque, haciendo que ese BB acabe en mi boca, chorros y chorros de ese néctar tan sabroso e importado que tenía.</p>
<p>Me tomó del mentón y llevó mis labios a los suyos en un beso que todavía hoy puedo sentir. Después nos dormimos, hasta que el viaje llegó a destino&#8230; la mágica ciudad de Cuzco.</p>
<p>Yo pensé ahora cada uno por su lado, pero me dijo por qué no nos registrábamos en el mismo hotel. Obvio que dije que si.</p>
<p>Al otro día, después del almuerzo, me voy a dar una ducha, cuando golpean a la puerta de mi habitación. Envuelto en un toallón abro la puerta y ahí estaba él, con su sonrisa, sin decir ni hola. Lo agarré de la remera y lo entré en la habitación, cerrando la puerta con el pie.</p>
<p>En cinco minutos estaba desnudo y en la ducha. Me besaba como desesperado, me decía que lo del micro le había encantado y que quería probar qué mas sabía hacer.</p>
<p>Me arrodillé en la bañadera y empecé a chuparlo, mientras que con una mano y el jabón, iba buscando su agüerito trasero. Cuando estuvo bien enjabonado le metí un dedo. Pude notar que le había gustado, porque me agarró fuerte del pelo y me empezó a coger la boca a medida que con sus movimientos mi dedo entraba y salía de su culo. Su pija entraba en mi boca hasta el fondo, entre eso y el agua que me caía encima casi no podía respirar. Pero me encantaba.</p>
<p>Agarré el jabón y me empecé a enjabonar el orto, quería sentir esa pija en mi culo. Él se dio cuenta, y me indicó que parara, tenía pensado usar su lengua y su saliva para lubricarme. Me inclinó sobre el borde de la bañera y se arrodillo ante mi culo. Jamás pensé que una lengua podía hacerme sentir aquello&#8230; Estaba como loco, le pedía a gritos que me la metiera. No se hizo rogar, se enjabonó la pija y me apoyó la cabeza en la entrada de mi culo. Yo instintivamente empujé hacia atrás y sentí como ese pedazo de carne me abría en dos. Me la había metido toda, sentía sus huevos contra mis nalgas. Damon me tomó de la cintura y comenzó a embestirme sin piedad, mientras me decía que lo volvía loco, que le encantaba.</p>
<p>Lo que yo sentía era indescriptible, era como si el hombre que nunca crees que puedes encontrar, te despiertas un día y está al lado tuyo y con la pija parada. Yo no quería que eso acabara así, entonces entre los jadeos que daba le pedí que terminara en mi boca, él solo sonrió otra vez y ve esa sonrisa logró que mi pija lanzara chorros de placer sobre la pared de la bañera. Sin tocarme si quiera había alcanzado un orgasmo espectacular. Cuando se estaba por venir, la sacó tan rápido como la había metido y me tomó de los pelos. Yo abrí mi boca y con mi lengua, mientras él se masturbaba, jugueteaba con sus huevos. Subí un brazo hasta alcanzar su tetilla derecha y la apreté fuerte, provocando en él un gritito ahogado por jadeos que terminaron llenando mi boca y mi cara de leche.. me metí la pija en la boca y la limpié hasta que me pidió que parase, que creía que se iba a desmayar si seguía. Paré, pero solo por media hora, ya que en la cama, después de fumarnos unos cigarrillos, ese mástil de carne estaba dispuesto a hacerme gozar otra vez.</p>
<p>Pero eso.. merece otra historia. Hasta pronto.</p>
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		<title>Morbo con la protesis</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 08:23:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos gay]]></category>

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		<description><![CDATA[Aquel viernes, como casi todos, me dirigí hacia el pub donde habitualmente iba. Mis ánimos no estaban para muchos "trotes", pero si me quedaba en casa el agobio iría en aumento.

En la barra pedí un "gin-tonic", me senté y cuando mis ojos estaban acostumbrados a la tenue luz, repasé la situación y el personal que estaba en el local...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aquel viernes, como casi todos, me dirigí hacia el pub donde habitualmente iba. Mis ánimos no estaban para muchos &#8220;trotes&#8221;, pero si me quedaba en casa el agobio iría en aumento.</p>
<p>En la barra pedí un &#8220;gin-tonic&#8221;, me senté y cuando mis ojos estaban acostumbrados a la tenue luz, repasé la situación y el personal que estaba en el local.</p>
<p>Aunque no estaba lleno, se notaba que era viernes. Varias parejas en la pista bailando muy &#8220;acaramelados&#8221;, sobre todo chicos jóvenes con mayores, por eso me gustaba el sitio, yo soy mayorcito (48 años). En la barra los que estábamos solos, la excepción era una mesa en la que estaba un chico solo, como de unos 39 años, luego supe que tenía 42. Se le acercaban algunos chicos para pretender bailar con él, pero a todos les contestaba negativamente.</p>
<p>Al fijarme en él, nuestras miradas se cruzaban y creí notar un esbozo de sonrisa cuando esto ocurrió, pero al ver tanta negativas por su parte hacia los demás, hizo que no me atreviera a acercarme a él. Yo no dejaba de observarlo de vez en cuando. </p>
<p>Cuando ya me había tomado el segundo &#8220;gin-tonic&#8221; y pedía el tercero, nuestras miradas se volvieron a cruzar y esta vez rió abiertamente, al percatarme de ello levanté mi vaso como ofreciéndole un brindis a lo que él correspondió de idéntica manera. Tomé mi vaso, y me acerqué hasta su mesa,</p>
<p>- Buenas noches, ¿puedo sentarme? &#8211; Has tardado demasiado en decidirte. &#8211; Bueno, es que al ver como despedías a cuantos se te acercaban, pensé que querías estar solo o que esperabas a alguien. No, para nada espero a nadie, vine solo. Mi nombre es Victor- le dije El mío Alfredo-respondió él</p>
<p>Nos estrechamos las manos y noté que las tenía sudorosas como si estuviera nervioso, las mías estaban de similar forma.</p>
<p>¿Por qué rechazaste a tantos chicos que se acercaban a pedirte que bailaras con ellos? Tengo problemas para hacerlo- me contestó. ¿Puedo conocer qué problemas son?</p>
<p>No me contestó simplemente tomó mi mano y la acercó a su muslo izquierdo, noté que casi pegada a su ingle tenía como una correa. Mi cara de extrañeza le hizo sonreír. Fue cuando me aclaró:</p>
<p>De pequeño tuve &#8220;polio&#8221; en mi pierna izquierda. Para poder caminar he de usar un aparato ortopédico desde mi ingle hasta el zapato. La pierna es muy delgada, tiene sensibilidad, pero los músculos y tendones están atrofiados, además es más corta que la derecha en 8 cm., aparte del aparato he de usar bastones para apoyarme, sólo cuando estoy en casa me atrevo a andar sin ellos.</p>
<p>Se me quedó mirando fijamente a los ojos, pero con una mirada llena de candor.</p>
<p>¿Defraudado? &#8211; me preguntó. No, nada de eso, sorprendido quizás- contesté. Si piensas que no te encontrarás bien con una persona como yo, te entenderé. La franqueza es para mí lo más importante de esta vida. Tu has sido leal conmigo y yo te seré igualmente leal. No me importan los &#8220;envases&#8221; sino lo que va dentro. . . las personas.</p>
<p>Comenzamos a hablar y a preguntarnos sobre cada uno de los dos. Él vivía solo, yo también. Había tenido una pareja hacía unos años pero acabaron por temas que al caso no vienen. Así hablando y hablando se nos pasó como unas dos horas. A cada instante me encontraba mejor en su compañía y por lo que él me dijo igualmente, tanto es así que en un momento determinado me dijo:</p>
<p>Si lo deseas podemos bailar, siempre y cuando seas un apoyo para mí.</p>
<p>Yo, seguramente puse una cara muy rara, ya que comenzó a reírse, diciéndome:</p>
<p>Con un buen &#8220;apoyo&#8221; puedo bailar. . . bueno, bailar, bailar, quizás no, pero al menos podemos estar más juntos.</p>
<p>Acepté, se levantó para lo cual se apoyó en su pierna &#8220;buena&#8221; e hizo un gesto de presión sobre la lesionada, noté como un &#8220;clic&#8221;, era el cierre del aparato sobre su rodilla.</p>
<p>Le tomé de la mano y él se cogió a mi brazo, lentamente nos acercamos a la pista, era más o menos de mi altura (yo mido 1.87 ) . Nos abrazamos y comenzamos a movernos muy suavemente. Acercamos nuestras caras, él me tomaba por mi cuello y yo por su cintura. En un momento determinado le susurré al oído que iba a bajar mi mano hasta sus glúteos y hasta su muslo, pues quería saber donde comenzaba su aparato. Ni me contestó simplemente cerró sus ojos y entreabrió sus labios, nos besamos, mientras mi mano tocaba aquel &#8220;artilugio&#8221;. Perdí la noción del tiempo, el beso fue muy largo.</p>
<p>De la misma forma, tomados del brazo, volvimos a la mesa. Él al sentarse, tocó algo en su rodilla, era la llave que abría el aparato para sentarse, para doblarlo. Él notaba que yo no perdía ni uno solo de sus movimientos, por lo que me dijo:</p>
<p>Si vamos a ser amigos, deberás saber todo sobre mi lesión, sobre mi aparato, sobre mí. Encantado- le respondí- Poco a poco me irás aleccionando.</p>
<p>Seguimos hablando y contándonos nuestras vidas. Sobre las 4 de la mañana decidimos irnos. Él me invitó a su casa, le dije que yo había traído coche a lo que me respondió que él también. Me sugirió que yo lo dejara allí en el aparcamiento y fuéramos en el suyo pues me invitaba a tomar una copa en su casa. Ni lo pensé. Acepté rápidamente.</p>
<p>Vivía en un apartamento muy coqueto de una habitación. Al llegar me señaló un sofá donde me senté mientras él iba a por las copas. Las trajo ya servidas.</p>
<p>Caminaba sin sus bastones, haciendo un quiebro con sus caderas que a mí me estaban excitando bastante. Él lo notó y sonreía sin cesar. Se sentó junto a mí, pero no abrió su clavija, con lo cual su pierna quedaba estirada frente a mí. Su bota de gorda suela me impresionó.</p>
<p>Le pasé mi brazo sobre su hombro y cuello, lo atraje hacia mí y volvimos a besarnos, sólo que esta vez nuestras lenguas entraron en nuestras bocas y las exploraron hasta lo más recóndito. Sus manos acariciaban mi cara, y bajaron hasta el primer botón de mi camisa, desabrochándolo, acariciando mi pecho y llegando hasta mis tetillas, las palpó y pellizcó y acarició mis pezoncitos que estaban muy afilados ya.</p>
<p>Mis manos no hacían más que tocar aquella pierna, o más bien aquel aparato que la sostenía. Tenía varias correas de cuero, unas anchas otras más estrechas.</p>
<p>Nos separamos para tomar un sorbo de la bebida y también algo de aire para nuestros pulmones, lo que se dice un &#8220;respiro&#8221;.</p>
<p>Me gustas Alfredo- le dije Tú a mí también- me contestó Sólo te pido una cosa, que no estés conmigo por pena ni compasión No me digas eso, me atraes. No te voy a mentir y quizás por algo de &#8220;morbo&#8221; Eso no me importa. Si el &#8220;morbo&#8221; que te dé es bueno, no me importa, quizás ese morbo sea parte de mis &#8220;encantos&#8221;- y se echó una larga y sincera risa.</p>
<p>Me puse en pié y ante él, comencé a desvestirme, quedándome sólo con mi slip, los uso muy pequeños. Cuando me senté de nuevo, él intentó hacer lo mismo, pero le pedí que me permitiera desvestirlo yo. Aceptó.</p>
<p>Comencé con su camisa. Desabroché uno a unos los botones, sin dejar de mirarnos a los ojos. Seguí con su cinturón, lo quité. Bajé el cierre de cremallera de su bragueta e intenté dejar caer sus pantalones. Craso error por mi parte. Comenzó de nuevo a reír, su risa me encantaba. Me indicó que la pernera izquierda tenía un &#8220;velcro&#8221;, lo descubrí y separé quedando a mis ojos su pierna entera con el aparato, así podía quitarse el pantalón sin que tuviera que despojarse de aquellos hierros y correas. Apoyándose en esa pierna levantó la derecha y pude sacar el resto del pantalón. Ambos nos quedamos igual. . . Bueno él además con aquel &#8220;artilugio&#8221; puesto.</p>
<p>Le observé hasta la saciedad. Él hacía lo mismo.</p>
<p>Nos sentamos de nuevo, yo a su derecha, su pierna muy pegada a la mía, sintiendo en mí aquellos &#8220;hierros&#8221; fríos, no sé si porque lo estaban o porque me hacían sentirlos así.</p>
<p>Seguimos jugando, su pierna estirada, ya podía tocarla sin tela por el medio, observarla y sentirme bien y a cada instante más y más excitado. Nuestros besos eran largos y profundos. Nuestras manos exploraban cada rincón de cada uno de nosotros dos. </p>
<p>Cuando toqué su entrepierna, noté un bulto más que adorable, como de unos 15 cm., que frente al mí, sólo 12, parecía toda una &#8220;trompeta&#8221;. Nos acariciamos a la vez, su glande era &#8220;primoroso&#8221;, el mío hay que forzarlo para sacarlo ya que no estoy &#8220;circuncidado&#8221;.</p>
<p>Llegados a este instante decidimos pasar a su alcoba. Era amplia, cama de matrimonio, con muchos cojines. Sentados al borde de la cama le pedí que me permitiera recibir la primera lección para aprender cómo quitarle su aparato. Accedió.</p>
<p>Comencé por su bota. Sacar aquellos cordones y dejar su pié libre era la primera parte. Luego ir abriendo cada una de aquellas correas que sujetaban y que ahora vi estaban muy apretadas. Una a una las fui abriendo, hasta que el aparato dejó libre su pierna. Era una pierna muy delgada, se veía como &#8220;rara&#8221; si la comparaba a la otra. Su pié muy pequeñito, así como sus dedos.</p>
<p>Me puse por detrás de Alfredo y vi sus nalgas. Una normal, la otra muy delgadita casi los huesos. La zona de su ingle izquierda estaba amoratada, según él, debido al apoyo del aparato, pero estaba acostumbrado, que no notaba molestia alguna al caminar y apoyarse.</p>
<p>Por delante, su testículo izquierdo era muy pequeñito, casi como el de un niño, pero por el contrario el derecho era más grande, aún que los míos.</p>
<p>Le atraje hacia mí y le besé de nuevo, intentando que aquella pierna &#8220;mala&#8221;, que para mí se estaba convirtiendo en la mejor, rozara mi &#8220;slip&#8221; a la altura de mi pene. Él lo notó e intentó brincar para acercarse mas y más.</p>
<p>Nos tumbamos sobre la cama, se acomodó bien, y comenzamos de nuevo a besarnos. Me quitó el slip y masajeó mis testículos, mientras su ávida boca besó, en principio, y luego chupó mis pezones. Le quité su slip, lo acerqué a mi nariz y los olí. Era un olor exquisito.</p>
<p>Sus pezones estaban muy afilados, tanto como los míos, acerqué mi boca y chupé, notando en mi mano, que su pene crecía mucho más.</p>
<p>Se colocó de espaldas en la cama, yo a horcajadas sobre él, ofreciéndole mi pene a su boca y yo tomando el suyo en la mía. Mientras nuestros dedos escarbaban el orificio de cada uno, sintiendo los anillos del esfínter contraerse y dilatarse a cada rato, produciéndonos una sensación difícil de describir Nos chupábamos con frenesí, tanto que al poco rato ambos teníamos las bocas llenas del otro. Su leche era espesa y caliente a más no poder. Con ella en la boca y la suya llena de la mía, nos dimos un beso mezclándolas y tragándolas para nuestro deleite.</p>
<p>Abrazados el uno al otro estuvimos un buen rato, acariciándonos, besándonos, lamiéndonos.</p>
<p>Una vez descansados y repuestos, Alfredo cogió con ambas manos su pierna izquierda y la puso en mi entrepierna, se subió como pudo encima de mí y comenzó, apoyado en sus manos, a frotarla contra mis huevos y pene, sentir aquella pierna diferente me hacía crecer mi polla, de notarlo la de él también creció de nuevo. </p>
<p>Como pude me di vuelta. Le ofrecí mi culito. Él se agachó y comenzó a morderme mis nalgas, acercándose poco a poco hasta mi hendidura, con fuerza las separó, introdujo cuanto pudo su lengua en mi y comenzó a menear su lengua en todo los sentidos. Poco a poco me dilaté. </p>
<p>Sacó su lengua e introdujo dos de sus dedos, al principio de molestó pero poco a poco cedió y así hasta que metió un tercero. Al poco tiempo noté su glande apoyado en la entrada, estaba duro, firme y caliente, lo introdujo poco a poco. </p>
<p>La sensación que sentía yo, era muy complicada de describir, era como estar en la &#8220;gloria&#8221;. Cuando estaba toda dentro, esperó un ratito hasta que me acostumbrara, mientras lo hacía acariciaba mis huevos con sus sedosas manos. Comenzó a bombear y sentía como su testículo golpeaba contra mí. Le pedí que no me tocara los míos pues me correría. Él se afanó una y otra vez, cada vez embistiendo con más bríos. Tiraba de mí hacia él, con firmeza, pero a la vez con delicadeza. De repente sentí que se contraía todo, estaba a punto de soltar dentro de mí toda su carga. Fue una corrida larga, grande, caliente y muy deseada, tanto por mí como por él. Noté como sus chorros potentes se proyectaban en mi interior, casi me corro yo también.</p>
<p>Sacó su polla de dentro de mí. Se agachó y con su boca y lengua limpió cada gota de leche que por mis nalgas y muslos escurrían, para luego traerlas hasta mi boca y allí entre los dos repartírnoslas.</p>
<p>Me volvió, apoyándome boca arriba en la cama y comenzó a chuparme la polla, lo hacía suavemente, recorriendo cada centímetro de ella con parsimonia y con dulzura, estaba muy dura. Se acostó sobre su espalda, le coloqué un cojín bajo sus nalgas y tomé su pierna izquierda apoyándola en mi hombro mientras él ponía la derecha me ofreció su &#8220;ojete&#8221;. Me escupí en mis dedos y metí dos, el tercero podía también caber, pero no lo hice, los quité al rato y coloqué mi polla en la puerta de su &#8220;cueva&#8221;. Poco a poco se la comencé a introducir. Él me pellizcaba mis pezones y me pedía más y más. Su polla ya estaba de nuevo tiesa y dura. Me alojé en su interior y poco a poco &#8220;bombeé&#8221;. A cada embestida me pedía más y más. Yo trataba de complacerlo. Así hasta que noté que se estaba corriendo y yo aún estaba bombeando. La visión de su polla escupiendo alguna leche, hizo que me corriera. Me estremecí, lancé todo mi &#8220;capital&#8221; dentro de él.</p>
<p>Cuando la saqué, le volteé en la cama, dejando su culo libre para que mi boca y lengua cumplieran con el rito de &#8220;asearlo&#8221;, al igual que él había hecho conmigo.</p>
<p>De nuevo nos fundimos en un beso.</p>
<p>Ya agotados nos quedamos dormidos, muy abrazados y además con su pierna, la que tanto me atrae, entre mis muslos. </p>
<p>Fue un sueño angelical.</p>
<p>A partir de esa noche muchas otras hemos dormido juntos, solos o acompañados. Nos hemos hecho más que amigos . . . somos confidentes, cómplices . . . AMANTES.</p>
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