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	<title>123porno.com &#187; Relatos de historias</title>
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		<title>La caliente doncella y el caballero</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 15:23:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos de fantasias]]></category>
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		<description><![CDATA[La primavera jocosa se reía de nosotros. No hacía ni cinco minutos caía una tromba de agua tremenda. Todo el campo estaba encharcado y los caminos resbaladizos, la tierra se había transformado en lodo. Tú, mi dulce doncella,  habías salido con el cántaro al río para llenarlo de agua fresca, apenas tuviste tiempo de cobijarte bajo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La primavera jocosa se reía de nosotros. No hacía ni cinco minutos caía una tromba de agua tremenda. Todo el campo estaba encharcado y los caminos resbaladizos, la tierra se había transformado en lodo. Tú, mi dulce doncella,  habías salido con el cántaro al río para llenarlo de agua fresca, apenas tuviste tiempo de cobijarte bajo un árbol, aun así, también te empapaste. Ahora luce el sol y corre una brisa que en circunstancias normales sería agradable pero que estos húmedos momentos refrescaba en demasía. Para más INRI, al bajar la loma resbalaste y caíste rodando llenándote de esa viscosa masa marrón del barro. Sin pensártelo mucho, al llegar a  la rivera, te resguardaste tras un arbusto y con mucha delicadeza procediste a quitarte la ropa mojada. Luego la colgaste de las ramas de un árbol cercano. Te sentaste, y a esperar.</p>
<p>El sol del mediodía comenzaba a calentar. Cada vez estabas más a gusto. Tu piel pasó de la palidez del frío al rosáceo del calor. Tus poros se dilataban y terminaste recostada sobre la hierba. Totalmente desnuda, como tu madre te trajo al mundo, sentías como la brisa caracoleaba sobre tu piel. Remolinos gratamente atemperados subían y bajaban deslizándose por todos los recovecos de tu laxo cuerpo alimentando tu inspirada imaginación. Convertiste esos pequeños tornados en los dedos de tu príncipe que suavemente  cosquilleaban tus orejas, tus labios, tu cuello. Incluso por momentos, los tornabas en sus manos cálidas y en otros, era como si todo su extenso cuerpo pretendiese cubrirte por entero y entrar en ti.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1598" title="doncella" src="http://123porno.com/wp-content/uploads/2012/01/doncella.jpg" alt="" width="534" height="800" /></p>
<p>El calor aumentaba. Tú, para combatirlo, separaste las piernas ofreciendo tu tesoro más preciado a lo que el beso de Eolo quisiera  hacer con él. Al hacerlo, la hierba de debajo comenzó a retomar su posición original. Desde el valle de tus hermosos senos culminados por dos puntiagudos torreones, duros, muy duros, se vislumbraba el montículo de Venus franqueado por las dos hermosas y largas columnas que finalizaban en tus pies. Poco a poco, comenzaron a surgir  dos cúpulas blancas de entre ellas que resaltaban tu pelo rizado. Eran dos tallos de dientes de león que no sé cómo, habían conservado sus capullos blancos. Se fueron apoyando suavemente a lo largo de tu tesoro. Al principio, según iban recobrando su erectitud, los notabas acariciando tus ricitos, luego esa caricia cobraba vigor y presionaba desde donde la espalda pierde su nombre, para encontrar otro aún más bonito, hasta justo el punto de donde arrancan todos los placeres y si trabaja con el debido esmero, abre las puertas de la cueva mágica. Justo entonces, cuando los dos capullitos blancos recobraron su posición álgida, Eolo comenzó a jugar. Al principio los hacía simplemente temblar lo justo como para que sintieras un leve cosquilleo, luego los movía a su antojo. Algunas veces con golpecitos que retumbaban hasta en tu interior para luego moverlos lateralmente separando tus rizos y dejando al descubierto esos estupendos y comestibles labios. En ese momento, te rendiste, cerraste los ojos y abandonaste todo tu ser concentrándote en la zona afectada. Cuan sensible es. Cuan suave el roce que producía. Tu ano y tus labios sufrían el envite de ese  caprichoso efecto.  Tus manos se aferraban al césped  hasta casi arrancarlo mientras tus piernas se arqueaban. Sin embargo no movías ni un milímetro tus caderas por miedo a perder ese  punto exacto de fricción. Tu temperatura subía por instantes y tu ritmo cardíaco también.</p>
<p>De repente te diste cuenta que el aire era distinto. Que era como más concentrado y puntual. Entreabriste tus ojos y descubriste emergiendo de entre tus piernas unos enormes ojos verdes flanqueados por unas cejas pobladas pero expresivas y una cabellera corta semicanosa. En vez de asustarte, como no te desagradaba la visión que de tu valle surgía, preguntaste:</p>
<p>¿Que hacéis caballero?</p>
<p>YO (me doy la licencia de involucrarme) contesté:</p>
<p>No os asustéis, bella dama. Es que os habéis tumbado sobre hiedra venenosa y ya tenéis parte del vello púbico blanco (el polen de los dientes de León) Ahora corresponde eliminar el blanco y luego, vos decidís ¿si subir a la aldea y buscar al curandero o me permitís curaros los picores?</p>
<p>Tú, pícara de ti, que sabías que era mentira, que no existía ningún riesgo, Preguntaste:</p>
<p>¿Cómo se quitan los picores? ¿Qué podéis hacer vos?</p>
<p>Yo dije con voz temblorosa, como ¡a ver si cuela!:</p>
<p>El curandero sabe de unas plantas que lo alivian un poco, pero el mejor remedio es la saliva.</p>
<p>Sin casi terminar de decir la frase contestaste:</p>
<p>Proceded caballero, os estaré inmensamente agradecida!!!!!!!!.</p>
<p>Comencé a soplar para que las semillas blancas se desprendieran de tus rizos. Me ayudé de la lengua para volver a separar tu pelo. Tus labios estaban ya prestos para recibirme y cuando comencé a lamerlos de abajo a arriba diste un brinquito.</p>
<p>Pregunté:</p>
<p>¿Os duele, Mi bella dama?</p>
<p>Dijiste:</p>
<p>No. Vaya, no mucho. Creo que tenéis razón. Empieza a picar con más intensidad. Apresuraros, y no os preocupéis por si me hacéis daño o por si hago ruiditos extraños. Debéis de aseguraros que elimináis todo rastro de veneno que pueda haber por fuera… y por dentro&#8230; Si queréis yo os guío por las zonas donde más sienta esos picores!</p>
<p>Contesté:</p>
<p>Por favor. No lo dudéis ni un  solo instante. He jurado hacer el bien allá donde proceda.</p>
<p>Volví a agachar la cabeza para juntar mi boca a tu sexo y saborear el veneno de la vida. Empapé mi lengua para recibir a tus labios. Los apresé y suavemente los abrí para llegar al vértice donde tú decías que picaba más. Succioné y succioné pero como de ahí no salía nada, retomé la tarea de saborear tus labios, de abajo a arriba, desde tu ano, el cual chupaba y lamía cada vez que pasaba por  él, hasta tu clítoris, que para chincharte, pasaba de largo. Solo hacía un poco de presión en el para que te fueras preparando para que más tarde fuera mi presa. Agarraba tu labio derecho entre mi lengua y mi labio superior, luego un poco con los dientes a continuación seguía con el izquierdo. Mi lengua, ensanchada, se colaba por rendija empapando todo tu sexo, al llegar arriba sentía como tu gran bultito palpitaba y como te ponías rígida. La entrada a la cueva se abría y cerraba esperando que algo pudiera mantenerla con un diámetro constante. Cogí mi dedo anular lo introduje en mi boca, lo empapé de saliva especialmente lubricada. Todo esto lo hice mirándote a la cara, y tú, como ya sabías para que era, cerraste los ojos y echaste la cabeza hacía atrás, luego, cuando comencé a penetrarte con él, pasaste la lengua por tus labios con la boca abierta, como llamando a su hermano mayor, invitándolo a unirse a la fiesta. Saboreando algo que todavía no habías visto y que ya estabas degustando.</p>
<p>Ahora los latidos surgían de mi capullo encabritado que me costó un mundo controlar. Doblé el dedo en tu interior y comencé a masajear la zona donde se encuentra el punto G. Esa zona en la que se sabe que está pero que rara vez se encuentra. Por si las moscas, esta vez, aproximé mis labios a tu sexo y cerrándolos un poco apresé tu clítoris entre ellos, y comencé a succionar. Te encabritaste. Parecías un potro salvaje en un rodeo. Me costaba mantener mi objetivo entre mis labios. Mi lengua entró en acción haciendo pequeños y constantes círculos. Me agarraste del pelo empujando mi cabeza contra tu sexo mientras seguías haciendo ejercicio. Te movías de lado a lado y arriba abajo. Mi dedo había dejado espacio para un compañero y te penetraban frenéticamente. Así te mantuve unos minutos. Volví a jugar con mi lengua por todo tu clítoris hasta que pegaste un chillido de placer que me asustaste. Miré hacia arriba y vi como tus pechos subían y bajaban rápido. Intentabas mirarme pero no podías mantener la cabeza quieta. Habías tenido un enorme orgasmo del cual no te dejé recuperar. Me puse en pie y te dejé ver mi miembro en todo su esplendor. Tu mirada lo decía todo. Ansiabas que entrara en ti. Me arrodillé delante tuya, me incliné un poco y comencé a avanzar. Cuando estuve a la altura de tu boca me lancé contra ella queriendo devorar esos labios tan jugosos. Mi lengua frenética friccionaba la tuya y sin previo aviso introduje  mi capullo a punto de reventar en tu vagina. Me mordiste. Aparté mi cara unos centímetros, lo justo para enfocar tus ojos y mirar tu boca. Vi entonces que la llama estaba ardiendo y que si no hacía algo nos iba a quemar a los dos. Me paré!!!. Tus ojos, extrañados, clavaban en mí la pregunta…</p>
<p>Rediéz mancebo. ¿Que hacéis?</p>
<p>Yo, que no tenía ni idea de porque lo había hecho, solo que a mi instinto le dio por ahí, me levanté e hinque mis rodillas a cada lado de tu cara, cogí mi lanza y la posé sobre tu boca. Te aferré de la nuca y atraje tu cabeza contra mi vientre. Tus ojos se iluminaron al saborear tus propios jugos recién salidos de tu interior bañando mi prepucio que a duras penas cabía en tu boca. La visión de este extremo (y nunca mejor dicho) me excitó como a caballo en celo. Al cabo de un rato (ya sabéis que el tiempo no existe,” lo que dure, dura.”) me recliné hacia delante apoyando mis brazos contra el suelo y comencé a penetrarte por la boca. La tenías abierta al máximo. Tu mandíbula estaba a punto de desencajarse. De vez en cuando te atragantabas y tenía que parar un poco, pero rápidamente tragabas saliva y volvías a comértela hasta donde tu ansia permitía. A veces me frenabas, ponías tus manos en mis caderas impidiendo que profundizara más. Hacías sonidos (poco claros por cierto) de satisfacción porque sentías toda mi tranca palpitar dentro de tu hambrienta boca. Tu lengua juguetona aprisionaba mi prepucio y absorbías como si fuera una pajita (de tal y tal tamaño) intentando sacar mi néctar para tragártelo después. En esa posición solo podías poner tus brazos en la cara posterior de mis muslos. Pero te daba igual porque los utilizabas como palanca, así podías levantar la cabeza y comértela con más fiereza.</p>
<p>Llegado el punto “X”, tuve que parar. Sacarla y tomar otra decisión repentina. Te dije que te dieras la vuelta. En menos de dos décimas de segundo ya  estabas boca abajo. (No sé cómo no me tiraste) Llegué a tus cuartos traseros y te dije que te abrieras de piernas. Todo un espectáculo apareció ante mí. Casi me tiro de cabeza, pero me concentré y sosegué (jajajaja) Me senté con mi lanza en ristre apoyada  sobre tus nalgas. Comencé a rascarte la espalda, a mordisquearte el cuello, a manosearte por todos lados, a untar mi lengua, a buscar tus senos por debajo. A estas alturas mis manos palpaban todo lo que estuviera a su alcance, creo que hasta el césped. Me deslicé por tu columna, bajando con mi boca, mis dientes, mi lengua, mi mente, mientras mi lanza no paraba de masajearte en todo momento. Cuando llegué a tu ano estaba latiendo al compás de tu corazón. Mi lengua dando círculos a su alrededor era testigo de ello. Lo estaba devorando como si fuera mi primera comida en un mes (de alimento). Todo mi ser estaba en la punta de la lengua que entraba y salía, que daba vueltas, golpecitos, mis labios convertían tus latidos en frenesí.</p>
<p>Humedecí dos dedos y te los metí en tu cueva. Prometía ser, o una penetración larga, o muy corta. (¿Quién sabe? Ahora estoy que echo chispas……) Ya con tu flor empapada fui subiendo mi miembro por tu muslo  hasta que notaste que me paraba a la altura de tu culo. No sabías por donde iba a entrar. Solo estabas segura de que la ibas a tener dentro raudamente. Estabas expectante, tus ojos cerrados, mordiéndote los labios, tus manos ya no tenían césped del que tirar,  lo habías arrancado todo. Sin darte cuenta elevaste tus caderas ofreciéndote para que mi penetración fuera más fácil y más profunda. Sin pensarlo ni un cuarto de décima de segundo, embestí como un animal. En menos de un parpadeo mi polla estaba lanceándote por completo, mis huevos rebotaban una y otra vez sobre tu clítoris. Resoplaste de alivio y liberaste tensión. Tu lengua nadaba por tus labios haciendo burbujitas de saliva.  Al principio te la introducía entera y sin contemplaciones. Tu sexo estaba empapado pero a tu vagina todavía le faltaba un poco, así que aproveché ese instante para dejar que el animal que hay en mi te follara con todas sus ganas, sin contemplaciones, sin perdón, ya que en esos momentos es cuando mi capullo siente mejor la fricción y yo, por lo tanto, más placer. Con cada empujón veía como tu cabeza retumbaba, como tus nalgas hacían ondas, como tus pechos sobresalían por tus costados y me imaginaba tus pezones aplastados deslizándose sobre la hierba. Me ponía aún más cachondo. Doblaba mis brazos y te mordía el cuello, la oreja, los labios. Te aprisionaba con mis brazos por los hombros para hacerte mi prisionera y que mis embestidas fueran más precisas y contundentes. Tus gemidos aumentaban de ritmo. Ya no tengo veinte años así que me canso con más facilidad, de modo que cuando te pusiste a tiritar,  tus ojos se pusieron en blanco, contrajiste todos los músculos y liberaste tu placer con un largo y prolongado alarido orgasmal, me detuve.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me recosté sobre tu espalda, te besé en la mejilla y te pregunte:</p>
<p>¿Cómo estáis, dulce flor?</p>
<p>A lo cual contestaste:</p>
<p>Puffffff. En el purgatorio. En espera de ir  al cielo o saborear otra vez los infierrrrrnos.</p>
<p>Te di la vuelta y te dije. Ahora toca el cielo. Nos miramos tiernamente y te besé con dulzura. Jugueteamos con nuestras bocas mientras nuestros brazos nos rodeaban y nuestras manos suavemente acariciaban nuestros cuerpos desnudos. Me dejé caer a tu costado. Nuestros labios jugaban a ver quién era más elástico, cual más blando, cual más comestible y cual se dejaba recorrer de comisura a comisura. Nuestras salivas mezcladas lubricaban la secuencia. Mi mano palpaba tus senos. Mojaba la punta de los dedos y presionaba tus pezones. Bajaba por tu estomago mientras lo encogías. Se enredó en tu vello púbico, acarició tus ingles y siguiendo su surco llegó a tu flor que esta vez estaba cerrada. Con un poquito de saliva froté la ranura de tu sexo que milagrosamente comenzó a separarse. En ese momento mi miembro se endureció de nuevo, arremetió contra tus caderas, arrimé mi cuerpo al tuyo y sentiste la dureza y longitud de mi deseo. Tu brazo cayó por instinto puro hasta que tu mano me la agarró. La empezaste a subir y bajar desde el capullo hasta los huevos. Yo daba vía libre a mis dedos que ya estaban frotando el comienzo de los pétalos que cubren tu capullo. Te estaba masturbando a conciencia. Entonces nuestras bocas se unieron aún más para que nuestras lenguas se entrelazaran. Tu mano apretaba mi polla cada vez con más dureza. Las yemas de mis dedos frotaban con más brío. Tu otra mano se unió a la primera y ambas parecían querer arrancármela del cuerpo. Te estabas encabritando. La proximidad de otro orgasmo era evidente. No sé qué  pasó por tu mente que me empujaste contra el suelo y comenzaste a tragártela. Te sugerí que te giraras y que  ofrecieras tu sexo a mi boca. Lo hiciste. Liberamos a las dos bestias, dándonos un atracón que ya les gustaría a los romanos en sus bacanales.</p>
<p>Mientras mis labios apresaban tus pétalos introduje un dedo por cada uno de tus orificios. Uno por tu vagina y otro por tu ano. Sentí como tu boca se hundía más, tocando casi mi escroto. No sé cómo lo hacías pero mi capullo se agiganto, llenándose de sangre que debería estar en mi cerebro. Disfrutaba como un poseso, me volvías loco. Tú estabas que no sabías que te pasaba. Te estaba follando por todas partes a la vez.  No distinguías cual era el mayor placer que estabas recibiendo. Si en tu clítoris, preso de nuevo entre mis dientes, si en tu vagina que me condujo al punto G, si en tu ano que estaba siendo perforado vilmente, o en tu boca que estaba llena de mi hiper hinchado miembro. Parecía que estábamos flotando. No éramos sensibles nada más que a nuestros sexos. Nada de lo que nos rodeaba podía afectarnos. Nuestras bocas eran las que guiaban nuestros sentidos. La intensidad del momento nos fundió en uno. Una gran bola de placer. Tu calor y el mío. Mi boca en tu sexo, mis dedos perforándote, prisioneros de tus músculos vaginales y anales, mi polla en su totalidad dentro de tu boca. Estuvimos así hasta que estallamos. Te llené de mi esperma y tú me bañaste en tus flujos que salían a borbotones sobre mi cara&#8230;&#8230;..</p>
<p>Nos dejamos caer el uno al lado del otro con los brazos abiertos, como si nos hubiéramos estrellado contra el suelo. Contemplamos el techo que por momentos se iba nublando de nuevo. Cuando rompió a llover nos dio el tiempo justo de cobijarnos bajo el árbol donde tenías secándose la ropa. Los chuzos caían de punta y todo, absolutamente todo se empapó. Te sugerí que fuéramos a mi casa que estaba un poco más abajo, siguiendo el río. Era un antiguo molino adaptado como hogar. Las gotas chorreando de tu cara me dieron la respuesta.</p>
<p>Las llamas nos calentaban los pies, la gran manta de lana nuestros cuerpos. Sentaditos frente al hogar. Desnudos y envueltos por ella nos despedíamos del frío que se había instalado en nuestros huesos. Cuando dejamos de tiritar nos recostamos, abrazamos y sin darnos cuenta nos dormimos.</p>
<p>… El rey, contemplaba atónito la espada que le había fabricado. Equilibrada de peso, porte recio, ligera. Su cara de satisfacción llenaba mi bolsa de oro. La corte miraba la destreza de su majestad. Los movimientos ágiles de su muñeca haciendo volar la espada por el aire, cortando las velas sin que cayeran. Mi bolsa se llenaba más. De hecho, se estaba llenando mucho, demasiado, pesaba extrañamente y empujaba mis caderas contra el suelo… La escena se fue desvaneciendo paulatinamente hasta que abrí los ojos del todo y apareciste con todo tu esplendor, desnuda, sentada sobre mi cintura  e introduciendo mi erección hasta el fondo de tu vagina.</p>
<p>Hola, Has descansado? Preguntaste</p>
<p>SSSIIIIIIII” Contesté asombrado.</p>
<p>Que estampa mi miembro aparecía y desaparecía dentro de ti y tu cara estaba tan bella, tan gozosa. Tus pechos se agitaban hipnóticamente de lado a lado, haciendo que mi cabeza los siguiera. Tenía  cara de bobo con la boca abierta, Me estaba despertando a otro sueño todavía más alucinante aún. En una de estas te quedaste abajo, con mi polla bien dentro y empezaste a masajear  tu sexo contra mi vientre. Cambiaste la marcha por hacia delante y hacia atrás. Dentro y fuera,  dentro y fuera. Tus masajes eran cada vez más fuertes. Cuando  el tronco salía un poco, frotaba tu ano y cuando retrocedías, tu clítoris recorría mi vientre hasta que mi polla se escondía de nuevo en tu interior. Tus movimientos se volvieron espasmódicos e incontrolables. Tanto  ralentizabas  el ritmo, o de repente, como si de un tic se tratara, devorabas la pieza. Me empapabas con tu sexo húmedo.  Te diste la vuelta sin dejar de follarme ofreciéndome tu hermoso culo. Con el abierto enseñándome tu jugoso ano, no me pude resistir y te lo perforé don dos dedos que simplemente moje en mi ombligo. Ahora estabas casi llena. Me follabas utilizando tus dos orificios sexuales, siendo tú la que llevabas las riendas del potro que solo podía chillar de placer, pero querías más y más fuerte, así que te la sacaste, la agarraste y la guiaste hasta la entrada de tuuuuuuu  y luegooooooo…</p>
<p>Lo que venía ahora ha sido censurado porque no cumples la edad mínima permitida para leerlo.</p>
<p>Nos dimos un largo beso y nos dijimos adiós.</p>
<p>Fin</p>
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		<title>La boda</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Jan 2011 09:02:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<a rel="attachment wp-att-1027" href="http://www.123porno.com/2011/01/25/la-boda"><img class="size-medium wp-image-1027 alignleft" title="La boda - 123porno.com" src="http://www.123porno.com/wp-content/uploads/2011/01/laboda-300x196.jpg" alt="La boda - 123porno.com" width="300" height="196" /></a> ...Desde luego sabia como hacer callar a alguien, me empujo suavemente hasta que quede apoyado en la pared del baño y llevo su mano a mi erección, me desabrocho el pantalón con una expresión divertida en la cara y me saco la polla, empezó a acariciarla con su mano y se acerco a besarme otra vez, entonces la copio bien y empezó a masturbarme, yo estaba en la gloria...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La mejor amiga de mi novia nos había invitado a su boda, se casaba con un francés y aunque vivían allí, se casaban aquí en España. Yo chapurreaba un poco el francés y conseguía &#8220;hacerme entender&#8221; con el novio, al cual ya había visto varias veces de las visitas que hacían a la familia de su futura mujer. Ellos solían venir una semana cada cuatro meses mas o menos y hablábamos de cosas fáciles, es decir, estrenos de cine, futbol&#8230;y estrenos de cine.</p>
<p>El día de la boda, constate que &#8220;hacerme entender&#8221; con un francés, no necesariamente era &#8220;saber&#8221; hablar francés, así que saludamos como pudimos a la familia del novio, y nos dedicamos a felicitar a la parte española mientra oteábamos a los invitados a ver si mi novia veía a alguien conocido. Sabíamos que del grupo de amigas solamente había podido ir mi novia, y nos daba un poco de palo, estar solos entre la familia y amigos de un francés, y la familia de la novia.</p>
<p>Entonces encontramos nuestra salvación para el resto del día, entre los invitados había cinco personas en nuestra misma situación, 3 españolas que la protagonista del día había conocido en Francia, 2 de ellas con sus maridos y la tercera que había venido sola porque su marido (también francés) no había podido viajar&#8230;</p>
<p>Entramos en la iglesia, como se suele hacer en estos casos, los últimos y bien juntitos. Nos quedamos en las ultimas filas y callados y mirando a la nada esperamos con impaciencia a que se acabara la ceremonia para poder salir de allí e irnos para el banquete, seguro que en aquellos momentos los siete improvisados amigos pensábamos que un par de copas de vino era lo que necesitábamos.</p>
<p>40 minutos después todo había terminado, ya estaban casados, así que &#8220;Alé, arreando pa&#8217;l restaurante&#8221;. Cuando llegamos nos tiramos como locos a por el vino, todos estábamos nerviosos porque ni conocíamos a nadie, ni nos conocíamos entre nosotros, así que empezamos a beber para rebajar la tensión. Ahí fue cuando empezó todo&#8230;</p>
<p>El aperitivo de bienvenida se hizo largo, y copa tras copa, el alcohol fue haciendo efecto, para cuando llegaron los anfitriones de la fiesta ya estábamos más que contentos, en especial la chica que había venido sola, se notaba que estaba acostumbrada a llevar la voz cantante en un grupo de gente. Tras las fotos con los novios, fuimos al salón donde se iba a celebrar el banquete, en la mesa, aunque los recién casados nos habían distribuido separados, entre los tres hombres, nos arreglamos con otros invitados para poder sentarnos juntos, así los 7 tomamos asiento en una mesa redonda, y &#8220;casualmente&#8221;, colocados de una forma que yo podía observar perfectamente a esta chica&#8230;</p>
<p>Estaba muy sexy con un vestido negro que llegaba hasta las rodillas, con un escote palabra de honor y una chaqueta corta&#8230;Como decía antes, ella llevaba la voz cantante y dirigía las conversaciones, mientras yo me fijaba en los detalles de su cuerpo, Anteriormente ya me había fijado en que tenia unas bonitas piernas que gracias a los tacones le marcaban unos gemelos preciosos y un culo muy apetecible. Al estar sentados, solo podía observar 2 cosas: su cara, en especial su boca, no es que fuera una preciosidad, era bonita, pero lo que la hacia sugerente es que tenia morbo&#8230;si, morbo, la típica chica de la que intentas imaginar las caras que pone cuando esta en la cama. La otra cosa que observaba, eran sus pechos, grandes, bien formados, reventando el escote del vestido&#8230;Procuraba disimular mientras la miraba, no se fueran a dar cuenta los demás, sobre todo mi novia&#8230;</p>
<p>Y en un momento dado, mientras miraba sus preciosas tetas y como seria rebozarme en ellas, levante la mirada y empecé a sentir el calor de la vergüenza, mientras estaba hablando para todos, ella tenía su mirada clavada en mí. Me había cazado mirándole las tetas&#8230;Supongo que debí ponerme como un tomate por que sentía mis mejillas ardiendo&#8230;Por dios, tenia a mi novia al lado&#8230;Por suerte, ella lo paso por alto y no dijo nada, y yo me fui tranquilizando&#8230;.hasta que empezó a jugar, si señor, a jugar&#8230;fue desviando la conversación general a casi hablarme únicamente a mi, mientras los demás conversaban entre ellos, empezó a apretar sus tetas contra la mesa, a subirse casi continuamente el escote, era como si dijera &#8220;¿te gustan? míralas bien&#8221;&#8230;</p>
<p>Entonces empezamos a conversar de una manera mas  &#8220;en confianza&#8221;, pero jugueteando, solo en plan coqueteo sutil (para que los demás no se enteraran claro) y así se llego al final de la comida y al inicio del baile, paseitos al bar y visitas al baño&#8230;</p>
<p>Nos marcamos unos bailes todos mientras ella esperaba apoyada en una mesa con un cacharro en la mano, aprovechando que los novios se acercaron a nuestro grupo y nos pusimos a bailar todos en circulo, le hice un gesto para que se uniera, lo cual hizo rápidamente, y así empecé a calibrar su culo, bajando mi mano &#8220;accidentalmente&#8221; de su espalda al inicio de sus nalgas, un poco mas abajo, arriba, abajo otra vez, buff&#8230;tenia un culo cojonudo&#8230;ella sabia de sobra lo que estaba haciendo, y la niña estaba claro que le iba la marcha&#8230;</p>
<p>Cuando nos separamos otra vez,  seguí con mi novia pero no deje que ella se marchara, le dije que siguiera bailando con nosotros y así lo hizo&#8230;Tengo suerte de que mi novia es muy buena chica y que tiene fe ciega en mí, supongo que por eso no se olía lo que se estaba gestando allí en medio. Tras unos bailes mas con roces discretos incluidos, yo me fui al baño, a aligerar un poco el alcohol ingerido, y cuando salí, allí estaba ella&#8230;</p>
<p>Estaba fumando apoyada en la pared, y tendiéndome la cajetilla me invito a que la acompañara, encendí un cigarrillo y empezamos a hablar de cosas banales como si nada:</p>
<p>-Buena fiesta eh?<br />
-Si, pensé que iba a pasarlo mal por no conocer a nadie pero la cosa va bien&#8230;<br />
-Bueno, peor estoy yo, que mi marido no ha podido venir, yo si que pensé que iba a pasarlo mal.<br />
-Por que no ha venido, ¿tenia que trabajar?<br />
-Si, pero mejor, porque así mi hijo no estará todo el tiempo en casa de mi suegra&#8230;<br />
-¿Así que tienes un hijo? ¿que años tiene?<br />
-Va a hacer 2 años el mes que viene&#8230; ¿Y que?, ¿te ha gustado mi culo?, Porque tengo claro que mis tetas te han encantado&#8230;</p>
<p>Joooooodeeeerr! Me puse nervioso y empecé a tartamudear, una cosa era el coqueteo y los roces y otra era abordarlo así, apuntándome a la cabeza y encima como quien no quiere la cosa&#8230;</p>
<p>-Sssisi&#8230;esto&#8230;es un buen&#8230;vamos que se nota que&#8230;que estas bastante bien vaya&#8230;</p>
<p>Se quedo callada mirándome fijamente, con una sonrisilla maliciosa dibujada en la cara, entonces echo una calada al cigarrillo, lo tiro, se acerco a mí, puso sus dos manos en mi pecho y acercando su boca a mi oído me susurro:</p>
<p>-Entra en el baño&#8230;</p>
<p>Me dio un leve empujón en el pecho mientras seguía con esa sonrisilla en la boca, yo entre sin pensarlo, pero no para hacer nada sino por la vergüenza de que alguien pasara por allí y nos viera, joder, que mi novia estaba dentro del salón&#8230;</p>
<p>-Oye, mira, que soy muy tímido y&#8230;<br />
-No eras tan tímido cuando me mirabas las tetas ¿no? ¿y cuando me tocabas el culo?<br />
-Bueno, oye, lo siento vale, a todos nos gusta jugar un poquito ¿no?<br />
-Bueno, pues entonces vamos a jugar&#8230;</p>
<p>En ese momento, me rodeo el cuello con sus brazos y empezó a besarme, yo seguía estando súper nervioso, pero con las caricias que me hacia en el pelo mientras saboreaba su lengua me fui tranquilizando, me dedique a disfrutar de aquello, así que la rodee con mis brazos y baje mis manos hasta agarrar bien fuerte aquellas nalgas que anteriormente solo había podido rozar&#8230;</p>
<p>-Antes no me has contestado, ¿te gusta mi culo, cielo?<br />
-Me encanta, es perfecto&#8230;<br />
-Ya me lo parecía a mi, sino tu polla no estaría tan dura, jajaja&#8230;</p>
<p>En aquel momento me vino un poco de cordura (o locura, según se mire) e intente cortar aquello:</p>
<p>-Oye mira, estas tremenda pero estas casada y con un hijo y yo tengo a mi novia ahí fuera, mejor que lo dej&#8230;<br />
-Quiero chapártela&#8230;</p>
<p>Desde luego sabia como hacer callar a alguien, me empujo suavemente hasta que quede apoyado en la pared del baño y llevo su mano a mi erección, me desabrocho el pantalón con una expresión divertida en la cara y me saco la polla, empezó a acariciarla con su mano y se acerco a besarme otra vez, entonces la copio bien y empezó a masturbarme, yo estaba en la gloria. Entonces mirándome con una cara de vicio increíble se puso de rodillas lentamente, yo estaba deseando sentir como su boca me recibía, entonces me miro, miro mi polla unos segundos, y lentamente se la metió entre los labios. Dios, cuanto placer me daba&#8230;</p>
<p>-¿Te gusta cielo?<br />
-Siiiii, eres increíble&#8230;<br />
-A mi también me gusta, y solo acabo de empezar&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1027" title="La boda - 123porno.com" src="http://123porno.com/wp-content/uploads/2011/01/laboda.jpg" alt="La boda - 123porno.com" width="500" height="327" /></p>
<p>Empezó a hacerme la mamada de mi vida, me lamia el capullo, se la metía en la boca, recorría con su lengua desde los huevos hasta la punta, buff, me estaba volviendo loco&#8230;Entonces se puso de pie y me indico que me sentara en el water&#8230;mientras ella empezó a subirse con dificultad la falda, hasta que pudo bajarse las bragas, se las quito con una mano mientras con la otra sujetaba su falda arremangada, se acerco a mi abriendo las piernas para poder ponerse encima de mi y soltó la falda, ni siquiera le vi el coño, cogió su polla con la mano, apunto y mientras iba bajando me susurro al oído:</p>
<p>-Allá vamos cielo&#8230;</p>
<p>El notar como mi polla iba entrando en su coño poco a poco era indescriptible, se la metió entera y empezó mover su culo arriba y abajo, mientras rodeaba mi cuello con sus brazos y apoyaba su nariz en la mía, sus ojos clavados en los míos, que mirada, puro vicio&#8230;Y entonces empezó a volverme loco con su lascivia:</p>
<p>-¿que decías antes?<br />
-¿que?<br />
-No se, ¿era algo de mi marido no?, A si, creo que querías que parara&#8230; ¿quieres que pare?<br />
-Ni de coña&#8230;sigue cabalgando, que lo haces de puta madre&#8230;<br />
-¿Te gusta? ¿Tu novia te cabalga así?</p>
<p>No se si me ponía mas cachondo que me hablara jadeando, o que lo que estaba diciendo le daba un morbo añadido a la situación&#8230;</p>
<p>-Dímelo, ¿te cabalga así? ¿o yo lo hago mejor?<br />
-¿Y tu marido que? ¿tiene una buena polla o te gusta más la mía?<br />
-La tuya, cielo, te estaría follando todo el día&#8230; (respuesta obvia dada la situación, pero no por eso me dejaba de poner como loco)<br />
-Yo también prefiero como me cabalgas tu&#8230;y como chupas también&#8230;</p>
<p>Alguien entro en el baño, y nos quedamos callados, pero no paro de follarme ni un momento, solo bajo el ritmo mientras me miraba fijamente, podía sentir como cada centímetro de polla entraba y salía de su cuerpo, el intruso echo una meada, uso el lavabo y se largo, Así que ella empezó a bombear rápidamente de nuevo..</p>
<p>-¿Te falta mucho cariño?<br />
-Noo, ¿y a ti?</p>
<p>Me miro riéndose y me enseño dos dedos de su mano, joder con la tía, se había corrido dos veces y ni se había inmutado, una palabra me vino a la cabeza: &#8220;ninfomana&#8221;&#8230;</p>
<p>-Venga cielo, quiero que te corras, dame tu leche&#8230;<br />
-¿tomas algo? ¿o estas operada?<br />
-Córrete dentro cielo, que no pasa nada, soy tuya, solo tuya&#8230;</p>
<p>Sus deseos fueron ordenes para mi, la agarre fuerte del culo y empecé a guiarla&#8230;se acercaba el momento, sentí como me subía la leche y entonces me corrí dentro de ella, le llene el coño con mi esperma, nos estuvimos besando un rato y no se movió mientras mi polla aun palpitaba dentro de ella, entonces se levanto y cogió sus bragas del suelo, mientras yo me subía los pantalones&#8230;</p>
<p>-Ha estado bien ¿eh, cielo?<br />
-Cojonudo nena, eres una bomba&#8230;<br />
-Y solo son las cinco&#8230;<br />
-¿Que quieres decir?<br />
-¿A que hora terminara la fiesta? ¿las 2 o las 3 de la mañana?, tenemos mucho tiempo, jajaja&#8230;<br />
-Eso desde luego&#8230;</p>
<p>Volvió a besarme, y volvimos a la sala, mi novia bailaba divertida con un grupo de invitados y se me acerco chispeante por el alcohol:</p>
<p>-¿Donde estabas que hace 20 minutos que no te veo?<br />
-Salí a airearme un poco y me entretuve hablando con unos tíos de otra boda&#8230;<br />
-Ven que lo estamos pasando de puta madre&#8230;</p>
<p>Y me fui tras ella, eufórico por el tremendo polvo que acababa de echar y sabiendo que aun me podía llevar alguna que otra alegría antes de que aquella fiesta terminara&#8230;</p>
<p><em>Autor: Funset</em></p>
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		<title>El juego de la silla</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 11:03:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de historias]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unas semanas, mi esposa Elena y yo asistimos a una fiesta en la casa de un amigo suyo. Era algo informal, nada de etiqueta y mucha bebida y comida. Había aproximadamente allí 15 ó 14 parejas, todos casados y sobre los treinta. Era un fin de semana festivo y todos estábamos un poco mas alegre de los normal gracias a la bebida. El anfitrion había hecho los arreglos para que aquéllos que vivieramos en "el más allá" pudieramos dormir en su casa. Esto hizo que la gente se deshinibiera bebiendo un poco más de lo normal...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas, mi esposa Elena y yo asistimos a una fiesta en la casa de un amigo suyo. Era algo informal, nada de etiqueta y mucha bebida y comida. Había aproximadamente allí 15 ó 14 parejas, todos casados y sobre los treinta. Era un fin de semana festivo y todos estábamos un poco mas alegre de los normal gracias a la bebida. El anfitrion había hecho los arreglos para que aquéllos que vivieramos en &#8220;el más allá&#8221; pudieramos dormir en su casa. Esto hizo que la gente se deshinibiera bebiendo un poco más de lo normal.</p>
<p>Mi esposa estaba un poco achispada. Se podía decir que estaba coqueteando y riéndose con todos los hombres. Elena llevaba una falda corta tableteada, mostrando dos tercios de sus bien torneados muslos. La parte superior era un top pegado que gracias a la ausencia de sujetador marcaba sus pezones y dejaba libres sus tetas que aunque abundantes y duras saltaban con cada movimiento brusco que ella efectuaba. Este pequeño show no pasaba desapercibido en la mayoría de los hombres de la casa.</p>
<p>Elena es un poco exhibicionista y yo un voyeur por lo que no sólo no me molesta que enseñe sus encantos sino que la animo a ello, pues tanto ella como yo nos excitamos. Yo sabía que estando ella achispada no tardaría mucho en dar un pequeño show, quizas con sus sexys tetas y sus pezones hinchados, quizas con su culo respingón, pues a pesar de la bebida ella era consciente de su provocación y esto la excitaba.</p>
<p>Efectivamente ella quería empezar el show y me lo expresó con una pequeñá sonrisa y un pestañeo que indicaban &#8221; estoy dispuesta a presumir para ti&#8221; yo devolví su signo con una sonrisa de aprobación, mientras en mi interior no podía dejar de sentirme orgulloso de una mujer como esa.</p>
<p>La fiesta continuo. Elena estaba seguía excitada y no paraba de coquetear con unos y otros . Ella estaba todo el rato riéndose y pasandoselo muy bien. Con el paso del tiempo sólo nos quedamos en la fiesta las parejas que debido a la distancia de nuestros hogares nos quedaríasmos a pernoctar allí. En un momento determinado de la noche, todas las mujeres parecían haber desaparecido del cuarto principal donde estabamos reunidos. Despues de un largo rato apareció Susana, nuestra anfitriona y nos dijo &#8220;me alegro de que todos vosotros decidierais quedaros a dormir en mi casa, y quiero invitaros a participar en un pequeño juego. Yo he hablado con vuestras esposas y ellas están conformes si vosotros lo estais. Os aseguro que será muy divertido para todos&#8221;.</p>
<p>A continuación entraron nuestras esposas y Elena vino derecha a mi</p>
<p>&#8220;Cariño te va a gustar&#8221;, me dijo mientras me sonreia melosa. &#8220;Susana quiere que jugemos al juego de las sillas.&#8221;"¡Todo este misterio para el juego de la silla!&#8221; le dije asombrado.</p>
<p>&#8220;Bueno, no es el juego tradicional de las sillas precisamente&#8221; me dijo sonriendo picaramente &#8221; se trata del juego de la strip-silla. Todos los maridos se ponen desnudos y se sientan en las sillas. Las esposas desfilan alrededor de las sillas mientras la música música suena. Cuando la música detiene ellas tienen que sentarse en un asiento, sobre el regazo del hombre que este sentado en esa silla. Alguna esposa se quedará sin sentarse , esta pierde una prenda que deberá quitarle el marido impar que está con la musica. Esto continua así hasta que todas las esposas estén desnudas&#8221;.</p>
<p>&#8220;¡Estupendo, ahora esto hace que la fiesta sea realmente interesante!&#8221; dije espontáneamente</p>
<p>&#8220;Yo estoy listo para jugar… Si tu lo estas&#8221;? Elena confirmó, con una mirada seductora en sus ojos.</p>
<p>&#8220;No tan rápido&#8221; mi esposa me avisó . &#8220;Susana dice que, algun marido le excita tanto que otra esposa esté en su regazo desnudo que intenta penetrarla disimuladamente. Rrecuerda que esto se hace casi sin luz&#8221;. &#8220;Estas seguro que no te importaría que uno de estos chicos, sintiendose excitado, intentara introducir su cosita dentro de mi ?&#8221;</p>
<p>¿&#8221;No estarías celoso ,…. si este tipo de cosa me pasara a mí?&#8221;</p>
<p>&#8220;Parece divertido&#8221;! exclamé &#8220;Elena cariño, yo adoro que te exhibas para otros hombres, eres tan sexy que sería un pecado que solo yo pudiera disfrutar de tu belleza . Creeme, estoy tan excitado que no veo el momento de que el juego comience&#8221;.</p>
<p>&#8220;Para que quieres jugar entonces, para verme exhibiendome desnuda delante de otros hombres o para tener el derecho de follarte otra esposa&#8221;? Ella preguntó</p>
<p>&#8220;¡En absoluto!&#8221;,mentí &#8220;yo estoy de acuerdo en jugar porque quiero verte exhibiendote para mi, ese es todo&#8221;</p>
<p>&#8220;Eso es estupendo&#8221;! dijo Elena &#8220;Porque yo me ofrecí a que tu fueras el marido impar , el que se encarga de la música y quita las prendas.&#8221;</p>
<p>¡Mierda! Pensé para mí. Yo que tenía una oportunidad finalmente para divertirme y Elena me envía a la parte mas aburrida del juego. Después de un rápido cálculo mental acerca de este nuevo desarrollo decidí estar de acuerdo. Después de todo, yo estaría desnudando a las esposas de los demas. Ésto también podría ser divertido. Pero más alla de esto yo estaría libre para mirar a mi exhuberante esposa desfilar exhibiendose desnuda delante de un grupo de machos excitados y sin posibilidad de ocultarlo. Yo ya estaba poniendome a cien simplemente de pensarlo.</p>
<p>Susana, la anfitriona consulto rapidanmente sobre quien participaría y sólo una pareja decidió salirse . El resto estaba deseoso jugar . Nos instalamos en el comedor, con 8 sillas en un circulo grande en el centro de la habitación. En el medio había una pequeña mesa de madera. Todos los maridos se desnudaron mientras Susana me daba instrucciones de cómo usar el C/D y seleccionamos un poco de música.</p>
<p>Elena parecía estar caliente antes de empezar. Ella se puso detrás de mí y me besó en el cuello.</p>
<p>Susurró una pregunta en mi oido &#8220;¿Quieres que sea la primera?, ¿la primera en perder alguna prenda? Yo puedo perder a propósito si tu quieres&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Harías eso por mí&#8221;? le susurré &#8220;quiero que pierdar tu top y enseñes tus tetas para mi&#8221;</p>
<p>Elena me sonrió juguetona y se unió a las otras mujeres en el centro de la habitación, al mismo tiempo que los maridos ocupaban su sitio en el circulo de sillas. Se bajaron las luces pero a pesar de ello se apreciba que algunos de los chicos estaban empalmados antes de empezar el juego.</p>
<p>Nosotros habíamos escogido una salsa como primera cancion y las esposas comenzaron a bailar alrededor de las sillas durante un par de minutos. Susan, la anfitriona, me había dicho que aguantara la música al menos 2 o 3 minutos antes de la parada abrupta. Yo mantuve mi dedo temblorosamente en el botón todo el tiempo mientras disfrutaba, junto con los otros maridos, de nuestras esposas bailando alrededor del cuarto.</p>
<p>De repente detuve la música. Hubo una alocada lucha por los regazos de los maridos. Mi esposa lo intento pero sin sin mucha convicción.</p>
<p>&#8220;Tu pierdes Elena&#8221; Susana gritó a traves del el cuarto &#8220;Ahora tienes que quitarte una prenda y decirle al discjokey qué prenda es para que el te la pueda quitar.&#8221;</p>
<p>Mi esposa vino y me dio un gran beso. Tenía una mueca diabólica.</p>
<p>&#8220;Yo me quitaré el top&#8221; Elena anunció con una gran sonrisa.</p>
<p>Elena levantó sus manos en alto por encima de su cabeza. Yo, con un movimiento veloz, le saqué el top por su cabeza .</p>
<p>El cuarto prorrumpio en aplausos entre nerviosos y excitados, y allí estaba Elena, de pie en el centro, con sus grandes pechos y los pezones rosas hinchados y a la vista de todos. Ella lucía orgullosa como una diosa. Las líneas que el biquini le había marcado resaltaban el contorno blanco de sus tetas y las hacía mas apetecibles si cabe. Ella agitó su pelo de en un modo sensual, y comenzo otra vez el desfile de las esposas.</p>
<p>Yo empecé con la música de nuevo. Mis ojos estaban fijos en mi preciosa esposa mientras daba vueltas. Sus tetas se movían bailando con cada paso. Cada vez que ella pasaba a mi lado me sonreia, estaba disfrutando, era el centro de atención de todos los maridos, los cuales no le quitaban ojo y comenzaban a demostrar lo mucho que les excitaba haciendo subir sus pollas erectas en la oscuridad. Cuando volví a parar la música fue Sonia la que se quedo sin un regazo donde sentarse.</p>
<p>Elena terminó sentandose en Javier, un compañero de trabajo que ella conocia pero que no le gustaba mucho. Con las prisas mi esposa se había sentado justo en sus rodillas . Javier le susurro algo al oido y mi esposa comenzo a reirse y se movio hacia atras en su regazo.Desde mi posición y debido a la poca luz no podía apreciar bien la escena pero algo le estaba haciendo bajo la falda pues mi esposa abrió la boca suavemente y dejo de reirse. Sonia, la chica que se había quedado sin sitio vino a mi y me pidió que le quitara sus zapatos. Yo me tome mi tiempo al quitarle los despacio y mientra le danba un pequeño masaje en los pies. Cuando miré a mi esposa noté que Javier estaba masajeando las tetas de mi esposa sin ningun recato. Ella parecía disfrutarlo. Estaba apoyándose atrás en él, y no parecía ofrecer ningún tipo de resistencia. Los ojos de mi esposa estaban cerrados y tenía una clara expresion de placer en su cara. Javier también mostraba una gran sonrisa de placer mientras continuaba masajeando sus tetas y jugando con sus rosados pezones hinchados.</p>
<p>El juego siguió durante algún tiempo y varias esposas perdieron sus zapatos. Dos esposas habían perdido sus tops y habían estado bailando sólo con sus sostenes. Cada vez yo paraba la musica y miraba a Elena ella estaba en el regazo de un tipo diferente. A menudo ellos la hacian botar en sus regazos para observar sus tetas ir de arriba abajo y hasta hacerlas rebotar. Esto parecía gustarle a cada hombre que en el cuarto tenía una oportunidad de tener sentada a mi esposa en su regazo al tiempo que las magreaban y tiraban de sus pezones muy hinchados para entonces. Ella parecía que realmente estaba disfrutando el momento. A veces me miraba y me daba una sonrisa y un pestañeo.</p>
<p>La vision era muy excitante para mí. Mi polla estaba dura como una piedra . Mientras yo conseguía alguna que otra recompensa quitando la ropa a las otras esposas aquí y alla, eran los otros maridos en las sillas los que estaban divirtiéndose realmente.</p>
<p>Ellos estaban sobando con sus manos a los tops, sujetadores y tetas de las esposas al tiempo que frotaban sus miembros contra las entrepiernas de las mujeres . El sobeteo era gratis para todos y a nadie parecia importarle que su pareja se restregara con unos y otros.</p>
<p>Mi centro de atención estaba en mi propia esposa y el show que en directo estaba realizando para mi. Ella estaba imponente y realmente deshinibida y excitada. En una de las rondas aterrizó en el regazo de su jefe, Francisco. Cuando los miré pude ver a Elena botar en su regazo. Francisco tenia sus manos bajo la falda de mi esposa y parecía que masajeaba su trasero. Cuando Elena boto de arriba abajo note como ella cerraba los ojos y apretaba la boca, algo le estaba pasando. También me fije en que no sé qué se movía más… las tetas de mi esposa …o la barriga de su jefe.</p>
<p>En el siguiente round Elena perdió de nuevo y pidió que yo le quitara sus bragas. Me agaché, me puse de rodillas delante de ella e introduje mis manos bajo su falda , mi esposa bruscamente alzó su falda y me dio una sorpresa. Las bragas estaban a un lado mostrando totalmente su húmeda raja y los labios grandes y rosados. Yo alcancé a tocarle excitado su coño y estaba húmedo, empapando, casi goteando.</p>
<p>&#8221; Parece como si alguien te hubiera hechado un polvo&#8221; le susurré.</p>
<p>&#8220;Fue Javier quien me hizo esto&#8221;. Ella confesó &#8220;Cuando yo me sentaba en él, aparto mis bragas. Entonces puso si gran verga en el camino correcto y con ayuda de sus manos aparto mis labios dejando que su polla se introdujera en mi coño. Luego comenzó a mecerse suavemente. Al principio no supe que hacer pero decidí dejarlo hasta que comenzase la música otra vez &#8221;</p>
<p>&#8220;Javier? no es el tipo que piensas que es una serpiente pervertida &#8221; le pregunté.</p>
<p>&#8220;Sí, ése es él. Yo no supe qué hacer. Yo sé que tu querias que me exhibiese como una pequeña zorra para ti por lo que pensé que no importaba si le permitia follarme sólo un poco. ¿No está enfadado,verdad?&#8221;</p>
<p>&#8220;Yo no estoy enfadado&#8221; le susurré al oido &#8220;Sólo espero que nadie lo halla notado.&#8221;</p>
<p>&#8220;Siento decirte que creo que todos lo notaron&#8221; Elena comentó con cara de niña mala&#8221; Esa es la causa de que después todos ellos comenzaron a hacer lo mismo cuando me sentaba en sus regazos, introducian sus pollas en mi rajita aprovechando los botes, incluso Ricardo se corrio a chorros allí mismo, y mi jefe ademas aprovechó para introducirme un dedo en mi ano mientras saltaba sobre su polla . Yo pensé que ése es lo que tu querías que me hicieran, por lo que les permití hacer de todo mientras yo me sentaba en sus regazos.</p>
<p>Tu querías que todos disfrutaran de las maravillosas tetas de tu esposa y yo les he dado la oportunidad de follarme un poco. ¿Está mal lo que he hecho?&#8221; me dijo con cara compunjida.</p>
<p>&#8220;No, has hecho lo correcto. Sólo que no lo esperaba tan rápido&#8221; yo la aseguré &#8220;No importa lo que pase, yo todavía te amo.&#8221;</p>
<p>Continuamos con el juego y en la siguiente ronda Elena perdió de nuevo. Mi esposa pidió que yo le quitara sus zapatos y mientras lo hacía ella me susurro &#8220;Cariño, yo quiero ser la primera en quedarme totalmente desnudo y así poder presumir para ti&#8221; . &#8220;Quiero que veas sus pollas hinchadas y rojas introducirse en mi coño&#8221;. &#8220;Quiero que les veas follarme en sus regazos&#8221; ¿Tu deseas eso cariño ? ¿Quieres que todos me vean desnuda y tengan el derecho de follarme?</p>
<p>&#8220;Sí, Elena, quiero que comience el show para mi&#8221;. La animé.</p>
<p>Un par de rondas después ella perdió de nuevo y yo le tenía que quitar su falda. Ahora mi esposa estaba desfilando descaradamente alrededor del cuarto totalmente desnuda. Elena lucía preciosa. Ella tiene unas piernas largas y un culo redondeado y listo para ser masajeado. Sus grandes pechos destacaban con los rosasdos pezones hinchados. Mi esposa tiene un bronceado solo cortado por la línea del cordón del biquini, el color canela de su piel hizo que los triángulos blancos resaltaran la blancura de sus lugares prohibidos mostrándolos lujuriosos, expuestos a las miradas ansiosas de aquellos que estaban a punto de probar la miel de su lujuria.</p>
<p>Cuando la música empezó, Elena lucía fantástica mientras bailaba alrededor del círculo de hombres, aunque para entonces, estos eran como salvajes esperando poder ensartar esa hembra en sus lanzas.</p>
<p>Sus tetas bailaron y rebotaron con cada paso. Cuando la música se detuvo pude ver que se sentó en el regazo de Enrique.</p>
<p>Enrique es nuestro vecino de puerta. Él la había sentado pegado a su estómago y me pareció que había introducido rapidamente su polla en el coño de mi esposa. Elena se estaba meciendo rítmicamente mientras Enrique masajeaba sus tetas. Por la expresion de su cara, ella también estaba disfrutando el momento. Yo me tomé mi tiempo en quitar el sostén de la esposa que perdió y de paso aproveché para masajearlas un poco.</p>
<p>Una vez más, empezó la música y miré con gran deleite como mi esposa bailaba desnuda alrededor del cuarto. Cada vez eran mas y mas las esposas que se estaban quedando sin ropa provocando la natural alegría de los esposos. La siguiente vez que la música se detuvo, mi esposa se sento en el regazo de su jefe una vez más. Aprecié como él se movía rapidamente para introducirle su pene al tiempo que acariciaba sus tetas, tirando fuertemente de sus pezones hinchados. Su otra mano estaba de nuevo en su ano y yo estaba seguro que él le estaba introduciendo algún dedo por allí. Elena tenía una mirada de profunda lujuria en su cara. Mientras me dedicaba una sonrisa, pasandose la legua por sus labios, bajo las manos entre sus piernas para masajear las pelotas de su jefe.</p>
<p>La música empezó y se detuvo una y otra vez. Yo mientras intentanba tener algun tipo de recompensa desnudando las esposas. Todas ellas parecian que estaban consiguiendo su ración de sexo con todos los chicos.</p>
<p>El hecho de que mi esposa Elena permitiera que todos los maridos la penetraran y jugaran con sus tetas me tenía magnetizado. Ella parecía que realmente estaba disfrutando del guión y por ende yo tambien. Ésta era el show más excitante que yo podía imaginar.</p>
<p>Después de un buen rato de jugando, todas las esposas estaban finalmente desnudas. Yo podía decir que mientras quitaba las prendas a las chicas, alguna de ellas había sido recientemente penetrada como mi esposa . Cuando todos estaban desnudos, la anfitriona sugirió que siguieramos unas vueltas mas, &#8220;solo para divertirnos&#8221; dijo mientras sonreía pícaramente. La mayoría de las esposas habían sido penetradas un poco, como Elena al principio. Algunas de ellas se resistían, pero otras permitían que las penetransen consiguiendo correrse varias veces.</p>
<p>Elena, estaba permitiendo a los tipos hacer cualquier cosa que ellos quisieran. A las 2 horas de empezar el juego decidimos dejarlo.</p>
<p>Elena y yo aceptamos una invitación para dormir arriba en el piso superior. Yo no veia el momento de quedarme a solas con mi esposa en la alcoba.</p>
<p>&#8220;Te quiero&#8221; le dije &#8220;Has estado magnifica esta noche.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Tu no estas enfadado ?&#8221; me preguntó.</p>
<p>&#8220;¿Por qué iba a estar enfadado&#8221;? inquirí.</p>
<p>Elena tomó mi mano y la descansó en su húmedo coño, hinchado y caliente.</p>
<p>&#8220;Me he podído pasar un poco &#8221; Elena confesó &#8220;Cada hombre que había en el cuarto introdujo por lo menos dos veces su polla en mí, quizá más. ¡ Creo que todos me vieron hacerlo! Las esposas notaron que sus maridos estaban masajeando mis tetas y follándome. ¿No estas enfadado ? Tu dijistes que yo debía ser una esposa complaciente y es lo que yo pude sentir al permitirles sobar mis tetas y introducir sus pollas en mi un ratito. Así que lo hice para ti, darte una exhibición</p>
<p>. Yo permití a mi jefe hacer lo que quiso conmigo. También algunos de los tipos lanzaron un chorrito de su semen en mí!&#8221;</p>
<p>&#8220;Sus corridas estaban calientes, goteaban por mis piernas abajo mientras yo bailaba alrededor de el cuarto. Yo estaba esperando que eso pasara para que pudieras verlo. Te vi mirarlos mientras ellos me penetraban con sus grandes pollas . Yo les permití que todos me penetraran y me introdujeran sus dedos por el culo todo el tiempo que quisieron. Pero todo lo hice por que te quiero, todo el espectáculo era para ti.</p>
<p>&#8220;No estoy enfadado&#8221; le dije &#8221; Estoy entusiasmado&#8221;</p>
<p>&#8220;Entonces cómeme&#8221; casi me ordenó. &#8220;Muéstrame que no estas enfadado comiéndote mi coño caliente que tiene todo su jugo húmedo para ti.&#8221;</p>
<p>Yo bajé la cabeza inmediátamente y empecé a lamerle como nunca lo había hecho. El pensamiento de lamer el sonrosado y dolorido clitoris de mi esposa, caliente aun despues de haber sido follada por varios hombres me excitaba como nunca antes lo había hecho. Mi esposa estaba llena con los jugos de todos, lo que aumentaba el morbo. Ella se corrió dos veces casi de forma inmediata.</p>
<p>Yo quería follármela. Estaba loco de deseo. Monté a mi esposa al estilo misionero y empecé a bombear, pero su vagina estaba demasiado lubricada y abierto para crear cualquier fricción. Saqué mi polla fuera y comence a masturbarme. Al mismo tiempo empece a masajear sus tetas pero ella se quejó diciéndome que estaban demasiado doloridas. No importó, los pensamientos e imágenes de la fiesta volaban por mi mente y antes de darme cuenta ya me había corrido en mi propia mano.</p>
<p>Elena se agachó y susurró en mi oreja &#8220;Te quiero cariño&#8221;.</p>
<p>Después de que una pausa ella continuó… &#8220;Susana me dijo que ellos están pensando en montar otra fiesta el próximo mes. Parece ese es el tiempo que ellos necesitan para un nuevo juego que se llama el TRABALENGUAS.</p>
<p>&#8220;¿Te apetecería ir?&#8221; Me pregunto Elena</p>
<p>&#8220;No me la perdería por nada del mundo&#8221;</p>
<p>Hasta la próxima fiesta.</p>
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		<title>Amor Ciego</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 11:02:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de historias]]></category>

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		<description><![CDATA[Creo que mi testimonio puede ser importante ya que yo soy ciega desde que tenía seis años.Perdí la vista a raíz de un accidente automovilístico y ya me fué imposible recuperarme.Me eduqué en un instituto especializado y soy una no vidente que puede manejarse con toda comodidad a mis 22 años.Tengo muchos amigos y conocidos en mi misma situación pero también alterno con gente vidente ya que mis padres están en muy buena situación económica y casi siempre nuestra casa está llena de gente...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Creo que mi testimonio puede ser importante ya que yo soy ciega desde que tenía seis años.Perdí la vista a raíz de un accidente automovilístico y ya me fué imposible recuperarme.Me eduqué en un instituto especializado y soy una no vidente que puede manejarse con toda comodidad a mis 22 años.Tengo muchos amigos y conocidos en mi misma situación pero también alterno con gente vidente ya que mis padres están en muy buena situación económica y casi siempre nuestra casa está llena de gente.</p>
<p>Quiero aclarar que los ciegos conocemos la perspectiva del lugar que habitamos o por donde nos movemos con una precisión muchísimo mas exacta que alguien que no es ciego puesto que debemos agudizar el resto de los otros sentidos al máximo.El hecho de que yo sea ciega no me impide gozar de la vida en todas sus facetas como por ejemplo: el sexo.Quiero hablar de mi vida sexual porque gozo tanto entregándome al placer de los sentidos-aunque me falte la vista-que me cuesta creer que existan hombres y mujeres que tengan problemas con algo tan natural.</p>
<p>me inicié sexualmente con Pablo,un chico no vidente que era compañero mío en el colegio especializado donde cursábamos nuestros estudios.Ambos teníamos mas o menos 17 años.Si bien yo había rozado con mis dedos el contorno de un cuerpo humano-en el sistema Braille se lee al tacto-no tenía en realidad la mínima impresión sobre el cuerpo de un varón y sí tenía una curiosidad terrible.Mi cuerpo estaba muy sensibilizado puesto que yo me masturbaba por las noches.Recorría mi vientre con las llemas de mis dedos ya que ya estaban amaestradas en el arte del tocar,y cuando llegaba a mi pelvis desenredaba los pelillos que habían comenzado a crecerme.La pubertad no me tomó desprevenida puesto que como ya dije,siempre he tenido amigas que no tienen problemas con la vista.Con ellas charlaba durante largas horas y me contaban cosas.Me contaban por ejemplo,cómo era un pene.Una de ellas,Alicia,un día me dijo:&#8221;Qué lástima que no puedas verlo&#8230;! Un miembro es lo mejor&#8230;es como esto&#8221; me dijo y me puso en la mano un cilindro de plástico que se iba afinando hacia una de sus puntas y terminaba redondeado.Lo palpé un momentoy luego le pregunté qué era puesto que del otro lado del extremo tenía una base chata y algo así como una tapa. &#8220;Es un vibrador,escucha&#8230;&#8221;me dijo y a continuación escuché un zumbido.Luego me explicó que algunas mujeres lo usaban en reeemplazo del pene cuando estaban sin pareja o simplemente lo usaban igual ya que daba mucho placer.</p>
<p>Me dijo que se colocaba sobre el clítoris, que era una protuberancia pequeña que teníamos las chicas en la punta del sexo.Yo ya sabía lo del clítoris porque cuando me tocaba de noche y sentía la calentura,eso se me ponía duro.Luego de que yo me aliviaba,se me ablandaba nuevamente.También sabía que el clítoris,según nos había dicho la profesora,era un primitivo pene atrofiado en las mujeres.Todo esto yo lo sabía,realmente la pubertad fué un camino secreto pero creo que lo es para todos los adolescentes,aun para los más liberados.</p>
<p>Con pablo por las noches paseábamos por el parque del instituto y a veces íbamos a una glorieta que había detrás del edificio,era nuestro escondite.Nos quedábamos charlando hasta que escuchábamos la campana que nos llamaba a nuestros dormitorios.Todos los estudiantes teníamos allí bastante libertad aunque las otras chicas no parecían hacer demasiado uso de ella en el colegio.La cosa era cuando salían de vacaciones.Una noche yo estaba charlando con Pablo cuando noté que su voz se había puesto tensa.Me dijo que se sentía raro y que el perfume que yo usaba le producía una cosa como &#8220;muy sensual&#8221; en todo el cuerpo.Yo me reí y le dije &#8220;¿Quieres que nos conozcamos&#8230;?&#8221; no sé porqué le pregunté eso,quizás porque nosotros necesitábamos tocarnos para sabernos.Yo ya sabía la cara de Pablo porque de tanto en tanto lo tocaba,sobre todo cuando no le creía algo o cuando pensaba que me estaba haciendo una broma.</p>
<p>Esa noche me acuerdo que yo tenía puesto un vestido de algodón muy fino y vaporoso.Me lo había traído mi madre de uno de sus viajes.</p>
<p>Sentí que la mano de Pablo rozó el borde del escote de mi vestido y me estremecí.Las piernas y los muslos se me ablandaron y un hormigueo extraño me agarró en las palmas de las manos y en la planta de los pies.Yo quería tocarlo ahí,entre las piernas pero no me animaba.El empezó a respirar rápido y escuché ruido de telas y luego un cierre que se bajaba.Con el corazón anhelante me quedé inmóvil.El tomó una de mis manos y me dijo :Mira lo que tengo aquí&#8230;&#8221;y fué llevando mi mano hasta detenerme cerca de su ropa.Yo sentí un calor que emanaba del lugar donde debía apoyar mi mano pero no me decidía.De pronto él me la bajó más aún y la piel de mi mano tomó contacto con una cosa caliente.Cerré lentamente mi mano alrededor de eso y me dí cuenta de que era como el cilindro que Alicia me había mostrado,pero no era tan liso,tenía alteraciones como las venas de los brazos y además una cosa como si hubiera sido una capucha de piel.Era caliente y suave.Lo apreté un poquito y sentí lo duro que era y me dió una gran desesperación.Tanta que lo tomé con mis dos manos y lo acaricié como si hubiera sido un bebé.Pablo se quejó pero no de dolor sino que emitió un sonido como de un placer retenido. Me enseñó a tocarselo abarcando mi mano alrededor del miembro subiendo y bajándolo.De pronto el costado de mi mano se topó con una cosa carnosa y resultó que eran los huevos o testículos.Los exploré con mis dedos tratando de hacerme una imagen de cómo se verían.Estaban velludos y bastante duros.Pablo me pidió que le siguiera bajando y subiendo y comenzó a dar chillidos placenteros.Una cosa le brotó de golpe y un líquido caliente me mojó la mano.Se me puso resbaladiza y luego se convirtió en crema.Era como almidón.El olor era muy extraño,un olor que yo nunca había olido.Pablo me dijo que había acabado y que si yo lo dejaba él me iba a hacer acabar a mí.Puse un poco de reparos pero cuando sentí que su mano avanzó bajo la pollera de mi vestido algo se me hizo un nudo en la boca del estómago.Quería abrir las piernas porque era una sensación parecida como querer orinar pero más cerca del placer que de otra cosa.Tenía como algo que quería largar por entre las piernas,algo parecido a cuando yo me tocaba por las noches en el dormitorio&#8230;Dejé que él me tocara y cuando sus dedos se apoyaron sobre los bordes de mi braguita los dejé entrar.El corazón me latía muy fuerte,quise gemir pero no pude porque no me salía la voz.Le agarré la mano porque tuve miedo de desmayarme, pero esa sensacion de querer dejarlo hacer lo que él qusiera era más fuerte que yo.Al mismo tiempo sentí que una cosa que me latía en el clítoris,con cada latido me impulsaba hacia afuera,una gotita de flujo.No me daba verguenza ni mucho menos.Yo escuchaba la respiración cada vez más agitada de Pablo y sentía sobre mi cuello su aliento caliente.El abrió un costado de mi bikini y metió su dedo,lo hizo resbalar a lo largo de mis labios intimos y luego los abrió muy suavemente.Me daba golpes de calor y frío alternativamente.Las puntas de mis senos estaban duras,era una sensación nueva y desconocida.Luego él hundió un poquito su dedo y lo agitó dentro mío.Ahí sí que creí que me moría&#8230;Le pedí que me dejara tocarlo nuevamente y cuando él se arrimó de tal forma que no pude hacerlo noté que su cosa estaba nuevamente dura,como antes de que le saliera el líquido que me había mojado la mano.El se acostó sobre mí y apuntó la punta de su sexo contra el mío pero como yo tenía el bikini puesto no me podía entrar.Rápidamente y sin que él me dijera nada,me la saqué y la guardé en el bolsillo de mi vestido pues los que somos ciegos sólo tenemos la memoria como ayuda.La cuestión es que cuando me levantó el vestido yo me abrí de piernas.Temí que si metía su miembro me hiciera daño pero el deseo era más fuerte que todo.Cuando la punta de su pene entró sólo sentí un estironcito en la piel de mi vagina pero estaba tan desesperada que sólo quería tener toda esa cosa dentro mío y moverme.Yo no sabía cómo debía moverse una chica pero el instinto me guió ya que poco a poco me la fué poniendo.Yo gemía y exhalaba pequeñas quejas pero no de dolor sino de placer&#8230;Oh&#8230;cuando la tuve toda entera dentro mío yo sentí que estaba clavada por esa carne tan caliente y Pablo me daba besos en la boca metiendo su lengua dentro de la mía,parecía tan descontrolado como yo.Mia pechos estaban aplastados por el suyo y esa impresión tan íntima me hizo desearlo aún más,El se movía un poco torpemente pero era su primera vez,según me enteré después.Recuerdo que a poco de moverse,volvió nuevamente a eyacular pero lo hizo en la entrada de mi vagina pues según me confesó no quería que yo tuviera problemas.Pero lo que yo quería era desahogar esa necesidad tan imperiosa,así que me quedé levemente acongojada ya que se le había ablandado el pene.Me dijo que esperara un poco y saliendo de mí,se arrastró hacia abajo.Al principio no comprendí qué es lo que iba a hacer pero luego&#8230; Oh! cuando metió su lengua entre mis piernas creí adorarlo.La mivió rápidamente haciendo cosquillas en mi clítoris y levanté las rodillas,hubiera querido que metiera su lengua y su cabeza entera dentro de mi vagina que estaba tan mojada.Su lengua me hizo desesperar y el pecho se me cerró y los ojos se me llenaron de lágrimas.Una emoción terrible me sacudió de arriba a bajo y mordí mi mano para no gritar porque creí que se me rompían los huesos y los músculos con una especie de calambre que me tensó toda hasta que cuando llegó su punto máximo fué como una ola que me sumergió en un placer terrible y empecé a acabar mientras apretaba fuertemente los párpados y mi pelvis se sacudía compulsivamente hacia arriba y adelante.</p>
<p>Luego de eso quedé exhausta por unos segundos mientras la lengua de él seguía lamiéndome.Estaba tan asombrada de eso tan placentero que no podía entender cómo era posible que eso se reprimiera o que algunas personas lo vieran tan mal.No comprendí porqué los adultos nos incitaban a cuidarnos del sexo&#8230;Como si fuera algo negativo o desagradable&#8230;!No tuve tiempo de pensar mucho porque enseguida continuamos nuevamente.Con Pablo nos acostamos casi todos los días luego de aquella experiencia y cuando terminé mis estudios allí y volví a mi casa comencé a tener relaciones con cuanto muchacho conocía en el círculo de amistades de mis padres.Una de las cosas que siempre noté es que cuando mis amigas dicen que un tipo es feo,no tienen ganas de hacer el amor con él.Como yo no veo,a mí me gustan todos.No me gustan los que tienen voz aflautada o que son muy gordos,pero en general no tengo problemas para bajarme las bragas y hacer el amor en cualquier parte que esté.Mi amiga Alicia fué la primera que me escuchó contarle acerca de mi vida sexual y la que me aconsejó sobre los métodos anticonceptivos.También me dice que yo tengo la ventaja de que como no puedo ver si un tipo me gusta o no,me puedo acostar con cualquiera.Lo que pasa es que a mí me gustan todos los hombres que son educados y a quienes conozco a través de su conversación.Cuando entro en confianza los palpo y ello parece entusiasmarle.Tengo un amante casado que siempre me dice que cada vez que me acerco y lo palpo siente como cuando tenía doce años y lo tocó la primera mujer de su vida.En cuanto a mí,no tengo pareja fija y no sé si la tendré pues cada vez que oigo una nueva voz masculina cerca mío,no puedo resistir la tentación de entablar algún tipo de acercamiento que al final me lleve a un orgasmo glorioso.Soy un poco tímida,pero no tengo complejos,talvez por mi carencia.No me importa que cuando estoy desnuda me vean mis amantes.Lo único que me importa es gozar mucho de la naturaleza que tengo en el cuerpo.Muchas veces pienso que no sé si sería tan feliz si estuviera sujeta a todos los complejos que parecen animar a las demás mujeres,incluyendo a muchas de mis amigas.No puedo imaginar visualmente como es un miembro pero lo conozco a la exactitud,no sé cómo explicarlo.He practicado mucho el coito anal y he gozado intensamente con él,es más,es uno de mis métodos anticonceptivos más gozosos y eficaz.No me duele ya que no tengo ningún problema en relajarme y entregar mi ano a un buen miembro que me haga feliz.Tampoco tengo límites con el tamaño del pene de un hombre,ya sea grande o pequeño,para mí un falo es siempre un falo y por lo tanto un instrumento de placer.Sé distinguir perfectamente al tacto el momento en que un hombre está por eyacular y también sé retenerlo con una ligera presión de mi dedo cerca de la entrada de su ano.Soy sexualmente hablando,una chica realizada.</p>
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		<title>Una gota y un dintel</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 10:56:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de historias]]></category>

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		<description><![CDATA[Por varios hechos: la fuerza de la gravedad y sus malas y buenas pasadas; la conciencia de su cuerpo despertada por su amante; el instinto de marcar los territorios, que comparten humanos y animales. Todo ello unido al marido que le encuentra en indecorosa situación...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por varios hechos: la fuerza de la gravedad y sus malas y buenas pasadas; la conciencia de su cuerpo despertada por su amante; el instinto de marcar los territorios, que comparten humanos y animales. Todo ello unido al marido que le encuentra en indecorosa situación&#8230;</p>
<p>Heme ahí. Parado. Titubeante. En una mano cargo mis zapatos y en la otra mi ropa. Estoy parado sobre el dintel de una puerta, tal como si se tratase de una estatua de un santo milagrero, como si fuera un mágico jesuita, como si fuera la pesadilla de Edgar Allan Poe de un marido. ¿Qué he hecho para estar en ese instante ahí? Déjenme contarles que todo empezó, como casi todo lo que empieza, en el suelo.</p>
<p>Esa tarde iba caminando feliz y ansioso por una acera. Dejaba que el ruido de las calles se agolpara en mis oídos y que las imágenes colmaran mis ojos de múltiples funciones visuales. Mi motivo para estar feliz era que mi destino era la casa de Amanda. No daré detalles de cómo conocí a Amanda, ni lo que me costó convencerla de que engañara a su esposo conmigo, ni mucho menos los esfuerzos titánicos para convencerla de que ella me pertenecía por elección libre, que mi verga era su verga favorita y que no había nada más rico en el mundo que los orgasmos que entre ella y yo fabricábamos. </p>
<p>Tal vez fui muy optimista al referir que ella me ama, tal cual si pudiera estar seguro de ello, pero soy por lo regular así, animoso. Sé que ella nunca dejaría a su esposo y su casa por mí, que le sirvo casi exclusivamente para aligerar el estrés de su cadera, que mis ideas las hace un poco a un lado, pues no me tiene en su cama por mi filosofía, sin embargo debería ella reparar en mis pareceres, pues la quiero de verdad.</p>
<p>En ese trayecto me ocurrió una situación extraña que luego no pude dejar de catalogar como una irónica premonición. Iba caminando, como ya dije, y miré un perrillo mitad salchicha mitad no sé qué, tan obeso que más que parecer una salchicha verdadera parecía un chorizo mal amarrado. El perrillo era bastante feo y malencarado, le asomaban los dientecillos inferiores y miraba desafiante a todo lo que se le acercara, tal cual si matarlo no fuera lo más fácil del mundo. Caminaba haciendo con sus nalgas un movimiento de una bolla loca. Se detuvo a lado de un BMW muy bonito y en un gesto irreverente se orinó en la costosa llanta. Fuera del lujoso coche estaba un sujeto que tenía toda la facha de haber sido contratado para vigilar que ningún cabrón cobarde pasara con una ficha a rayar la pintura roja del vehículo. Sin embargo, por alerta que estuviera, estaba preparado únicamente para impedir ataques humanos, mientras que al perrillo ni siquiera lo vio.</p>
<p>Ver esa escena tan kitch, me dio mucha risa. Me preguntaba los motivos del perrillo para orinar la llanta del BMW. Su actitud era de decir: &#8220;Este pinche auto caro me pertenece, es parte de mi territorio, es mío&#8221;. Luego comencé a divagar en las costumbres animales. Por estar absorto en estas cavilaciones, tropecé en plena calle, tres personas se rieron, mientras que otra se acercó a ayudar, sobándome la frente. Esta última, de quien no distinguí el rostro me dijo con una voz muy hermosa: &#8220;Deberías fijarte en dónde pisas. La gravedad es amiga y enemiga de todos&#8221;.</p>
<p>Me levanté aturdido, enfadado. Encima meditando en la arenga que la extraña de la voz linda me había dicho. ¿Qué significaba todo esto?, no lo comprendía. Volví a pensar en los perros y en su rara manera de marcar su territorio.</p>
<p>Pensé que el ser humano vive inmerso en un deseo de adueñarse de todo. La actitud de cada hombre y cada mujer es acercarse a algo o alguien y alzar la pata para verter la marca. ¿Qué he hecho con Amanda?, la he marcado como mía, la he alzado en las formas más inverosímiles y la he bañado con mi semen. Ella me asegura que es estéril, desgraciadamente, pero cuando dice &#8220;desgraciadamente&#8221; lo dice con una sonrisa perversa que es casi una solicitud de que bañe su matriz entera con mi esperma, y así, la he marcado tanto que mis fluidos le han llegado al corazón y lo han convertido en una perla blanca que solo late al ritmo de mi yugular.</p>
<p>Al llegar a su casa toqué la puerta con tres golpes, que es algo así como nuestra contraseña. Lo ordinario es que su esposo, que es un enajenado del trabajo, nunca está, pues regresa siempre hasta después de las diez de la noche, ella sin embargo me abre la puerta con su cara de ama de casa, me hace cruzar el umbral de su puerta y una vez que se cierra a mis espaldas, comenzamos a devorarnos la lengua con vehemencia. Después de todo, por temprano que sea nunca nos parece suficiente el estar follándonos.</p>
<p>En esta ocasión sucedió algo diferente. De dentro de la casa se escuchó &#8220;pasa&#8221;. Eso era inusual. Yo crucé la puerta lentamente, como con miedo, arrastrando los pies como si pesaran una tonelada. Me detuve debajo de la entrada y alzaba mi cuello para ver dentro de la casa. Sentí en el cuello una gota incandescente, picante, agresiva. Me llevé la mano a la nuca instintivamente y toqué algo de cera que se empezó a solidificar en la yema de mis dedos. Escuché una risa traviesa de encima de mi cabeza, era Amanda.</p>
<p>Al alzar la vista me parecía una tontería lo que hacía. Pero aquí debo parar y explicar que esa locura en realidad atendía a otra locura mayor. En un tiempo el esposo de Amanda, que se llama Pablo, quiso poner un segundo piso, o al menos usar su techo como una gran terraza. La idea no prosperó ya que sintió la cantidad de calor que almacenaba el techo, a manera que clausuró la escalera que daba al techo. ¿Cómo luce eso ahora?, parece el diseño de un arquitecto orate, pues a lado de la entrada hay una escalera con hermosos mosaicos de mármol, sin embargo la estúpida escalera va a dar a lo que debería ser una salida al techo, misma que es imposible de abrir porque está sellada a piedra y lodo. Es una escalera hacia la nada. Y a lado de la escalera la puerta, y sobre la puerta un dintel en la cual uno apenas si cabe parado, pues tendrá cuarenta centímetros de ancho, a lo más.</p>
<p>Amanda estaba ahí, sobre el dintel. Vestía una hermosa bata de seda de color rojo satinado, y sobre su mano cargaba una pequeña vela. Desde donde yo la veía alcanzaba a registrar perfectamente que ya no traía bragas. Le pedí que bajara. Para esto yo había cerrado ya la puerta. Una vez que ese cuerpo divino estaba sobre la superficie del suelo empezamos a abrazarnos fuertemente, apretándonos uno contra otro para sentir los pechos mutuos, le tocaba su sexo con mi mano y ella buscaba la manera de empezar a agitar el mío.</p>
<p>Fuimos a la cama y ella me pidió que trajera la vela. Tendió su magnífico cuerpo sobre la cama y yo la admiraba con avaricia. Comencé a verter gotas de cera sobre su cuerpo, y a cada clavado de cera que se estrellaba en su piel, los poros se erizaban violentamente.</p>
<p>&#8220;¿Te gusta?&#8221; Le pregunté.</p>
<p>&#8220;Me fascina&#8221; Fue lo que contestó en medio de un suspiro encantador. </p>
<p>&#8220;Amanda querida, mira qué bella te vez ahí recostada, con tus pezones oscuros, las dunas de tu vientre, el latido que emites. ¿Cómo agradezco al cielo que te compartas conmigo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Aprovéchame. Ese es el pago justo&#8221;</p>
<p>Hasta ahí, lo que nos decíamos era más o menos igual que lo que nos decíamos siempre, pero luego, ella comenzó a decir cosas que en verdad me interesaron. Susurró con un tono de gata afónica lo siguiente:</p>
<p>&#8220;Déjame decirte que es lo que más me gusta en esta vida. Lo que más me gusta es gozar. Tu estás aquí porque me haces gozar maravillosamente. Si sirve a tu curiosidad he de contarte que el cuerpo de la gente es triste por naturaleza, solo por naturaleza. Un cuerpo intocado no existe. Dime, ¿Recordabas siquiera que tenías una nuca?, siempre está ahí pero nunca la notas. Te mantiene erguido y te permite voltear a mirarme el culo, te sirve para recargar tu peso cuando estas sobre mí y tus manos están demasiado ocupadas con mis nalgas o mis tetas, siempre está, pero nunca existe. Necesitaste que viniera yo con un poco de cera ardiente para que la pobre existiera un poquito. Recuéstate cariño. Mira que verga tan rica, grande, dura, está bien parada y lo sabes, pero dime, ¿qué parte de ella vale la pena ahora?, ni un solo milímetro de ella es capaz de hacerte feliz por sí mismo. Ahora observa&#8230;&#8221;</p>
<p>Tomó mi palo con sólo dos dedos, acercó su cara, sacó su lengua y con la punta de ésta rozó mi glande, el cual casi se revienta como una granada con el sólo contacto de aquella lengua caliente.</p>
<p>&#8220;¿Ves?, ninguna parte de esta maravilla sirve para nada si yo no la toco, si no la convierto de simple cuerpo en mágica sensación. Eso es a lo que llamo gozar. Cada parte de mí que no tocas es una parte que no existe y, ¿Sabes qué?, yo quiero existir completa.&#8221;</p>
<p>Todo aquello era para mí como una orden muy esperada. De tal forma que toqué con mis manos y besé cada tramo de su cuerpo. Luego quise darle existencia a su matriz, a todas esas partes de su interior que nunca siente. Así la penetré larga y consistentemente. Mi manera de coger es sensible pero fuerte al fin y al cabo, pues tengo mucha vocación de meter mi verga hasta el fondo último y de verter mi semen generosamente.</p>
<p>Luego de cerca de tres horas de estar follando, yo ya tenía urgencia de venirme. Ella había tenido ya múltiples orgasmos, mientras que yo había estado cerca varias veces, sin haberlo conseguido. Por fin, sentía venir desde muy dentro de mí un cálido riachuelo de semen. Sin embargo, Amanda dio un giro violento a su cabeza, pero no fue de placer. Su cuerpo entero quedó como un monumento al pánico, y sus ojos incrédulos me hicieron consciente que en la cerradura de la entrada se escuchaba el tintinear de un llavero. La llave correspondiente seguramente no fue encontrada, y acto seguido se escuchaba el toque firme sobre la puerta. ¡Era el marido! </p>
<p>Recogí mi ropa y mis zapatos y bailé la danza ridícula de aquél que no encuentra dónde ocultarse. Amanda tendía deficientemente la cama y me indicaba, &#8220;ve al dintel, súbete al dintel. Yo distraeré a Pablo en la recamara mientras tú te escapas&#8221;.</p>
<p>Como pude subí silenciosamente al dintel y me paré casi sin respirar, sin moverme. En una mano mi ropa, en otra mis zapatos. Casi se trataba de un acto de mero equilibrio. Amanda abrió la puerta y se retrajo hasta el fondo, ya con su batita encima.</p>
<p>&#8220;Pero linda&#8221;, dijo su marido con lascivia, &#8220;veo que has estado esperándome, con las ganas que tengo de reventarte el culo.&#8221;</p>
<p>&#8220;Qué bueno que llegaste&#8221; dijo Amanda con tono nervioso. Había que ser un imbécil para no percatarse de lo que ocurría, o estar definitivamente muy caliente. Esto me ponía en cierto modo a salvo, pues Pablo era ese tipo de imbécil de que hablo y además estaba muy caliente. Todo habría resultado muy bien si no hubiese existido la fuerza de gravedad.</p>
<p>Como dije, estaba sobre el dintel, de cara al interior de la casa, como si fuera el santo patrono del engaño, con una mano ocupada con mi ropa y otra con mis zapatos, en equilibrio. Sin embargo, tanto ajetreo no había terminado por poner fláccida mi verga, la cual sufría de un raro priapismo esa tarde y se mantenía tan en forma como cuando estaba dentro y fuera de Amanda. Y todo esto no hubiera sido ningún problema, a no ser por el ojo de mi pene que no pudo retener una espesa gota de semen que se revelaba ante la situación.</p>
<p>¡Qué ironía!, la gota caliente, o no se si enfriada por el trayecto, fue a dar en la nuca de Pablo. Al igual que yo se llevó la mano a la nuca y con la yema de sus dedos evaluó la sustancia caída del cielo. No supo qué era hasta que volteó, al igual que yo hace unos momentos, hacia arriba del dintel, y encontrarme.</p>
<p>Obviamente empezó a decirle puta a Amanda. &#8220;Tú ahí te quedas cabrón, de ahora en adelante vas a ser mi jodida estatua. Vamos, tira tu ropa y tus zapatos si no quieres que suba a castrarte&#8221;. Yo no quería averiguar si este carnicero era capaz de hacerme una penetomía, así que por lo pronto le hice caso.</p>
<p>Me ordenó que no dejara decaer mi miembro. Se abrió la bragueta y ordenó a Amanda que se la mamara, cosa que ella hizo obediente. Luego de ver que en apariencia todos le hacían caso a este hijo de puta, comencé a creer que a esas alturas el hecho de estar siendo humillado ya no era algo espontáneo, y me quedó muy claro cuando Pablo me gritó, &#8220;Pobre de ti que no cumplas con esta puta que tengo por mujer&#8221;. Acostó a Amanda sobre el suelo, justo debajo del dintel, a manera que ya no podría estirar las piernas porque darían contra la puerta. Cualquiera que pasara por fuera de la puerta alcanzaría a escuchar el inaudible ruido que hace una verga al rozar con una vagina. Le alzó las piernas como si la fuera a echar en una maroma hasta que la espalda de Amanda sólo tocaba el suelo con la parte de sus omoplatos, dejando el culo hacia arriba.</p>
<p>Pablo comenzó a follarse a Amanda en esa extraña posición. El ángulo de la verga al entrar y el coño sobreexcitado de Amanda terminaban por formar una especie de vasijita, un pequeño hueco. Pablo ordenó, &#8220;Aquí, pon tu leche justo aquí. Voy a empujarle cada gota hasta que no le quede nada por tragar&#8221;. Así, desde el dintel de la puerta, con un arte desconocido y una puntería increíble, comencé a intentar colocar las gotas de semen, que salieron con facilidad, en el punto señalado. Di tres de cinco chorros. Daban en el blanco y Pablo los empujaba con su palo hasta el interior de Amanda. Sin embargo, un chorro le cayó en el pecho, y otro sobre la mano izquierda que sujetaba con fuerza la nalga de Amanda. Con su mano bañada, comenzó a untar mi esperma sobre la nalga de Amanda, poniéndola muy brillante. Eso me excitó de nuevo y me corrí una vez más, esta vez mi semen le cayó a Pablo en el cuello, y tal cual si ello detonara su propio orgasmo, estalló como bomba de hidrógeno, manoteando y destruyendo un par de floreros que había en una mesita de la entrada.</p>
<p>Por fin me permitió bajar. Lo que siguió fue muy incómodo, pero no he de narrar la plática tediosa que siguió a aquella experiencia, pero a ser honestos con el relato he de concluir con lo que pasó después, y que se relaciona con el hecho que pasó al inicio de esta historia y que yo bien describí como una irónica premonición. Amanda encaró a su marido y le amenazó diciéndole que si él me echaba de su vida, ella lo abandonaría permanentemente, cosa que no me hacía feliz porque ella nunca dijo que en caso de dejar a Pablo se iría conmigo, después de todo amaba demasiado al dinero. Ambos consintieron, dando por hecho mi aceptación, que yo me cogería a Amanda las veces que quisiera, pero si Pablo coincidía en el momento de follar, él también la follaría, y de esta forma, me encerraron en un triangulo.</p>
<p>Todo esto sigue sin explicar el por qué de la irónica premonición. El perro, el perro marca aquello que es suyo, y uno nunca imagina que el árbol que el perro mea es dichoso de ser meado, que el BMW tuvo un buen día por haber sido objeto de un baño dorado canino, Perro y árbol se unen, perro y llanta, perro y la bolsa de basura sobre la cual se sienta.</p>
<p>Siento que todo aquello fue un tropiezo, que la culpa la tuvo la fuerza de gravedad, pues ella fue la que jaló el hilillo de semen que fue a dar justo a la nuca de Pablo, que me sigue cayendo gordo, como el primer día. En cierto modo Pablo se hace el dominante pero siempre acaban pidiéndome ella y él que termine eyaculando sobre el cuerpo de Pablo, así, he marcado su culo como mío, sus pechos, sus testículos, su cuello, su cara. Él ama mi semen pese a que se declara homofóbico. De hecho lo único de mí que lo toca es mi semen, pues la idea de que lo toque lo mataría de rabia. Sin embargo él busca existir a través mío.</p>
<p>La última vez que estuve con ambos, bañamos de semen el pecho de Amanda, él del esternón para abajo, en lo que sería el vientre, y yo de ahí hacia arriba. Esparcí la crema satinada sobre sus pechos, la hice existir por vez última. Una noche pretendí ir a buscarles, pero escuché que dentro había una orgía. Pablo y dos de sus empleados se follaban a Amanda, luego la bañaban con su leche en el pecho, luego Pablo se recostaba sobre el pecho brillante y esparcía el semen con su propio cuerpo, para luego correrse acostado boca abajo, sobre su pecho, ahí donde ha de latir su propio corazón. Me sentí engañado. Sencillamente me alejé. </p>
<p>Pese a ello, todo valió la pena, pues aprendí que ninguna parte de mi cuerpo me sirve si no es tocada utilizada. Soy consciente que al amar hago existir, y por eso hago existir completamente, de eso no se ha quejado nadie.</p>
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