ago 24, 2010

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Fantasía Medieval

Era ya bastante tarde, y el sol amenazaba con ponerse de un momento a otro, pero yo tenia aun que cruzar la mitad del bosque para llegar a mi casa. No entendía como se me había echo tan tarde, así que recogí las flores que andaba cogiendo y el cántaro lleno de agua del manantial.

- Llegare tarde a cenar de nuevo…- comenté molesta por la reprimenda que me iban a echar mis padres.

Cogí el camino mas corto hasta llegar a mi aldea, pero es el mas frondoso y a veces, si no te conoces el camino, te puedes perder porque se difumina el sendero con la maleza.

Camine 10 minutos, pero en una curva, mi vestido se engancho a una rama y tropecé.

Con un grito caí al suelo, y se me bajo la camisa que enseñaba los hombros un poco, viéndose mi pecho.

Rápidamente me coloque la camisa y mire que no hubiese nadie, pero algo me sobresaltó. Un ruido entre los arbustos se escuchaba próximo a mi, y cada vez se acercaba mas.

Me levante corriendo, dando un tirón a la falda, la cual se rajo por un lado. Cogí las cosas y salí corriendo asustada. Pero cuanto más corría, más oía ruidos persiguiéndome. Las ramas me iban rasgando la ropa, tanto que me tenia que coger la camiseta para que no se me cayera.

En medio de la carrera, me gire desesperada hacia tras y vi a alguien de fondo corriendo hacia mi, de pelo largo y moreno, con cuerpo atlético y pantalones oscuros, pero no logre verle la cara. Iba en un caballo negro detrás mío. La visión hizo que se me encogiese el estomago de miedo. No sabía quien era, no sabía porque me perseguía, pero si podía intuir que podía querer.

- Déjeme!!- grite, pero justo tropecé con una rama caída, y caí duramente contra el suelo, abriéndose totalmente la camisa, dejándose ver mi pecho, y la falda traicionera se me había subido tanto que dejaban al aire mis muslos.

EL hombre aprovechó y se bajo del caballo con mucha agilidad. Intenté levantarme para seguir corriendo, pero lanzo hacia mí y me rodeo con sus fuertes manos enguantadas la cintura. Intente resistirme, pero me rasgó con el forcejeo lo que quedaba de camisa y me levanto la falda con una mano mientras que con la otra me acariciaba un pecho y me lo lamía, amarrándome bien para que no pudiese huir. Me hacia cosquillas con su perilla rubia , pero intentaba resistirme inútilmente. Era fuerte, y cuanto más intentaba apartarme de el, más fuerte me cogía y más sentía sus músculos fuertes.

No me podía creer que estuviese pasando esto, que iban a pensar cuando lo dijera en la aldea… si es que podría decirlo alguna vez?

- Para! No! Para!!- grité revolviéndome, mientras él me cogía de las muñecas hacia arriba y no paraba de lamerme los pechos, sujetando uno con una mano, mientras me acariciaba el pezón, y con la lengua se concentraba en el otro.

Erotic medieval - 123porno.comDe los gritos pasé, poco a poco, a confundirlos con gemidos. No me podía creer que ese desconocido, al que aun no me había fijado en la cara, me estuviese haciendo disfrutar!

- Cállate, y disfruta…que sé que te esta gustando…-comentó él con voz fuerte y grave.
- No!, No! Quita, suéltame!- dije volviendo a revolverme roja, no podía dejar que el hombre pensara que me estaba poniendo muy excitada, tanto que junté las piernas, para que no apreciara lo húmedo que estaba dejando mi interior..

El hombre comprendió lo que me debía de estar pasando, porque subió la mano enguantada a su boca, y se quitó el guante con los dientes. En ese momento pude ver su cara. Era muy atractivo, con perilla y patillas. Unos ojos marrones verdosos y una piel curtida por las batallas y el frió. Una vez libre del cuero la bajó ,sin soltarme las muñecas y la bajó hasta mis muslos, para luego subirla y rozar con sus dedos mi húmeda entrepierna. La abrió con los dedos, suavemente, sin dejar de lamer mi pezón y acarició los labios de arriba abajo, empapando sus dedos con mi humedad, para luego jugar con el botón.

Eso hizo que me diese un espasmo de placer en la columna y se me escapase un grito que se trasformó en un gemido de gusto. El se acerco a mi oído y me susurro:

- Voy ha hacer que me pidas que te la meta hasta el fondo, que lo desees y me lo ruegues, y solo entonces, cuando estés a punto de explotar de placer, haré lo que me pides…
- No…- murmuré mas excitada aún, la sola idea de lo que pudiera hacerme ese hombre par que llegara a ese estado de necesidad me enloquecía de placer.

Bajó poco a poco, y con su lengua se hizo hueco, lamiendo de arriba a abajo y metiéndola dentro de mí, humedeciéndome más aún, como preparándolo para lo que haría mas adelante con su dureza en mí. Empezó a succionar y a lamer, a mordisquear y a meter un dedo, moviéndolo acompasadamente, mientras que con la otra mano me pellizcaba un pezón.

Me estaba volviendo loca de placer, tanto que empecé a desear sentirla dentro mía, pero solo la suya, sentir lo que tanto presumía de que iba a hacer, y lo empecé a necesitar con desesperación a medida que pasaban los segundos.

- La necesito…-murmure con los ojos cerrados.

- El que necesitas?
- Eso..
- ¿Que es eso?… dilo..

No me atrevía..

- Dilo! Dilo y será toda tuya..
- Necesito… sentir tu polla dentro!- dije con un gemido para terminar la frase, no me podía creer que eso saliese de mi boca.

Él sonrió, me agarró de la cabeza y me acercó su palpitante y duro miembro a la boca, levantándose él y haciéndome que me agachara yo.

- Tómala, pruébala y luego la sentirás.
- Ese no era… el trato…- le dije con las mejillas coloreadas bajando la mirada para mirarle con reproche.

Éste se rió y dijo: – No sabía que teníamos un trato nena…- y dicho esto se la cogió y me la puso en los labios. Con un movimiento logró metermela el la boca.

Empecé a saborearla primero automáticamente, con los ojos fuertemente cerrados. Me debía de disgustar, pero eso lo único que hizo era que fantasease con sentir dentro de mí lo que tenia en la boca . Seguí saboreándole relajando mi expresión. Puse una mano en la base de su miembro y apoyando mejor las rodillas empecé a degustarla con afán y deseo contenido.

Este me cogió del pelo con fuerza y acompasaba mi ritmo con movimientos de su cadera. La tenía bastante gruesa así que tenía que abrir todo lo que podía la boca para que pudiera caber tal verga. La saliva me resbalaba por el mentón, por lo que entraba y salía si dificultad. A veces la sacaba y jugaba con mi lengua, lamiéndola como lamía los caramelos que vendían en la aldea.

A veces también subía la mirada para verle la cara. Él tenia los ojos cerrados con una expresión totalmente placentera, hasta que la saco de golpe.

- ¿La sigues queriendo?- me preguntó mirándome con oscura sonrisa.

A pesar de mi excitación, pensé que podía evitar ser mancillada por ese hombre aún. Al llegar a casa, si lo conseguía, lo más probable que tendría que masturbarme hasta que se me cansase la muñeca por lo ardiente que sentía mis entrañas, pero no podía dejar que ese desconocido me hiciese lo que quisiera.

Así que con una sonrisa me levante, le eché para atrás, como incitándole a tumbarse, pero cuando él, muy confiado, me soltó, me dí la vuelta y salí corriendo.

El oscuro caballero dio un rugido de rabia que hizo que en mi carrera se me pusiera la piel de gallina.

Empecé a correr desesperadamente, pero pronto oí como corría detrás mía. Mis pies se magullaban en la huida, por lo que pronto me dio alcance, agarrándome de mis ropas que se rasgaron totalmente dejándome prácticamente desnuda. Seguí corriendo sintiendo las ramas en la piel de todo mi cuerpo, sin importarme ya mi desnudez, hasta que algo duro me golpeó en la espalda y caí hacia delante, en un lecho de hierba verde y fresca al lado del rió.

- ¿A donde te creías que ibas???!!!- me rugió él dándome la vuelta. Pero extrañamente a pesar de la dureza de sus palabras y de sus manos, me movió con bastante cuidado, para darme la vuelta y ponerme boca arriba.
- No!! Déjeme!! Por favor!!-gritaba desesperada mientras él me cogía las muñecas. Con una mano las agarró las dos y las puso encima de mi cabeza, mientras que con la otra mano, me abrió las piernas, me arrancó mis bragas de tela blanca y se la sacó. Sentía su peso encima de mí, y entre mis piernas.

Noté como la punta se metía entre mis húmedos bajos, y de un golpe me la metió hasta el fondo. Di un grito al notar tal anchura dentro. Sentía como se iba abriendo mi interior, aunque húmedo, molestaba, aunque esa molestia no era comparada con el placer. Era más grande de lo que había calculado y cuando más se movía mas grande se volvía, hasta que me note llena,  no había un hueco de mi interior que no estuviese tocando las paredes de aquel arma que poseía el oscuro guerrero que me tenía cogida.

Mientras se movía, metiendo y sacando su miembro, me empezó a morder los pezones de nuevo. Al principio con algo más de suavidad pero a medida que iban aumentando las embestidas, me iba mordiendo con más fuerza. Pero misteriosamente cuanto más fuerte me poseía, mas me gustaba y más me hacía gemir.

Cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, me la sacó. Le mire cubierta de sudor sin entender. Me dio la vuelta, poniéndome a cuatro patas y me la volvió a meter. En esa posición la notaba aun mas grande, como me golpeaba por detrás. Mis tetas se balanceaban de atrás hacia delante al mismo ritmo de sus embestidas. Me tenía sujeta por la cintura fuertemente.

De repente empezó a ir más rápido entre fuertes jadeos.

- Te voy a llenar entera….-me dijo.
- No..- atiné a decir, sintiendo mi propia humedad corriendo entre mis muslos.
- Si.. te voy a dar toda mi fuerza, te voy a llenar tanto de mi poder, que tu interior no podrá albergar tanto…- Y dicho esto aumentó el ritmo inclinándose encima de mi espalda. En ese momento noté como su semilla caliente me llenaba por dentro. Como una explosión de fuego y placer noté como yo también alcanzaba el clímax con un gemido largo. Él al notarlo me acariciaba el pecho.

Notaba como su leche me bajaba por los muslos, cumpliéndose la promesa de que mi cuerpo no podría albergar toda su fuerza.

A los segundos se acabó todo. El respiraba entre jadeos encima de mí y yo apoyada en el suelo intentaba volver a encontrar la calma.

Salió de dentro y se levantó, colocándose los pantalones de nuevo.

- Si te vuelves a perder al anochecer nos volveremos a ver..- y dicho esto se dio la vuelta y se fue por donde habíamos venido corriendo.

La noche había hecho que la luna estuviese en lo alto. Mi cuerpo sudoroso con su luz brillaba brillante. Poco a poco me di cuenta de mi desnudez y de cómo podría volver a casa.

Oí el sonido de cascos al fondo, y el caballero pasó por mi lado, tirándome encima las ropas rasgadas. Y sin decirme más desapareció en la espesura.

Y yo me quedé ahí, con el cuerpo aun temblando de placer, y en un fugaz recuerdo de lo pasado esa noche, mi mano inconscientemente bajó por mi vientre y se perdió entre mi húmedas piernas.

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