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Regalo sorpresa

Después de años de amor, compañerismo y complicidad con Eva, mi compañera, ella conocía sobradamente que una mis ilusiones (algún varón no la tiene?) era poder compartir una noche con ella y otra mujer.
El año que estaba próximo a terminar había sido especialmente duro para mi: un cambio traumático de trabajo, volver a retomar mi anterior actividad laboral, hipotecas…. Y cuando, como de costumbre, me desperté junto a ella el día de Navidad para intercambiar nuestros regalos, ella me entregó el suyo en un sobre con un guiño : “este año te lo has merecido…”. Abrí intrigado aquel sobre y leí: Vale para una noche loca de sexo a compartir con otra mujer. Condiciones: profesional de lujo / suite de hotel lejos de aquí / estará a mis órdenes. Si decides aceptar este regalo deberás acreditarlo besando suavemente mis labios…los que prefieras. Ni que decir tiene que, tras unos segundos de incredulidad, me dirigí a sus labios, aquellos que mas me gustan, para dibujarlos suavemente con mis besos.
Hasta aquí todo normal, bueno casi normal. Como mi problema (?) ha sido siempre mi calenturienta imaginación, se me ocurrió añadir un poco de pimienta a la noche irrepetible que estaba preparando a Eva.
Desde hacia algún tiempo mantenía relaciones esporádicas (por decirlo claro, sexo) con una antigua novieta, Carmen. Yo no podía decir que fuéramos amantes porque el espíritu indómito de Carmen la impedía establecer ese tipo de ataduras con nadie. Dentro de mi cabeza empezó a surgir un pequeño montaje para rematar “mi regalo”: una noche con Eva y Carmen para mi. Tener a las dos mujeres a las que “amo-deseo” juntas, amándose y amándome. Solo faltaba que Carmen quisiera entrar al juego y se lo propuse con mas miedo que ganas. Tras un instante me dijo: “eres un cabrón: me propones ir vestida de puta a la habitación de tu hotel y montármelo contigo y con tu mujer???” Pues si, realmente era eso… Tras unos instantes, esbozó una sonrisa de medio lado y aceptó la propuesta pero con un “tu lo has querido” que me dejó mas intrigado que excitado.
Llegó la noche en cuestión. La habitación que había reservado contaba con una zona de estar y en la habitación con una ducha acristalada y una bañera vista desde la cama. Eva estaba dándose un baño mientras llegaba la hora establecida para el encuentro.
Llamaron a la puerta, y al abrir me encontré a Carmen, vestida con un trescuartos de cuero, guantes y unas largas botas negras de tacón, que la llegaban hasta el abrigo… Mi cara registró la primera sorpresa de la noche. Me estabais esperando ¿no? Sin articular palabra solo alcancé a apartarme de la puerta mientras ella entraba decidida en la habitación y se dirigía a la habitación. Cuando entré, ambas mujeres se estaban saludando con un beso en los labios. Carmen se giró complacida y mirándome me dijo: “como ya le dije el servicio son 300€ por toda la noche y cobro por adelantado, ¿tiene el dinero?”. Maldita sea mi estampa, Carmen estaba desempeñando el papelito a la perfección y encima me quería cobrar… y por adelantado. “No tengo dinero encima…” “Pues salga a buscarlo, yo esperaré acompañando a su mujer” …maldita sea mi estampa.
Mientras Carmen es estaba desabrochando su abrigo pude observar un majestuoso tanga rojo con encajes y un sujetador que apenas contenía sus senos… la visión de esa mujer con botas negras, apenas vestida, me originó una erección apenas disimulable… y sin mediar palabra ni perder más tiempo salí corriendo de la habitación para buscar el cajero que estaba en la recepción del hotel… Con solo imaginarme lo que podía estar ocurriendo en la habitación bastaba para acrecentar mi abultado pantalón.
Regresé en unos minutos que parecieron horas. Al entrar en la habitación aquello colmó mis esperanzas. Eva me miró diciéndome: “me ha encantado tu elección de compañera, siéntate en el sillón y tápate los ojos con ese pañuelo”. Accedí a complacerla y observé junto al pañuelo dos esposas metálicas y un pequeño vibrador con mando a distancia. Carmen, completamente desnuda, salio de la bañera y me ayudó a colocarme la venda. “Los jugetitos son míos disfrútalos” y dicho esto me ató cada muñeca a cada una de las pata traseras del sillón…. y situó el pequeño vibrador debajo de mi sexo, muy cerca de mi ano… y con el pañuelo tapo levemente mi visión: “esto es para que puedas disfrutar un poco… pero como te quejes le comentaré a tu chica quien soy” .
Supongo que cualquiera que pudiera verme, vendado, desnudo, atado al sillón, con mi verga en total erección y un pepino de plástico asomando por debajo de mis testículos pensaría que una secta satánica se había apoderado de mi… Pensé en negarme pero las consecuencias podían se peores.
Mientras estos pensamientos me abordaban Carmen se introdujo en la bañera y elevando el cuerpo de Eva, Carmen empezó a besar primero sus parpados, sus labios, el cuello, los senos… a modo de respuesta Eva comenzó a acariciar detenidamente sus piernas, sus tobillos, la parte posterior de sus rodillas, sus nalgas… Carmen bajaba sus besos lentamente hacia el ombligo en el mismo momento que Eva empezó a recorrer la parte interior de sus muslos y, antes de cerrar los ojos para concentrarse en sus caricias, me dedicó una leve sonrisa acompañado de una presión a un pequeño mando a distancia que había situado cerca de la bañera. Al estado de excitación que exhibía, unido a la visión entrevelada de ambas mujeres que el pañuelo me permitía y sus primeros susurros, jadeos… sentir aquel aparato excitando mi ano y haciendo vibrar mis testículos… originó la rauda salida de mi glande completamente húmedo y morado.
Las caricias de ambas mujeres se hicieron mas audaces y profundas. Carmen ya estaba situada frente a los labios de Eva y mientras sus dedos abrían delicadamente los labios, estaba dibujando suavemente con su lengua círculos alrededor de su clítoris. Eva complacida, devolvía a Carmen su agradecimiento, pellizcando uno de sus enhiestos pezones mientras con la otra mano hurgaba libidinosamente en el interior de su húmedo sexo. Ambas mujeres jadeaban intermitentemente y de vez en cuando, acordándose de mi, pulsaban aquel subyecto mecanismo que cuando se ponía en marcha parecía estar hundiéndose en mi, por vía rectal, pero que me estaba originado la mayor erección que recordaba…
En un momento dado, Eva, cogiendo de la mano a Carmen la sacó de la bañera y ambas se dirigieron a la cama… no sin antes pasar junto a mí. Eva, de rodillas, me besó rabiosamente el nacimiento de mi verga y mis testículos… mientras Carmen, girándose de espaldas me situó su sexo en mi cara… Mientras lamia sus humores, las caricias de Eva estaban a punto de originar mi eyaculación… en el mismo instante en que ambas se retiraron de mi lado para arrojarse abrazadas a la cama y pulsar el vibrador a máxima velocidad.
Ni que decir tiene que aquella vibración que surgía de mi ano me origino un placentero orgasmo que me alivió en parte. Pero la observar como Carmen estaba devorando el húmedo sexo de Eva, a punto de alcanzar un orgasmo inolvidable mientras ella misma, era penetrada por los dedos de Carmen, volvió a conferir a mi olvidada verga un aspecto majestuoso, nada apreciado por aquellas hembras entregadas la una a la otra.
Ni que decir tiene que durante la noche me hice amigo intimo del artefacto situado junto a mi próstata mientras Eva y Carmen continuaron disfrutando de ¿mi regalo?
