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Masaje, sexo y aceite
Me has llamado esta tarde. Dices que estás fatal de la espalda, que necesitas urgentemente un masaje. Te doy hora. No quiero quedarme con las ganas.
Llueve. Llegas empapado, unas gotitas de agua te caen por la frente. Y me entran unas ganas de besarte que me muero.
Te doy una toalla limpia. Salgo un momento del cuarto y cuando vuelvo ya estas tumbado sobre la camilla. La habitación está caldeada. Mis manos también.
Unto aceite sobre mis manos y te rozo la piel. Noto como te da un escalofrío. Entonces pienso que no sé si seré capaz de darte un buen masaje hoy. Tu espalda lo necesita pero mis manos necesitan tocarte de otra manera. Abarco tu espalda con mis manos subiendo lentamente por tu columna hacia la cabeza. Muy despacio. Lo vuelvo a hacer y despliego las manos despacio sobre tus hombros. Gimes. Bajo lentamente los dedos por tu espalda, vuelvo a subir mis manos. Gimes. Entonces con un tono de voz muy bajo, casi susurrándome me dices…”Quítate la ropa…” Te obedezco. Me quito la camiseta y el pijama de masaje. Me quito el sujetador y las bragas. Siento humedad entre mis piernas…
Vuelvo a tu espalda. Recojo aceite en el cuenco de mi mano y lo unto sobre mi cuerpo. Me unto los brazos de aceite y el pecho, me unto la cintura, las caderas, paso mis manos untosas por mi culo, por los muslos… por entre los muslos… mi coño empapado de aceite, mi coño empapado de mis jugos… mi coño empapado… Te quedas mirándome y me sonríes con esa cara de chico malo… Entonces sí vuelvo a tu piel. Sigues de espaldas. Pero ahora en lugar de con las manos, te acaricio con los antebrazos, con los pechos, con mi cuello. Bajo por tu espalda, por tu culo, meto la nariz entre tus piernas, te huelo, te unto. No puedo evitar sacar la lengua y la paso por todo tu cuerpo, te saboreo entero.
Te das la vuelta y subo nuevamente por tus piernas, los muslos, las ingles, paso la lengua por tus caderas, por tu polla, por tus huevos. Meto tu polla en mi boca, bien adentro. Gimo. Sigo acariciándote con mi lengua, te la paso por el vientre, por el pecho, por el cuello. Me besas. Te beso. Nuestras lenguas juguetean juntas. Rozas tus labios sobre mis labios. Ambos jadeamos. Me encanta que me comas la boca, sentir tu lengua, sentir tu aliento caliente en mi boca… Noto tu mano temblando. Me pellizcas los pezones. Gimo. Ahora me acaricias tú. Pasas tu mano por mi pecho, bajas por la cintura, por el ombligo, te detienes un momento sobre mi monte de Venus y plantas toda la mano sobre mi coño. La restriegas. Vuelvo a gemir. Tu mano caliente sobre mi vulva me hace sentir aún más excitada. Húmeda. Untosa. Como el aceite. Introduces un dedo en mi coño. Luego dos. Los sacas y los metes muy despacio. Como a cámara lenta. Tus dedos están totalmente impregnados de mi sustancia. Hueles a coño. Sigues haciendo eso un buen rato…solo jadeas sobre mí y metes y sacas tus dedos de mi coño. Cierro los ojos y me estremezco.
Con la otra mano coges mi mano, me la llevas a mi boca y me haces chupar mis propios dedos. “Mójalos bien” Lleno mis dedos de saliva y me llevas mis dedos mojados al coño. Tus dedos y los míos luchan por entrar dentro de mí. Me estremezco. Me pongo como loca. Grito “¡Quiero que me folles! ¡Quiero que me folles ahora! ¡Fóllame! Te detienes un momento y vuelves a sonreírte… Entonces empiezo a mover mis caderas como si me estuvieras follando. Tratando de notar más y más los dedos dentro de mí. Echo la cabeza hacia atrás. Creo q me voy a caer del gusto. Sigues con tus dedos dentro de mi coño, metiéndolos y sacándolos cada vez más deprisa.
Entonces te sientas sobre la camilla y me pones sobre ti a horcajadas. Me agarras por la cintura mientras me lames los pechos, me muerdes los pezones. Creo q voy a reventar. Tienes la polla enorme, caliente, palpitante…La quiero dentro de mí. Me metes toda tu polla de golpe, me siento llena de ti, de tu carne. Me encanta sentir tu rabo latiendo dentro de mi coño humedo. Con cada empujón me muero de gusto. Me agarras el culo con fuerza y diriges mis movimientos. Me clavas contra ti, fuerte. Me clavas a un ritmo delirante mientras mis gemidos inundan la habitación. Se han empañado los cristales con el vaho de nuestro sexo. Siento como va llegando mi orgasmo desde tu polla, con cada golpe mi coño enloquece, y vas más deprisa por dentro. Dentro de mí. Me siento tuya. Podrías hacer conmigo lo que quisieras. Pero decides matarme de placer. Me corro a gritos, suplicándote que no pares, deseándote más que nunca.
Me echas sobre la camilla y te pones sobre mí. Agarro tu polla, no quiero que te escapes. Aún no has tenido tu masaje. Ambos estamos chorreando sexo, sudor, aceite… Primero te pajeo despacio. Jadeas. Voy más deprisa. Quiero comerte la polla. Necesito comerla, tenerla en mi boca. Sigo aún muy caliente. Y así echada acercas tu polla a mi boca para follármela. Te echas sobre mí más cerca para poder introducirla. No quieres hacerme daño, pero tampoco me dejas que mueva la cabeza, así que dirijo la operación con la mano. Abro mucho la boca y saco bien la lengua. La paso por tu capullo goteante. No puedo dejar de mover mis caderas. Tú ya te mueves como un loco. Sigo dando lengüetazos a tu polla, paso por todo el tronco, te lamo los huevos, los meto en mi boca. Sigo pajeandote, agarrándote con suavidad pero con firmeza. Metes tu polla en mi boca. Me follas la boca. Me gusta tanto que no paro de gemir y gemir. Sacas tu polla y te pajeo cada vez más deprisa. Sacando la lengua, gimiendo como una perra. Quiero tu leche. La quiero sobre mí. Te corres. Es increíble toda la crema que tienes dentro. Me echas tu semen sobre los labios, sobre la cara, el pelo. Me riegas las tetas, los pezones. Me encanta sentir tu semen caliente sobre mí. Tu corrida. Tu placer.
Olemos a coño y a semen, a sexo, a aceite…
Me encanta darte masaje…
